Es necesario un debate sobre monarquía y república
Es necesario un debate sobre monarquía y república
Ximo Estal Lizondo 
 
La conmemoración “ilógica” y fuera de lugar por quien restauró la monarquía en España puede ser un motivo claro para iniciar este debate, lógico y racional, en nuestra democracia.

Una parte importante de la ciudadanía española querría un referéndum sobre república o monarquía, y más cuando este año se va a celebrar el 50 aniversario de la restauración de la monarquía en España tras la dictadura franquista, y lo más cómico es que la restauró el genocida dictador Franco. ¡Qué ironía! Por eso, y cuando pronto se va a cumplir el 47 aniversario de la aprobación de la Constitución de 1978, es necesaria una reforma para ponerla al día, más coherente con los tiempos —siglo XXI— en los que vivimos. Creo que es el momento de ir poniendo en debate, aunque sea en un primer momento de una manera puntual, la cuestión de monarquía o república como método de Estado para nuestra democracia actual.

Desde siglos, y recientemente, el sistema político de monarquía y república tiene sus defensores y detractores, pero lo que está claro es que últimamente, aunque se quiera evitar, el debate está cada vez más, de una manera directa e indirecta, en la calle. Y las últimas acciones en España de la monarquía y, por desgracia, la irrupción en el Parlamento de la ultraderecha a través del partido VOX, todavía han echado más leña al fuego del debate, convirtiéndolo en un foro donde ha aumentado la crispación, la falta de responsabilidad y racionalidad, y ha provocado más odio, despertando incluso la guerra de banderas y terminologías y definiciones irracionales como “a por ellos”, “paredón a los rojos”, “nazis”.

Por desgracia, discursos como este, llenos de intereses, no favorecen a la concordia. El debate y el diálogo deben ser tranquilos y llenos de cordura, y no de odio. Pero, continuando con la dicotomía monarquía o república, me surge la siguiente pregunta: ¿es comprensible en pleno siglo XXI una monarquía?

La respuesta es difícil, pues los defensores dicen: “¿por qué no, si es parlamentaria?”, y los detractores dicen un NO rotundo. La verdad es que si hablamos de democracia, la respuesta es clara: la monarquía en pleno siglo XXI no es compatible, la adornemos con palabras más o menos bonitas. Y no porque la monarquía sea una dictadura, sino porque el principio fundamental de la democracia es que el jefe del Estado sea elegido libremente por el pueblo mediante unas elecciones. ¿Quién ha votado al rey? ¿Quién ha establecido que debe ser hereditaria?

Es decir: ayer Juan Carlos I, impuesto por Franco, un dictador; hoy Felipe VI, impuesto por una Constitución de hace 47 años y que no se quiere revisar; mañana Leonor, por gracia de no se sabe quién. ¿Dónde está la decisión del pueblo, el garante de la democracia? Una democracia que no debemos falsear con palabras bonitas y carentes de racionalidad.

Tenemos una Constitución del siglo XX y no válida totalmente para todo un siglo XXI. Se necesita cambiarla y no tener en esos cambios miedo a los referéndums legales que se apliquen para su confirmación y validación, para decidir qué modelo de Estado queremos.

Sin miedo, sin odios. Es democracia. No es una lucha entre democráticos falsos ni antidemocráticos radicales, ni entre constitucionalistas conservadores ni anticonstitucionalistas liberales, ni entre conservadores ni radicales, y menos entre españolistas e independentistas. Sino adaptarse al principio soberano de la democracia: que el pueblo elija libremente. Y, entre ello, su forma de Estado: república o monarquía. La conmemoración “ilógica” y fuera de lugar por quien restauró la monarquía en España puede ser un motivo claro para iniciar este debate, lógico y racional, en nuestra democracia.


Fuente → nuevatribuna.es

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