La Sección femenina. Las feminazis que fueron de verdad
 
La Sección femenina. Las feminazis que fueron de verdad
Maria Toca

 

Ellos, los vencedores

caines sempiternos

de todo me arrancaron

me dejan el destierro.

Luis Cernuda.

 

 

«Las Secciones Femeninas respecto a sus jefes deben tener una actitud de obediencia y subordinación absoluta. Como es siempre el papel de la mujer en la vida, de sumisión al hombre».

Texto de Sección Femenina.

Nos preguntamos con frecuencia por los tics compulsos que mantiene la sociedad española sobre el patriarcado y determinadas conductas poco acordes con la evolución social y legal que debiera marcar la impronta de la modernidad y el avance legal que vamos consiguiendo. Al volver la vista hacia la historia reciente, la del siglo XX podemos encontrar en los convulsos hitos históricos vividos por la sociedad la explicación plausible de dichos condicionantes para que no arraigue de forma más precisa una sociedad feminista e igualitaria. Partimos de lugares comunes al fascismo. Solo tres generaciones atrás las cosas eran como vamos a consignar a continuación.

Con el fin de encontrar explicaciones que nos han dejado un poso psicológico en el subconsciente debemos adentrarnos en la forma que trató y adoctrinó el franquismo a la mujer porque si en algo fue preciso y se empleó a fondo el régimen autárquico salido de la guerra fue en arrebatar las libertades obtenidas en tiempos republicanos y adoctrinar por cualquier vía -pacifica o forzada- a la mujer como sustento de la sociedad que los fascistas estaban dispuestos a imponer.

 

La República supuso un importante arreón para los derechos democráticos y sobre manera para la condición de la mujer que, en España, en los años treinta, seguía siendo poco menos que medieval.

Sin derechos de ningún tipo, perpetua menor de edad siempre a merced de la voluntad paterna o del marido -en caso de viudedad o soltería, la cesión de poder se realizaba hacia el hermano mayor- a la mujer se le impedían la mayor parte de la carreras universitarias, viendo vedada la posibilidad de estudiar salvo que se hiciera en el ámbito del hogar, con formación personalizada que solo las familias pudientes podían impartir. Si la escolarización masculina era escasa, la femenina no existía.

La fuerza laboral femenina, en cambio, sí tuvo empuje en los principios del siglo XX, como trabajadoras no cualificadas, mano de obra cuasi esclava, sin horarios ni derechos laborales y como sirvientas o cuidadoras. En fábricas, como costureras, en labores de ultramarinos, servicio doméstico se veían las mujeres abocadas a un trabajo de mera supervivencia y sin derechos.

Hubo conatos de rebelión como la protagonizada por las cigarreras ya en el siglo XIX con notable ferocidad. El lunes siete de Diciembre de 1857 las cigarreras de la fábrica de tabacos de A Coruña, sobre las once de la mañana abandonaron sus puestos de trabajo (eran del orden de 4000 mujeres) y se amotinaron destrozando todo a su paso. Máquinas, mobiliario, oficina, la caja con el dinero. Fue tan fuerte la protesta que la patronal tuvo que recurrir a un destacamento militar con el fin de reprimirlas. Las detenidas fueron enviadas a la cárcel de O Parrote. Años después fueron las ebanistas de La Iberia de Alicante quienes saltaron en busca de derechos laborales para poner fin a la terrible explotación que padecían. No fue hasta 1910 en Barcelona cuando un numeroso grupo de mujeres explotaron haciéndose fuertes en la plaza de Urquinaona durante una multitudinaria manifestación de la que dieron cuenta Concepción Arenal, Rosalía de Castro, o Emilia Pardo Bazán. La mujeres huelguista, caminaban enfurecidas tras una bandera roja con consignas que ya podrían considerarse feministas.

Con el advenimiento de la República se intentó canalizar los aires que soplaban por el mundo de liberación, sufragismo y libertad para las mujeres españolas que se veían doblemente varadas por el patriarcado y el poder clerical que atenazaba a la mujer con las cadenas que salían del confesionario hasta el último confín del hogar. Las consignas de la iglesia, secundadas por el poder político de las organizaciones de la derecha sojuzgaban a las mujeres dentro de la casa, sin derecho ninguno y la trataban como a una menor de edad perpetua, sujeta al capricho de leyes realizadas por y para el beneficio masculino. Mujeres pioneras que habían viajado o se dejaron empapar de sociedades más permisivas y liberales en cuanto a derechos femeninos.

Fueron un contado grupo de mujeres quienes se plantaron y dieron pasos de gigante con el fin de sacar a la mujer del ostracismo. Clara Campoamor y su defensa del voto femenino, fue claro ejemplo de lo que apuntamos pero no solo ella. Todas las mujeres del Veintisiete, las llamadas Sinsombrero, dieron cumplido ejemplo de libertad y de presión ante los sucesivos gobiernos republicanos que se mostraban remolones ante el empuje femenino. Incluso los partidos de izquierda postergaban los derechos de la mujer a la consecución de los derechos generales dejando siempre para luego las urgencias que atenazaban con casi esclavismo a las mujeres.

Cuando se aprobó en el Parlamento español el derecho al voto femenino se rompieron las compuertas del medievalismo al dar posibilidad a la mano femenina para depositar el voto en las urnas. Fue un paso muy importante, pero apenas suponía un tímido paso para el abismo que sumerjía a las mujeres en una terrible discriminación. Con las leyes de divorcio divulgadas, y más tarde la redactada por Federica Montseny, de aborto se pergeñó un nudo de posibilidades para un futuro igualitario. No se le ha hecho justicia a las medidas (escasas porque solo fueron seis meses de ministerio, pero intensas teniendo programadas algunas muy importantes) tomadas por Federica Montseny en sus escasos seis meses de ministra. No pudo implantar la red de guarderías que pretendía para posibilitar la incorporación de la mujer al trabajo. Así como la abolición de la prostitución dando alternativas a las mujeres prostituidas para salir de la esclavitud, creando centros de formación, donde se las enseñaba un oficio además de a leer y escribir. Recordemos que estábamos en el año 1936 y en medio de una cruenta guerra civil. Aún andamos a vueltas ahora mismo con el tema prostitucional que bien vendría fijarnos en la ideas progresistas de Montseny.

La misiones pedagógicas que emprendió el gobierno republicano y el entusiasmo que generó en multitud de maestros repartiéndose por la geografía nacional con el fin de alfabetizar a hombres y mujeres fueron causa común para que la mente de mujeres que vivían en la España profunda tomaran conciencia de sus derechos. Bien es cierto que las personas adultas que se integraban en los centros de alfabetización eran mayoría hombres, ya que la función de la mujer seguía siendo cuidar la prole y el hogar y en esto la República no ofrecía más que tímidos empujes pero la masiva participación de mujeres en el poder impulsaban las reformas feministas.

Con todo, el salto cualitativo que supusieron los aires liberadores republicanos fueron intensos y dejaron huella en el alma de las mujeres que desbrozaron las puertas y salieron al mundo comprobando que tenían un puesto que cubrir.

 

Durante la guerra las mujeres integraron milicias, que poco después fueron disueltas y devueltas a la retaguardia pasando a integrar pelotones de acción en fábricas de armamento, organización de las zonas castigadas, enfermeras de campaña. Hubo grupos de vanguardia y mujeres que tomaron las riendas de la defensa republicana con mando y valor. Quizá Dolores Ibarruri sintentiza el poder de la mujer republicana, pero no solo ella. En este magazine hemos realizado numerosas biografías de mujeres que demostraron un valor y determinación en la lucha antifascista descomunal. Margarita Nelken, Clara Campoamor, Matilde de la Torre, Matilde Zapata, Federica Montseny, todas las integrantes de la revista Mujeres Libres y tantas más. lapajareramagazine.com

La mujer estaba probado las alas y se dio cuenta que le gustaba volar.

Y en eso la guerra se perdió llegando la larga noche franquista con lo que el cuento de la libertad femenina bajó de golpe y sin aviso, el telón tornando a las mujeres al oscurantismo de las cocinas y el confesionario.

Franco y los militares que ganaron la guerra carecían de ideología clara. Tuvieron que mamar del falangismo joseantoniano para dar un barniz político a un régimen que se había gestado en cuartos de banderas y en haciendas de terratenientes. La moda europea marcaba pasos de oca fascistas y nazis; el insulso y mediocre general tuvo que tapizar sus bravatas africanistas con el tinte pseudointelectualoide de los teóricos del fascismo español.

Las huestes falangistas eran en su mayoría iletradas y con la agresividad presa a descerrajar cráneos de rojos, pero sus jefes mostraban algo más de lustre intelectual.

 

José Antonio Primo de Rivera era un tipo carismático, atractivo -en la época le consideraban muy guapo y mucho de su éxito político se lo debía al sex appel que derramaba en salones plenos de damas que le adoraban- Ramiro Ledesma Ramos, era más burdo, pero tenía un cierto bagaje filosófico aunque quizá fuera Onésimo Ledesma Ramos el más preparado a nivel teórico. Como pasó con Buenavuentura Durruti, en el frente contrario, una bala que quizá no iba para él, o sí y con la peor intención, le trucó la vida con poco más de veintiocho años y un gran futuro por delante. Corrieron muchos rumores por sus huestes de que la rivalidad entre los diferentes liderazgos (apuntaban a Falange, más bien) quizá hubieran sido los que propiciaron el tiro.

Como fuere, el fascio español quedó descabezado cuando el 20 de Noviembre de 1936 el pelotón de fusilamiento segó la vida de Primo de Rivera en la cárcel de Alicante.

 

Manuel Azaña , junto a Indalencio Prieto se implicaron en el intento de salvar la vida de José Antonio conscientes de la fuerza que tenía el reo para negociar. Entablaron conversaciones con el bando golpista para canjearle por el hijo de Largo Caballero prisionero de las tropas franquistas. Las negociaciones fracasaron estrepitosamente, no por la parte republicana precisamente. Los falangistas enterados afirman sin dudarlo que a Franco le convenía mucho más un Ausente muerto y venerado que un tipo que hablaba de revolución social y de acabar con el capitalismo por muy fascista que fuera. Por otro lado, no es comparable el carisma y el liderazgo del atractivo y con un cierto barniz cultural de José Antonio, frene al barrigudo de voz aflautada y modales cuartelarios de Franco. Si en algo estuvo presto, fue a eliminar contrincantes que le hicieran sombra. Como Sanjurjo y el casual accidente de avión que luego se repetiría con el general Mola.

 

Son muchos los convencidos que para Franco, José Antonio estaba mejor muerto que haciendo sombra, debió de pensar el Caudillo, aunque tampoco le costó mucho amordazar a los que siguieron al frente de Falange cuando realizó la patraña del decreto de unificación de los tres partidos fascistas conformando lo que fue Falange Española y de las Jons. Manuel Hedilla -sucesor de Primo de Rivera al frente de Falange– hizo amago de protestar, impulsado por las mujeres que integraban la plana principal de la Sección Femenina, al frente de la cual estaba la hermana del Ausente, Pilar Primo de Rivera a la que desagradó en grado sumo el decreto de unificación. Manuel Hedilla, incluso fue encarcelado, plegándose enseguida cuando le enseñaron las garras los franquistas. Tiempo después Ricardo Gullón, cronista del juicio, confirmó esta idea a quien le quiso escuchar.

En la ideología fascista que mamaron los diferentes liderazgos, tanto de Primo de Rivera, como Ledesma Ramos, como Redondo, la mujer era lo que había sido siempre: madre, esposa y sustentadora del hogar cristiano del que salían hombres para conformar una patria fuerte que caminaba hacia el imperio. Punto, nada más. Los confines de la mujer estaban claros y definidos: casa e iglesia.

Cuando Pilar Primo de Rivera, y sobre todo Mercedes Sainz Bachiller, Clara Stauffer y Carme Werner Bolín, visitaba Alemania y veían a las poderosas jóvenes alemanas ejercitar sus músculos al aire en aeróbicos ejercicios gimnásticos, aprendían mucho pero sabían que en la católica España esos revolcones con piernas al aire, eran impensables. España era fascista y nazi pero con la iglesia católica dirigiéndolo todo. Con la vigilancia atenta de los párrocos que median el largo de las faldas y los escotes basando la virtud y la calidad de las mujeres en su recato y sumisión.

 

El intento de Mercedes Sainz Bachiller, lapajareramagazine.com aguerrida viuda de Onésimo Redondo, por copiar a la Bund Deutscher Mädel, organización nazi de la rama femenina de las Juventudes Hitlerianas de la que se tomó ejemplo, organizando el Auxilio de Invierno para acoger a los niños huérfanos de la guerra -aparentemente sin discriminar de que bando eran huérfanos aunque luego derivó en algo terrible- queriendo integrar a niños no huérfanos con el fin de que las mujeres al acabar la guerra pudieran salir a trabajar, en especial el gran número de viudas que quedaron en total desamparo, Pilar Primo de Rivera y los ideólogos del régimen le pusieron todas las zancadillas posibles hasta arrebatarla la organización para entregársela a Pilar Primo de Rivera que se plegaba más al ideario nacionalcatólico. Mercedes Sainz Bachiller fue apartada sin miramientos y condenada a ostracismo social, y más después de haber quebrantado la viudedad de Onésimo Redondo con su directo colaborador, Javier Martínez Bedoya, que cayó deslumbrado por la virginal viuda que tanto empuje ponía en el ideario fascista. Fue una carrera de protagonismo en la que Pilar Primo de Rivera, como hermanísima del “martir” no dejaba de considerarse primera figura y representante del ideario falangista y heredera de las prebendas que el régimen franquista otorgaba a las personas implicadas en el origen del golpe de estado.

 

Pilar Primo de Rivera, era una mujer sombría que había sido la hermana preferida de José Antonio, quizá por la falta de atributos tanto físicos como mentales. Poco agraciada, con modales masculinizantes, sin gracia ninguna, se aprestó a ser garante y heredera de las esencias del Falangismo. Establecido el culto fetichista al Ausente, quedaba entronizada como hermana de la divinidad. Con poca capacidad de crítica, dócil y disciplinada ante Franco y todos los estamentos del poder, mostraba a la vanguardia de Falange su capacidad para plegarse al ideario franquista sobre la mujer.

Con el fin de trazar las pautas hegemónicas del ideario femenino, se forma el 12 de Julio de 1934 la Sección Femenina. Falange ha sido fundada por José Antonio en el Teatro de la Comedia de Madrid, solo un año antes, en 1933 con la aspiración de reivindicar el nombre del padre del fundador, Miguel Primo de Rivera, criticado dictador que conformó un gobierno autárquico bajo el reinado de Alfonso XIII. Los monárquicos le culpan del deterioro de la imagen real, sin querer darse cuenta que fue el monarca quien propició y se benefició de la dictadura. La derecha tradicional, (CEDA) monárquica y enemiga acérrima de la República miraba con displicencia al nuevo grupo que sale a la luz, formado en su mayoría por gente poco dada al dialogo y sí a la utilización de los puños y las pistolas, tal como preconizaba José Antonio. Dejamos como muestra sus propias palabras:

“No nos conformaremos con que no haya tiros en las calles porque se diga que las cosas andan bien; si es preciso, nosotros nos lanzaremos a las calles a dar tiros para que las cosas no se queden como están”

JAPR

Las calles de pueblos y ciudades se llenaron de sangre derramada por las camadas falangistas verdaderas fuerzas de choque de los terratenientes españoles anclados en la Edad Media que aborrecía y aborrecen las prácticas democráticas y las formas republicanas.

Era necesario imbuir en la parte femenina de la ciudadanía cercana a Falange las normas y el sentido de unidad, para ello se crea, como hemos dicho, la Sección Femenina subsidiaría de Falange y la encargada de “formar” a la mujer española y hacer que olvide las “modernidades” republicanas. Un enorme paso atrás estaba a punto de comenzar.

Las mujeres que la integran no tienen incidencia directa en la política, ya que, como Pilar Primo de Rivera insiste, no es cosa de mujeres. Pensar es cosa de hombres, para las mujeres queda el “sentir”. El pensamiento y el raciocinio es aborrecido tanto por la parte masculina de la Falange, como asumida su total limitación por las mujeres que la integran. En cambio, sí se ocupan de curar a los heridos en las luchas callejeras, proteger a los que pueden ser detenidos, y si caen en prisión realizar visitas frecuentes aportando el cariño, la comprensión y el calor maternal que las mujeres sienten hacia los bravos luchadores.

Cuando estalla la guerra civil, las chicas de la SF toman parte más activa en la colaboración y el entramado de la Quinta Columna. Ayudan a esconder quintacolumnistas, pasan información entre los presos, siguen visitando a los detenidos, incluso colaboran en las señales que trasmiten a las tropas fascistas desde las ciudades y pueblos fieles a la República.

 

La militancia tanto en Falange como en la SF ha crecido de forma considerable al calor de la contienda. Cuenta en el año 1937 con 60.000 militantes, desmesurado número si pensamos que el año anterior solo tenían 2.500. En Abril de 1938 se contabilizan 400.000, y el 1939, 900.000 militantes femeninas.

Acabada la guerra, liberadas las trabas impuestas por la militancia clandestina, se desata el furor por la Sección Femenina, que bulle de entusiasmo ante la victoria.

La integran en sus mandos directivos, Pilar Primo de Rivera (nunca abandonará la presidencia hasta la disolución de la SF) La segunda de a bordo es nada menos que Carmen Werner Bolín, que ha sido novia de José Antonio y mantiene estatus de casi saberse viuda del Ausente. Clara Stauffer la nadadora, espía y personaje perfectamente retratado por Almudena Grandes en Los pacientes del doctor García. Clara Stauffer es una mujer cuya vida entraña los ingredientes que cualquier novelista quisiera tener para un personaje. Decía Almudena que sentía envidia de que Stauffer fuera “del enemigo” porque su arrojo, valentía e inteligencia eran antológicos.

Durante años sirvió de guía y mecenas de la red que permitió a innumerables nazis huir de Alemania para aposentarse en los países Latinoamericanos. Desde un piso en el centro de Madrid, dirigió la red de huida proporcionando todo lo necesario para que los perseguidos nazis conformaran una nueva identidad y con ello una nueva vida. Era hija de alemán, fundador de la fábrica de cervezas Mahou; una nadadora importante que logró travesías ganar medallas con facilidad en largas travesías y gestas casi impensables en una mujer. Como pasaría en otros casos, es curiosa la incoherencia de estas mujeres, obligaban a cumplir normas ideológicas y sociales al resto de la población femenina mientras ellas estaban exentas de las mismas, siendo prototipo de todo lo contrario de lo que propiciaban con su ideario.

Proclaman en gran valor de la familia, haciendo de las mujeres solteras casi apestadas mientras de la plana mayor de SF, solo Marichu de la Mora, era casada y con hijos. Es más, en cuanto se casaban perdían los cargos que tenían porque consideraban que la dedicación que implicaba ser directiva de la SF, no era compatible con la familia. El caso de Marichu de la Mora, era especial. Amiga intima y subyugada por José Antonio, vivió un romance casi público con Dionisio Ridruejo, bien que no pareció consumarse pero mantuvo en alto el fuego de la coquetería y la frivolidad por parte de ambos.

Hay pasajes de las cartas que intercambiaron durante años Marichu de la Mora, y Dionisio Ridruejo , textos perfectamente retratados en la biografía que Inmaculada de la Fuente realiza de Marichu de la Mora, en su libro La roja la falangista, donde hay párrafos de Ridruejo, en una carta fechada en Rusia estando él en la División Azul, como el que sigue: “Últimamente las olas por Aurea (nombre que el poeta da a Marichu en sus obras poéticas) comienzan a ser marea alta y diluvio universal. Desconfío, por costumbre, de la reciprocidad”

Años de duro coqueteo, de frivolidades y dejarse querer entre la casada Marichu de la Mora, y el poeta del régimen Dionisio Ridruejo hasta que éste abandonó la esperanza o cansado de no conseguir más que devaneos, cayó en los brazos de una alemana, casada también, pero mucho más predispuesta a los amores físicos que la casta Marichu.

 

Este coqueteo que duró años, se complementaba con frases de Mercedes Formica, también integrante de la jefatura de la SF que dice con ampulosa suficiencia: “ No cabe en el falangismo ni ejemplaridad en una mujer cuya vida no sea limpia y clara

El gran adalid y creador de la causa, José Antonio Primo de Rivera tuvo amores largos y físicos -altamente físicos- con la esposa del príncipe Antoine Bibiesco, Elisabeth Asquit, frívola y liberal mujer que mantenía un matrimonio abierto y era cumplidamente promiscua. Su marido, el príncipe, y embajador de Polonia, príncipe Antoine Bibiesco, era abiertamente homosexual. Para más contradicción, el padre de Elisabeth, Henry Asquit fue el político que firmó la orden de arresto contra Oscar Wilde cuando fue acusado por el padre de su amante, precisamente de homosexual. Elisabeth Asquit mantuvo una relación intensa con José Antonio Primo de Rivera, utilizando su influencia ante Azaña y Prieto para salvarle del fusilamiento y poco después del mismo, le dedicó el libro que publicó con un texto claro de amor infinito. elnoroestedigital.com - falangeautentica.wordpress.com

En la Sección Femenina tenían claro que el adoctrinamiento y el lavado de cerebro caminaría en dirección contraria a lo acontecido durante los años republicanos. Los males de España se resolverían eliminando el pensamiento liberal, democrático, socialista y feminista. La mano dura, el catolicismo tridentino y retornando a las mujeres al hogar y a la total supeditación al varón. Con las diecisiete normas que la SF, enseñaba en sus docencias se resumía la conducta femenina:

  1. Ten preparada una comida deliciosa para cuando él regrese del trabajo.
  2. Ofrécete a quitarle los zapatos.
  3. Habla en tono bajo, relajado y placentero.
  4. Prepárate: retoca tu maquillaje, coloca una cinta en tu cabello. Su duro día de trabajo quizá necesite de un poco de ánimo y uno de tus deberes es proporcionárselo.
  5. Durante los días más fríos debéis preparar un fuego en la chimenea para que se relaje frente a él.
  6. Preocuparte por su comodidad te proporcionará una satisfacción personal inmensa
  7. Minimiza cualquier ruido
  8. Salúdale con una cálida sonrisa y demuéstrale tu deseo por complacerle
  9. Escúchale, déjale hablar primero; recuerda que sus temas de conversación son más importantes que los tuyos.
  10. Nunca te quejes si llega tarde, o si sale a cenar o a otros lugares de diversión sin ti.
  11. Haz que se sienta a gusto, que repose en un sillón cómodo.
  12. Ten preparada una bebida fría o caliente para él
  13. No le pidas explicaciones acerca de sus acciones o cuestiones su juicio o integridad.
  14. Recuerda que es el amo de la casa.
  15. Anima a tu marido a poner en práctica sus aficiones e intereses y sírvele de apoyo sin ser excesivamente insistente.
  16. Si tú tienes alguna afición, intenta no aburrirle hablándole de ésta, ya que los intereses de las mujeres son triviales comparados con los de los hombres.
  17. Al final de la tarde, limpia la casa para que esté limpia de nuevo en la mañana.

Esto y un adoctrinamiento pertinaz y constante sobre los preceptos falangistas y el concepto de nación, que tenía el fascismo, aliñando con las dosis exageradas de un catolicismo que llevaba a considerar pecado casi todo lo humano, se fue tallando la conciencia de las mujeres españolas de varias generaciones.

La SF, era todopoderosa, contaba con todos los medios a su alcance para cumplir con su función adoctrinadora. Franco, acabada la guerra, cedió a la organización el castillo de la Mota en Medina del Campo que fue reformado en integridad y pasó a ser sede nacional de SF, donde se formaban sus cuadros que luego se extenderían por el territorio nacional para impartir la docencia a todas las niñas españolas de Formación Espíritu Nacional, compendio de normas de Falange y culto absoluto a la figura de José Antonio. Las chicas de SF, daban clases de gimnasia -nada que ver con las gimnastas alemanas, por supuesto- con faldas largas y unos pololos que las jóvenes de entonces llevaban debajo de los faldones como forma de velar cualquier atisbo de pierna que asomara. Hacemos constar que los colegios y escuelas del franquismo estaban totalmente segregadas por sexos. Jamás se mezclaban chicas y chicos, pero los pololos y el recato impulsaban un tímido por si acaso

Las profesoras de la SF, eran solteras en su mayoría, ya entonces habían ganado una notable fama de masculinas (o machorras, que era como las apodaban entonces) Cierto es que gozaban de libertad de movimientos, al ser miembro de la prestigiosa asociación la soltería no resultaba sospechosa, más bien, se tenía la alta consideración de servicio a la patria, por lo que las mujeres de la SF, estaban protegidas de habladurías y descréditos por lo que encontraba acomodo la sexualidad no normativa que de otra forma sería condenada.

Conformaron una especie de Servicio Social, a modo del Servicio Militar masculino, en el que se enseñaba a las chicas a cuidar los bebés, a limpiar la casa, mantener el orden y ser una buena patriota además de madre de familia ejemplar. El servicio social era necesario para todo, y de obligado cumplimiento a las mujeres del franquismo. Con el paso de los años se flexibilizó la prestación siendo suficiente llevar una canastilla o la entrega de alguna labor, compradas en su mayoría y con ello se veía cumplido la obligatoriedad.

La Sección Femenina publicó varias revistas durante su tiempo. La primera fue dirigida por Marichu de la Mora, su cabecera era Y. Participaba en ella las firmas más preclaras del bando ganador de la guerra civil. Como no podría ser de otra manera, el poeta Dionisio Ridruejo publicó variados artículos y poemas, muchos de ellos dedicados e inspirados en Marichu.

Mercedes Formica, dirigió más tarde la publicación, cuando Marichu se desentendió (o la desentendieron) de Y, otra revista, Medina, en la misma línea ideológica que la anterior. También dependía de la SF, Teresa, revista para todas las mujeres; Escuela de Hogar; o Consigna. Revista de la Sección Femenina dedicada a la maestras, a las que dedicaban tiempo de formación por considerarlas la vanguardia del adoctrinamiento fascista una ves depurados/as y en muchos casos, fusiladas la promoción de maestras/os republicanas.

Todas las publicaciones citadas tenían un carácter doctrinario y aleccionador para con la mujer española, con el fin de conformar una nueva mentalidad que hiciera olvidar rápidamente los aires libertarios propiciados por la II República.

Claro que como hemos visto en el historial amatorio de los/as adalides de Falange, las normas nacionalcatólicas nada tenían que ver con los integrantes de la clase dominante. Mientras se hiciera con discreción y se mantuviera el decoro social (a veces hasta sin decoro) todo estaba permitido. Como ejemplo de lo que decimos no hay más que ver el historial amatorio del cuñado de Franco, el todopoderoso ministro Ramón Serrano Súñer, casado con Zita Polo, hermana de Carmen Polo, que tuvo amores con muchas mujeres de alta sociedad y un sonado idilio con la belleza de la época, Sonsoles de Icaza, siendo padre de la musa de la Transición Carmen Díez de Rivera, lapajareramagazine.com fuera criada por el matrimonio formado por Sonsoles de Icaza y su esposo el marqués de Llanzol dando lugar a un drama incestuoso entre Carmen Díez de Rivera y uno de los hijos de Ramón Serrano Suñer

Como verán las mujeres de la dictadura no predicaban con el ejemplo pero sí supieron sembrar un concienzudo patriarcado que ha calado en la sociedad española hasta llegar a nostras…


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