Proyecto Faq Crónica de los fusilamientos del 75

miércoles, 3 de noviembre de 2021

Crónica de los fusilamientos del 75

Crónica de los fusilamientos del 75. Entrevista a Manuel Blanco Chivite / María Toca:

Eran años convulsos. Nos levantábamos cada día con un sobresalto nuevo. Yo era joven, casi una niña pero detectaba que algo importante pasaba, o que iba a pasar. Los silencios, las miradas furtivas, el susurro de ¿qué va a pasar cuando…? me auguraban la posibilidad de un cambio impreciso que apenas relacionaba con las viejas historias referidas por la abuela al calor silencioso de la cocina, cuando la cena de Nochebuena fenecía, antes de ir a la cama.

En 1975, Franco está sentenciado, a duras penas se mantiene en pie, sus palabras son farfulleos incomprensibles

Recuerdo ver la imagen en un periódico sobre la mesa del salón de unos familiares cercanos… Cinco caras con mal aspecto, despeinados, se les intuía el desaliño pero solo se veían los cinco rostros. En letras muy grandes “Fusilados esta mañana” Recuerdo contemplar con estupor el periódico haciéndome preguntas que ese día no pude responder. Luego con la convulsión formada en Europa, cuando los informativos nos trasmitían con voces grandilocuentes la enemistad exterior, la enésima conjuración judeo-masónica, me hice a la idea que algo no iba bien en mi país. Que esa patria enlatada y cristiana llevaba debajo, en sus cloacas, mucha mierda acumulada, miedo y dolor silente. Poco después me hice tantas preguntas que obtuve respuestas. El problema es que tampoco fueron las respuestas reales. Esas las he ido encontrando a lo largo de mi vida a base de profundizar por las cloacas que intuí en aquel tiempo lejano. El de la Transición española.

Las caras vistas en el periódico, con faz descalabrada y triste fueron los cinco últimos fusilados del franquismo. José Humberto Francisco Baena Alonso, Ramón García Sanz, José Luis Sánchez-Bravo Solla, Ángel Otaegui Echevarría y Juan Paredes Manot.

Tres del FRAP y dos de ETA.

Hace unas semanas una payasa infame se levantó en el Parlamento atacando a un miembro del gobierno, el entonces vicepresidente Iglesias, acusando a su padre de terrorismo. Se refería a Javier Iglesias, que fue miembro de la FUDE, una organización universitaria como otras, entre las que estaba el PCE (m-l) que fueron germen del FRAP. El señor Iglesias jamás formó parte del FRAP, ni tomó parte de ninguna de las acciones que más tarde, cuando él ya no militaba en la FUDE, se imputaron a la organización.

Desde los años sesenta, había gente en la izquierda a la que desagradaba el revisionismo de Carrillo. Su acercamiento a la idea de la reconciliación nacional hizo que muchos estudiantes y trabajadores abandonaran el Partido Comunista de España y se posicionaran en otros minoritarios de las distintas familias comunistas.

Uno de ellos fue el Partido Comunista de España, marxista leninista que promueve un comunismo tradicional sin componendas con el fascismo, abstrayéndose de revisionismos, tanto soviéticos como europeos. Durante los primeros años de la década de los setenta, la militancia se dedica a informar, hacer “saltos” en lugares concretos, promover huelgas, movilizar a los estudiantes y poco más. Son mayoritariamente jóvenes. El primero de Mayo de 1973 fue, quizá, el detonante del proceso posterior. Un uno de Mayo que moviliza a bastante gente con la consiguiente alarma en el gobierno autárquico, con huelgas, manifestantes heridos, golpeados por la llamada “gristapo” (policía franquista) además del decaimiento de la dictadura con un Franco envejecido, vacilante y comido por el Parkinson, hace que los poderes facticos se revuelvan con furia. Con la furia de un animal herido que mata antes de morir por puro miedo al pueblo.

Las bases del PCE (ml) se radicalizan dando un paso al frente, conformando el Frente Revolucionario y Patriota (FRAP), cuyo fundador es el histórico Julio Álvarez del Vayo, antiguo ministro de la República, socialista, exiliado y combativo. El crimen de Cipriano Martos asesinado por la Guardia Civil, las detenciones arbitrarias, torturas sistémicas y tremendas que se realizaba a los miembros de cualquiera de los partidos que en esos momentos se enfrentaban a la dictadura, fueron la causa de tal radicalización.

Los que luchan contra la dictadura son héroes, gente valiente. Los que se pliegan y confraternizan con el horror son los cómodos

En los bajos de la DGS campaba un tipo llamado Roberto Conesa, antiguo soplón de la policía franquista, causante, entre otros “meritos” de la caída de las 13 Rosas. Recibió como premio a su infiltración en los grupos que siguieron luchando después de la guerra, ser comisario de policía sin mayor formación que la delación. Había conseguido méritos traicionando a gente de la izquierda siendo experto en infiltrarse en los grupos de resistencia en la postguerra. Muchos de los denunciados por Conesa murieron bajo torturas inhumanas, o tuvieron penas de muchos años de cárcel. Un gusano de las cloacas típico en cualquier dictadura que sin ellos no medraría la represión. Es el llamado “prestigio del horror”. De esas cloacas que han salido con posterioridad los Villarejos de turno.

Conesa y su segundo aventajado, Antonio Gonzalez Pacheco (Billy el Niño) lo sabían bien. Como tantos en cada ciudad de cualquier dictadura, que sirven de empalizada y de parapeto a unas ideas asesinas. Allí caen los detenidos del FRAP y de cualquier otro movimiento. Nuestro querido y siempre añorado Chato Galante, fue uno de tantos detenidos por los sátrapas. Cinco años estuvo en la cárcel, muchos días de torturas horribles en esos bajos de la DGS donde disfrutaban del sadismo los chicos de Conesa.

Cuando hablamos de violencia, deberíamos hacer una diferenciación clara. La violencia ejercida por el pueblo contra una dictadura o el acto terrorista o lucha armada habiendo otras formas de lucha, que puede darse en democracia. El FRAP se crea en plena dictadura, cuando muchos jóvenes caen en las calles, se despeñan por las ventanas de las comisarías o mueren abrasados en torturas inhumanas. No hay partidos políticos, ni sindicatos libres, no existe derecho de huelga, ni libertad de expresión…En la lucha contra el nazismo el maquis, la lucha de guerrillas contra la ocupación nazi fue glorificada. Se les considera héroes, mientras que la lucha contra la dictadura franquista –no nos olvidemos que Franco formaba con Hitler y Mussolini el triunvirato fascista que fue derrotado en la guerra mundial- se les consideró terrorista a abatir. Mucho nos tememos que el relato sigue siendo el mismo como demuestra la conspicua parlamentaria que escupió la acusación hacia Javier Iglesias. No, los que luchan contra la dictadura son héroes, gente valiente. Los que se pliegan y confraternizan con el horror son los cómodos, cómplices necesarios de todos los genocidios. Si sirve para Europa o EEUU, tiene que servir para España.

En 1975, Franco está sentenciado, a duras penas se mantiene en pie, sus palabras son farfulleos incomprensibles, Carrero Blanco había volado por los aires y la dictadura hacía aguas. En esos momentos son detenidos y juzgados once personas acusadas de terrorismo, según la ley, creada para tal efecto, el 27 de Agosto de 1975. Les detallo la fecha en que la ley entró en vigor porque luego la aplicaron con carácter retroactivo para juzgar a los once detenidos. Cosa escandalosamente ilegal, como fue reflejado por cronistas y observadores en el Consejo de Guerra. Da igual. Si algo retrata a las dictaduras es la falta de respeto por la ley.

Como decimos, la dictadura está contra las cuerdas, hay que dar un golpe de mano para demostrar que el miedo sigue manteniendo el poder. Se detiene a gente del FRAP y de ETA. Manuel Blanco Chivite, Vladimiro Fernández Tovar, Manuel Cañaveras de Gracia, Pablo Mayoral Rueda, Fernando Sierra Marco, Concepción Tristán López, María Jesús Dasca Peneles, José Humberto Francisco Baena Alonso, Ramón García Sanz, José Luis Sánchez-Bravo Solla, Ángel Otaegui Echevarría y Juan Paredes Manot.

Se les acusa de delitos cometidos en sitios donde no han estado, las defensas no pueden presentar ninguno de los 124 pruebas que son descartadas en menos de veinte minutos por el juez instructor . Los fiscales militares tampoco presentan testigos porque no tienen ninguno. Ni pruebas. Ni las balas de los asesinados por los detenidos. Se les condena en una farsa de Consejo de Guerra Sumarísimo por pura propaganda. Como decíamos, había que mantener el “prestigio del terror” como fuera.

Necesitamos conocer la historia para entender el presente y planear el futuro

Las confesiones de los detenidos se han conseguido a fuerza de torturas. Antonio Garmendia, está en el hospital, en un estado de discapacidad total, después de ser disparado en la cabeza por la policía. En la habitación donde está inconsciente, los agentes toman su mano y pone la huella como firma de una confesión redactada en Comisaría donde asume la autoría de la muerte de Gregorio Posadas Zurrón, jefe de información de la Guardia Civil de la zona de Azpeitia. Los médicos que se percatan del hecho, clamaron y solicitaron declarar. Todo inútil, no se acepta su declaración. Como decimos, están condenados porque la difunta autarquía necesita un puntal de muerte para sostenerse.

Se forma una farsa de Consejo de Guerra para demostrar que la fuerza sigue estando en la misma mano.

El ahora Emérito, entonces Príncipe de España, Don Juan Carlos de Borbón, estaba cerca del Caudillo, tan cerca que cuando la manifestación formada en respuesta al clamor internacional se hallaba en el balcón acompañando al viejo dictador que balbucea las mismas consignas de antaño: «conspiración judeo masónica… Contubernio…» Allí estaba el Borbón, y la plana mayor del franquismo apoyando al asesino cuando fusilaba inocentes. El que, dicen, trajo la democracia a nuestro país.

En el Consejo de Guerra se expulsó a los abogados defensores, no se les dejó presentar alegaciones que fueron descartadas una tras otra. En unas pocas horas se dictó la sentencia “ejemplar” Cinco condenados a muerte: José Humberto Francisco Baena Alonso, Ramón García Sanz, José Luis Sánchez-Bravo Solla, Ángel Otaegui Echevarría y Juan Paredes Manot. Antonio Garmedia es indultado debido a las consecuencias físicas del tiro en la cabeza que recibió durante la detención . A las dos mujeres se les conmuta la pena de muerte debido a su embarazo para cumplir altas condenas junto al resto de los juzgados. Era el 26 de Septiembre de 1975. Se les fusiló al alba del día 27 de Septiembre de 1975.

Un mazazo cae sobre el país. El PCE ml, comienza a moverse contactando con la prensa internacional que no da crédito a que en plena Europa, un país aliado de EEUU, se asesine con impunidad. La cara del franquismo se desvela en su totalidad, desde los tiempos de plomo de la postguerra no hubo tal cantidad de condenas. El tirano muere matando.

La noche del 26 de Septiembre, horas antes del alba sangrienta, Franco pidió a sus ayudantes que no se le despertara bajo ningún concepto. Imaginamos que durmió a pierna suelta porque estaba acostumbrado a matar.

Europa se vuelca en puro clamor. La embajada española en Lisboa es asaltada bajo la mirada indiferente de la Guardia Republicana que apenas se mueve. En París las concentraciones ante la embajada española son clamorosas, incluso personas alejadas del izquierdismo como Claude Mauriac o Michel Foucault, están entre los manifestantes. El Papa Pablo VI, pide clemencia al Caudillo…Todo inútil. El sátrapa duerme.

Hemos de decir, en honor a la verdad, el poco o nada honroso lugar que estos hechos dejaron a la izquierda “oficialista” española. El PCE da orden de no atender a la defensa de los frapistas, ningún abogado comunista les defiende. Ni el PSOE. Una nube de silencio cubre a los detenidos. Como ejemplo opuesto, el demócrata cristiano Joaquín Ruiz Jiménez, desde el despacho de Cristina Almeida llama a Pablo VI, para pedir intercesión, consiguiendo la implicación papal. Santiago Carrillo no levanta su teléfono para nada. La URSS no protesta ni intercede por los reos. La izquierda domada ya está con el yunque puesto. Sabiendo estos hechos quedan claras las posturas posteriores.

Una vez fusilados se entregaron los cuerpos a las familias en féretros de madera sin pulir. Los integrantes de la BPS que los han fusilado, llevaban camisas y corbatas de colores chillones, y marcaron con sus risas de hiena el duelo inicial. Así eran.

Uno de aquellos condenados, de los que conmutaron la pena de muerte fue Manuel Blanco Chivite, periodista, escritor y editor que hoy habla para nosotros. Nos concede esta entrevista que transcribimos.

–Ante todo, gracias Manuel por tu amabilidad, que aprovecho a hacer extensivo el agradecimiento a nuestra común amiga, Violeta Valdor. ¿Qué te salva? ¿A qué le debes la vida? Porque en el juicio patraña todos sois tratados igual–

-En ese momento, en los cuatro consejos de guerra celebrados en España, los últimos de una larga serie de consejos de guerra que jalonaron la dictadura, se sentenciaron once penas de muerte y se llevaron a cabo por gatilleros voluntarios cinco. Los seis que vimos la pena conmutada por la de treinta años de prisión, fue producto, según la prensa franquista, de un detalle benevolente del régimen y sus turiferarios-

Fueron cinco fusilados. Cientos, miles de personas torturadas, masacradas en todas las comisarias de las ciudades españolas

-¿Eras consciente al dar el paso de la militancia en el FRAP, del riesgo? y si es así ¿Qué le hace a un joven jugarse la vida porque si algo estaba claro en aquellos días es que hasta repartiendo pasquines se podía perder la vida?-

-Vivir es jugarse la vida. Hoy en día salir a la calle con o sin mascarilla, ir al trabajo, coger el autobús, acudir a un restaurante es jugarse la vida. Cuando estábamos esperando la celebración del consejo de ministros que decidiría a quién mataban y a quién no, nos permitían, por separado y durante quince minutos al día, salir al patio de la galería de aislamiento; recuerdo que, en una ocasión, vi la hoja de un periódico en el suelo. Daba la noticia de un accidente de tráfico en el que habían muerto tres jóvenes veinteañeros. Es posible que esos muchachos hubiesen escuchado o leído la noticia de nuestras condenas. Quizás iban o venían del trabajo; quizás iban al chalé de sus padres en la playa. Seguro que no se imaginaron que podrían morir antes incluso que quienes fueron fusilados. ¿Les mereció la pena morir?

Luchábamos por algo, bajo una dictadura sangrienta, cualquier policía, cualquier guardia civil podía matarte impunemente en un intento de manifestación, en una huelga, o realizando una pintada, como ocurría con harta frecuencia; luchábamos para que eso, precisamente, acabase y esa lucha traía consigo enfrentamientos y riesgos, detenciones y torturas. Pero si hoy tenemos algo de libertad fue por las luchas aquellas, porque conseguimos que el miedo se estableciese también en sus filas-

–Usted pertenece a La Comuna. Tuve el gusto de conocer, escuchar varias veces, y casi diría gozar de su amistad, a Chato Galante, y conocí de cerca la lucha enconada por hacer justicia, por la Memoria, por hacer un relato verídico de aquellos años ¿Cómo recibe que se considere insulto la pertenencia a la lucha antifascista y por el contrario se condecore y admire a consumados cómplices de la dictadura?–

-El insulto de un fascista (ultraderechistas se les llama delicadamente ahora), de alguien cómplice de la dictadura o de los señoritos que se beneficiaron de ella o de sus descendientes, es una excelente señal. Por aquello de que ladran, luego cabalgamos

–Como vivió el travestismo posterior a la muerte del dictador, donde muchos de los que pasaron de solidarizarse, o de implicarse en la verdadera lucha social se apuntaron al carro del antifranquismo militante. Hablo del PCE, del PSOE, de toda aquella gente que se lavó las manos ante los cinco crímenes y las torturas en la DGS y luego corrieron a apuntarse al carro–

-Nada que nos produjese sorpresa, nada nuevo bajo el sol, algo que se columbraba desde años atrás, desde que los diseños de transición comenzaron a desarrollarse.

–Cree usted que EEUU pudo impedir el crimen del 27 de Septiembre, como aliado de poder de la España franquista–

-Poder no es querer, como bien se sabe. Los intereses del franquismo y de los EEUU siempre fueron los mismos al menos desde el final de la segunda guerra mundial. La puesta al día del modelo de gestión de esos intereses marca, en sus grandes líneas, el modelo de democracia neofranquista que vivimos-

–El FRAP se disolvió poco después de morir Franco. Luchó contra la dictadura asumiendo la violencia. Fue un movimiento táctico, de creencia en las posibilidades de la democracia o por el contrario fue puro agotamiento–

-Fue un cambio en función de los cambios políticos y sociales que se produjeron a la muerte del dictador. La violencia que asumimos fue la de la Dictadura, la del Estado Terrorista. La asumimos, la sufrimos como todo el mundo y nos defendimos de ella puntualmente-

–Que cree que aportó la lucha de movimientos como el FRAP o ETA, durante la dictadura–

-La lucha armada o, más modestamente, las acciones armadas (pues las armas estaban realmente tan solo en el Estado Terrorista de Franco), contra la dictadura no fue un fenómeno de los últimos años del fascismo sino una constante durante toda su existencia. Desde la entrada de las tropas franquistas en Madrid y la derrota del ejército republicano, no hubo ni un solo día en el que no existiese en España resistencia armada. La resistencia no cesó y eso, desde luego, fue una preciosa aportación a la hora de conseguir unas libertades, por muy recortadas que puedan considerarse-

–Repetiría su opción hoy. Quiero decir, militaría en el FRAP con las consecuencias personales y sociales que le acarreó. Y considera que fueron positivos para la sociedad-

-El FRAP se dio en unas condiciones precisas hoy inexistentes o que han tenido una evolución no poco compleja, la acción políticas por tanto hubo que ajustarse y disponerse para tales nuevas situaciones. La repetición no es posible. Todo ello pese a que muchos rasgos del quehacer político actual (corrupción, judicatura prevaricadora, tribunales especiales para la represión de toda disidencia, tortura, etc.) y los deseos de la derecha española provengan directamente y rindan devoción de y a la dictadura de Franco. Figúrate que el PSOE empuñó las armas durante la II República, la guerra y la posguerra para enfrentar al fascismo y hace cuatro días Ortega Smith ofreció su apoyo a Salvador Illa contra los independentistas catalanes.

–Vivimos, con el 15M, un resurgir de lucha social, donde algunas personas creímos que era posible la redención ¿Qué queda hoy de esa primavera que se dio en diversos países, no solo en España? –

-Siempre queda algo. Buena parte de ese movimiento de base se vehiculó hacia las instituciones, donde, en buena parte ha quedado encerrado, neutralizado y actuando como eficiente gestoría de las necesidades de un sistema en crisis de variado carácter.

Pero como digo siempre queda algo y algo de aquel revuelo magnífico se ha colado en las instituciones para dar alguna batalla por mejoras al menos parciales. Todo ello frente a un fascismo abierto, que ensalza a terroristas de Estado, y se dedica a la agresión sistemática sin que se le dé todavía la respuesta adecuada-

–Es la democracia, tal como la conocemos, el sumun de sociedad que el poder nos convence que es o por el contrario cree que hay sitios donde no llegamos porque ese mismo poder no nos deja-

-Ni ésta, ni ninguna democracia, ni ninguna organización social presente o futura será el súmmum de nada. El problema de España es llegar al mínimum. El hecho básico, elemental, por ejemplo, de la inexistencia histórica y actual de un simple proyecto democrático de unidad nacional, más allá de la amenaza constitucional de las armas, lo dice todo-

–Nuestra sociedad actual es directamente heredera de una dictadura que no perdió la partida. Fracasó, en cuanto a que con la desaparición del dictador se descafeinó en cuanto al fascismo. Digamos que se adecentó pero ¿no piensa que muchos de los problemas que padecemos son debidos a la falta de relato, a que heredamos una maleta de historia y no sabemos qué hacer con ella?–

-Tenemos varias maletas de historia; la de los poderosos y sus servidores materiales e intelectuales y la de quienes resistieron al fascismo con su trabajo y su lucha. Por no hablar de la maleta de los españoles de la “tercera España”, la de los esquiroles, la de quienes esperaron sentados y en apacibles tertulias arreglamundos a que otros diesen la cara para mejorar las cosas; mejoras de las que estos “terceros” fueron los primeros en aprovecharse con ávido sentido del lucro. Quizás haya quienes no saben qué hacer con su maleta y para su tonta desgracia, pero creo que, en el fondo, todos sabemos muy bien qué hacer con la que nos corresponde-

–Hablemos, Manuel, de su último libro y si considera la literatura, la cultura una forma de lucha social al dar armas de liberación mental a la ciudadanía-

-La literatura creo que forma parte de la lucha por la vida. Y cuanta más calidad tenga, incluso independientemente de la voluntad de su autor o autora, más hace por la vida. He escrito y publicado hasta el momento 18 libros de muy diferentes temáticas, desde la novela negra hasta, el último, un libro de poesía (“Dudosos amores, certeras muertes”), mi primer libro en este terreno y siempre ha tenido dos preocupaciones previas: la autenticidad del contenido y la calidad formal-

-Que queda del joven luchador de aquellos años–

-Ya no soy joven, como es evidente, pero soy el mismo. Lo acabo de comprobar en el DNI

Necesitamos conocer la historia para entender el presente y planear el futuro. Necesitamos reinvindicar a los que perdieron la vida defendiendo los derechos y la libertad. Puede que no comulguemos con sus ideas, o que no estemos de acuerdo con los métodos utilizados pero fue gente que luchó, arriesgó la vida y en muchos casos la perdió por nuestro futuro. Hoy, al menos, les debemos conocerlos, reivindicar sus nombres y no olvidar. Porque la historia se construye con ladrillos delicados, con estructuras precisas, si envenenamos el relato, nada crece debidamente.

Fueron cinco fusilados. Cientos, miles de personas torturadas, masacradas en todas las comisarias de las ciudades españolas, donde había siempre un Roberto Conesa y un Billy el Niño, que quedaron impunes, se colgaron medallas y vivieron de nuestro dinero hasta su tranquila muerte en la cama. Los cinco nombres de los asesinados del 75, más Puig Antich, Julián Grimau y tantos otros perdieron la vida. Son de los nuestros. Son nuestra gente.


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Crónica de los fusilamientos del 75 Rating: 4.5 Diposkan Oleh: La Voz de la República

1 comentarios:

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12:54 ×

Doloroso pero necesario testimonio para conocer la verdad histórica de la dictadura franquista. Quien quiera oir, que oiga

Selamat Anarko sudaca dapat PERTAMAX...! Silahkan antri di pom terdekat heheheh...
Balas
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