Proyecto Faq Los maestros represaliados por Franco durante la guerra civil y la dictadura (II)

lunes, 29 de marzo de 2021

Los maestros represaliados por Franco durante la guerra civil y la dictadura (II)

Los maestros represaliados por Franco durante la guerra civil y la dictadura (II) Algunos testimonios

Una República democrática y liberal no se sostiene sin una base de cultura general que depure, defina y sostenga la personalidad humana… España no será una auténtica democracia mientras la mayoría de sus hijos, por falta de escuelas, se vean condenados a perpetua ignorancia… Donde la cultura falta, el sistema democrático se pervierte, se esteriliza, se desfigura o cae, no por la presión exterior, sino por interna consunción. No lo derriban, se desploma“. Marcelino Domingo, ministro de Instrucción Pública de España (1931).

José Ibáñez Martín (1896-1969), ministro de educación franquista que ocupó el cargo hasta 1951. Muy implicado en la depuración de docentes, la justificaba así en un discurso en 1940:

“Ha sido preciso someter una tarea dolorosa, pero necesaria de aniquilamiento y depuración al magisterio afectó quizá con inusitada fuerza esta tarea de purificación. Pero un interés religioso y un soberano interés nacional lo exigían así”. (como por ejemplo, el caso de Hilda Farfante, cuyos padres y madre, ambos maestros, fueron fusilados por los golpistas, ha declarado en varias ocasiones que no se haya recuperado la memoria de los docentes hasta hace poco).

(Francisco Morente, diariodelaeduacion.com).

“En general, las Comisiones depuradoras de Maestros de ámbito provincial actuaron con bastante dureza, los expedientes pasaban después a una comisión superior, al Ministerio, que revisaba el trabajo y, normalmente, validaba el trabajo de la comisión. Un tiempo después se dieron cuenta de que les faltaban profesores, precisamente por la dureza de la represión, y esto hizo que se suavizara la sanción en algunos casos. Sin embargo, la depuración fue muy fuerte, especialmente en lugares como Barcelona, ​​Madrid o Asturias, donde los conflictos políticos y sociales fueron muy duros durante la república”

(carta de Severiano Núñez García a su mujer, ejecutado en agosto de 1936).

“Querida Julia, como supongo que cuando vengas no tendré ánimo para poder hablarte con la suficiente serenidad te escribo esta carta, que no sé si llegará a tus manos, para decirte solamente una cosa: yo soy inocente. En estos momentos solemnes en que no se miente porque la mentira es inútil yo deseo y quiero llevar a tu ánimo, al de la familia, la idea que dejo expresada y en la convicción de conseguirlo muero tranquilo”.

(Eduardo García, lavozdeasturias.es)

“Inés Rodríguez era una romántica. Tenía edad para serlo: 23 años. Cuando estalló la Guerra Civil colaboró en la recaudación de fondos para poner en marcha orfanatos para hijos de milicianos fallecidos. Pertenecía a la Asociación de Trabajadores de la Enseñanza de Asturias (ATEA), y acabó siendo fusilada junto a cinco hombres en el puerto de Somiedo.

Había una «terrible» acusación de por medio: había sido vista por la calle Uría, de Oviedo, con una insignia «de los rojos». Fue detenida cuando se presentó en la cárcel de Pola de Somiedo para protestar por la detención de su amiga Gabriela Lana. En aquellas horas de celda común las dos jóvenes sellaron el pacto de que quien saliera viva de la encrucijada pondría el nombre de la amiga a su primera hija. Gabriela cumplió la promesa”.

“Eduardo Menéndez. Detenido y encarcelado, sufrió un consejo de guerra en mayo de 1938 del que salió con una condena a muerte. Las acusaciones fueron muy variadas pero una de ellas hacía referencia a la quema de una iglesia en su localidad. Se le conmuta la pena por la de veinte años y un día y, con el tiempo, logra reunir diversos testimonios que probaban que él no estaba presente durante aquel verano de 1936, cuando ardió la iglesia. Prueba su inocencia pero no se le quita ni un año de prisión”.

Vicenç Navarro (vnavarro,org)

“Los maestros eran percibidos por el régimen fascista como sumamente peligrosos, porque estaban sembrando las semillas de un país democrático, de un país más justo y más solidario, que recuperara su cultura y su identidad como nación. Esto es lo que hacían con gran ilusión estos maestros represaliados a los cuales hoy estamos homenajeando. Y es por eso que fueron represaliados, siendo expulsados de Gironella, humillados y separados de sus discípulos a los cuales tanto amaron. Y tengo constancia que los amaron muchísimo, puesto que mis padres, que están entre los que hoy homenajeamos, siempre nos lo dijeron. Y sabemos también, porque así lo expresaron sus discípulos, que el amor y aprecio eran recíprocos”.

Alejandro Torrús (publico.es)

“El 18 de julio de 1936 la enseñanza española estaba de vacaciones. Juan Larreta, director de ‘Las escuelas graduadas de Treviana’ (La Rioja) se encontraba un día después del levantamiento militar en la escuela junto a su hijo mayor. Pocos maestros podrían imaginar que nunca más regresarían a sus puestos de trabajo y que se convertirían en uno de los gremios más perseguidos por la represión franquista. Juan sí que se lo imaginó. Por eso, cuando recibió el bando de Mola de la mano de unos requetés le dio un beso a su hijo, le dijo que cuidara de sus hermanos y emprendió su breve y fatídica huida. Apenas unos días después, el 26 de julio de 1936, Juan Larreta fue fusilado tras ser ‘paseado’ por varias localidades donde era conocido.

Mi abuelo no tuvo ni la oportunidad de despedirse de sus hijos pequeños. Decidió salir huyendo pero lo cogieron. Una vez asesinado le retiraron la licencia para ejercer el magisterio. A sus hijos los echaron de la casa familiar y los internaron en la beneficencia. En el documento de ingreso indica que ingresaban por “pobres” y no porque su padre había sido asesinado durante la guerra”, explica a Público Asunción Larreta, nieta de Juan”.

(Josep Fontana, elpais.com)

“El día 8 de agosto de 1936, hace setenta años, un grupo de falangistas fue a buscar a Daniel González Linacero a la casa de Arévalo en que pasaba las vacaciones con su familia y lo asesinó. Su partida de defunción dice, con elocuente simplicidad, que falleció ‘a consecuencia del Movimiento Nacional existente’. Tenía treinta y tres años y dejaba esposa, que vive todavía, y tres hijas de corta edad. La casa fue cerrada y saqueada”.

(buscameenelciclodelavida.com)

Concepción Sainz Amor. “En 1939 fue expedientada acusada de pertenecer a la FETE, así mismo se le acusó de promover la coeducación, publicar artículos en revistas…, todo ello agravado por su habilidad y formación cultural por lo que es supendida de empleo y sueldo e inhabilitada para desempeñar cargos directivos. Tras su readmisión volvió a trabajar como directora de diversos centros y desde 1954 también impartirá docencia en la Facultad de Filosofía y Letras de Barcelona”.

María Vázquez Suarez. “Detenida en La Coruña acusada, entre otras cosas, de defender la escuela laica y el amor libre, es trasladada a la cárcel de Pontedeume y en una saca realizada el 19 de agosto del 36 es fusilada en una playa de Miño. Su casa fue saqueada y sus libros quemados”.

Leopoldo Alas Argüelles “En Oviedo, a veinte de Febrero de 1937. El señor juez acordó consignar por medio de la presente diligencia que a las dieciocho horas del día de hoy ha tenido lugar la ejecución de la pena de muerte en la persona del reo Leopoldo Alas Argüelles, pasando al condenado por las armas. La ejecución ha tenido lugar en la prisión provincial de esta plaza. Hecha la descarga por el piquete, el alférez médico José Alvarez Cofiño reconoció el cuerpo del reo, certificando su defunción. Y para que conste, firma la presente dicho señor médico con S. Sª, de todo lo cual, certifico.”

(Fernando Berlín, radiocable.com y ARMH)

“Genera Fernández había sido maestra durante la República y militante de la Unión Republicana. Fue detenida durante la Guerra Civil y apartada de la enseñanza. Pero siguió politicamente activa incluso tras el final de la contienda y en 1940 fue detenida por reparto de propaganda ilegal. El regimen franquista en León la juzgó y condenó a muerte”.

(Patricia Campelo, publico.es)

La maestra de Quintanilla de Abajo (Valladolid) Ángela Alonso fue castigada en diciembre de 1939 por “revelar secretos de la maternidad” a su alumnado. La profesora de pedagogía Aurelia Gutiérrez Blanchard, muy implicada en la renovación educativa de la Segunda República y defensora de las corrientes de la nueva escuela europea, fue asesinada extrajudicialmente el 24 de agosto de 1936. El profesor de Aritmética y primer alcalde republicano de Valladolid, Federico Landrove, murió en un penal de Segovia. En 1938, cuando ya estaba muerto, embargaron todos sus bienes. Su hijo, catedrático de Derecho Procesal, diputado y abogado de estado, fue fusilado tras un consejo de guerra el 15 de agosto de 1936.

[…] el caso de María Álvarez Carro, la maestra de Carpio, afiliada a Acción Republicana y muy involucrada en la vida social y política del momento. Le acusaron de actitud laicista, de pertenecer al Frente Popular y de mantener una “conducta pésima”. En diciembre de 1939 se confirmó su separación definitiva del servicio, pero María había sido asesinada en el verano de 1936, según testimonios orales recogidos por Izquierdo.

(José Mª García, publico.es).

“Cuando se produjo el golpe militar los maestros estaban de vacaciones, de tal forma que muchos de ellos no pudieron ser capturados en los primeros momentos. Eso llevó a buscar a muchos de ellos en sus pueblos de origen o allí donde se encontraran.

A José del Río Plasencia, que había sido maestro en Guadalcanal y destacado socialista, lo detuvieron en Villaverde del Río y fue llevado a Sevilla, donde le instruyeron un procedimiento sumarísimo y lo ejecutaron cuando se cumplía el aniversario de la proclamación de la República, el 14 de abril de 1937, formando parte de un grupo de veinte, que fue la forma que buscaron los sublevados para conmemorar dicho día.”

Otros maestros murieron en la Prisión Provincial. La represión alcanzó no solamente a maestros oficiales de la escuela primaria, sino también a maestros “laicos”, que llevaban sus enseñanzas por barrios, campos y cortijos y a los que una gran parte de la población jornalera y campesina les debía haber aprendido a leer o escribir, como al anarquista José Sánchez Rosa y al comunista Roque García Márquez. O el maestro socialista Mariano Medina Muñoz, “en paradero desconocido”.


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