Proyecto Faq Cómo la extrema derecha reescribe tu historia: la Toma de Granada y el enemigo marroquí

viernes, 15 de enero de 2021

Cómo la extrema derecha reescribe tu historia: la Toma de Granada y el enemigo marroquí

Cómo la extrema derecha reescribe tu historia: la Toma de Granada y el enemigo marroquí /

La Toma de Granada fue un evento histórico sucedido el 2 de enero de 1492. Consistió en la conquista de la ciudad de Granada por los Reyes Católicos (Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón) después de una serie de campañas militares en la guerra entre las Coronas de Castilla y de Aragón y el Reino de Granada, entonces en manos de Boabdil. Se considera que este acto pone fin a la presencia de reinados musulmanes en la península ibérica.

Así, con motivo del aniversario de este evento histórico, el ayuntamiento de Granada, como todos los años, organizó este 2 de enero un evento para su celebración más propio de tiempos pasados.

Y, desde hace un par de años, el partido ultraderechista Vox se proclama como el partido que más ha contribuido al reconocimiento de esta festividad, una celebración imbuida en una tradición carnavalesca, con una dosis de defensa de la cristiandad y del aniquilamiento de todo aquello que no responda a la cultura occidental.

Carteles de protesta contra la Toma de Granada. Autor: Photolanda, 02/01/2016. Fuente: Flickr (CC BY-NC-SA 3.0.)

No en vano, la exaltación de este tipo de festividades encaja con el ideario de Vox en tanto en cuanto representa la lucha del “bien”, el cristianismo occidental, contra el “mal”, el Islam, al igual que se le ha visto ensalzar términos como la Reconquista o sumarse con entusiasmo al Día de la Hispanidad, siempre con cierta dosis de revisionismo histórico y ni un ápice de crítica o reflexión. Y, de paso, dando alas a teorías conspirativas como la del plan Kalergi, esa teoría de la conspiración sobre una supuesta sustitución étnica que lleva en marcha más de 100 años y que da alas a supremacistas y racistas de toda clase.

Por supuesto, también es otra muestra del apego por el tradicionalismo que les caracteriza en todos los aspectos.

Este día, como viene también sucediendo, las redes sociales se encendieron, y algunas personalidades del sector de la izquierda andaluza salieron a debatir y mostrar su repulsa, no sólo a la festividad en sí, sino también a la utilización política que se estaba gestando desde hace tiempo con este motivo, como es el caso de Teresa Rodríguez, portavoz de Adelante Andalucía, o el periodista Rubén Sánchez.


Desde organizaciones civiles a partidos políticos institucionales, cada año, se envían numerosas peticiones para que el día de la Toma de Granada deje de ser motivo de festividad y que el día 2 de enero pase a celebrar el día de Mariana Pineda, defensora de la libertad y la democracia contra el absolutismo y la tiranía que le valió para ser apresada y finalmente ejecutada en la Plaza de la Libertad. En medio de todo el tumulto y la intoxicación de las redes, se dieron también tuits como el siguiente, más allá de las expresiones ultranacionalistas típicas de la ultraderecha:

La pregunta es, ¿cuál es el problema con el Islam o con todo lo que difiera de la cultura occidental? Y especialmente, ¿cuál es el problema español con Marruecos? Se sabe que cuando a Europa le obsesiona una confesión religiosa es mala señal, no hay mucho más que decir si se mira con retrospectiva lo que pasó con la población judía en los años 20, 30 y 40.

Ultranacionalismo, supremacismo, racismo y xenofobia

Miembros del grupo neofascista Hogar Social Granada se manifiestan durante la Toma de Granada. Autor: Photolanda, 02/01/2019. Fuente: Flickr (CC BY-NC-SA 3.0.)

En España, el reciente renacimiento del conflicto entre el Sáhara y Marruecos ha vuelto a poner sobre la mesa, no sólo la independencia o no del Sáhara Occidental, sino el papel de España en este conflicto. Desde la prensa con editorial liberal o de derechas a la prensa popularmente conocida como izquierdas se han hecho eco de lo que está sucediendo, cubriendo así prácticamente todo el espectro político.

Si para unos la independencia del Sáhara es una necesidad y un motivo de conflicto con el régimen alauí, para los otros, también.

Es interesante que en tiempos de polarización y crispación social, en temas tan de valencia como el enfrentamiento con el pueblo vecino de Marruecos por la independencia del Sáhara, una a espectros ideológicos que parece que no tienen en común nada más que la nacionalidad. Y a veces ni eso.

Debido a la opresión orquestada por el gobierno de Marruecos al Sáhara Occidental y que viene prolongándose desde hace décadas, la vuelta a las portadas de este conflicto y que ahora deviene en una nueva guerra, ha significado una nueva pérdida de popularidad para el país, que ha sido tildado de régimen opresor, dictatorial y que no respeta los Derechos Humanos.

Muchas de las personas que tuitean acerca del país vecino han viajado a Marruecos y se sorprenden de que el nivel de pobreza percibido no es el apropiado para el imaginario de Occidente.

Estos, a su vez, no dudan en denunciar el gobierno alauita y que España entre en un conflicto diplomático, si es necesario, para la autodeterminación del pueblo saharaui.

Sin embargo, cuando ven una expresión de la cultura árabe, como una chica con hiyab, a un menor inmigrante marroquí o escuchan este idioma en el metro, el pensamiento sobre el derecho de autodeterminación de cada pueblo vuelve a su cabeza de manera ferviente. Porque si se consigue su independencia y se les da una de tierra como propia, estarán en ella y se acabaría, hipotéticamente, el “problema” de la inmigración… Pero, ¿exactamente cuál es la línea que une temas aparentemente diversos como son Marruecos, el derecho de autodeterminación, VOX y la Toma de Granada?

Reino de Granada. Autor: Tyk basado en Image:Iberian Peninsula base map.svg creado por Redtony, 2007. Fuente: Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0.)

Uno de los puntos clave sobre la nueva extrema derecha española, o derecha iliberal si se acepta la acepción acuñada por los gobiernos ultraderechistas de Hungría y Polonia sobre una democracia con derechos civiles limitados, se sustenta en una idea de nación histórica que descansa en la famosa fecha de 1492 y la “Reconquista” cristiana a la península andalusí. En la ultraderecha es habitual, de hecho, este orgullo e idolatría hacia tiempos pasados, teóricamente gloriosos y mejores, a los que se le añade cierto revisionismo histórico para presentarlos como ideales.

No en vano, Vox usó el término “Reconquista” durante la campaña de las elecciones autonómicas en Andalucía del año 2019. No fue un término empleado al azar.

Reconquistar un territorio habitado por más de 800 años no parece que pueda ser tildado con exactitud de reconquista. De hecho, la mayoría de historiadores descartan este supuesto hecho histórico al categorizarlo más como publicidad ideológica que como una realidad histórica. O, en todo caso, como una etiqueta o un concepto que simplifica demasiado hasta el punto del error unos sucesos, en realidad, más complejos.

Desfile militar en la Toma de Granada con banderas franquistas de fondo. Autor: Photolanda, 02/01/2010. Fuente: Flickr (CC BY-NC-SA 3.0.)

Desde la construcción de la idea de “nación española” basada en mitos y cantares de gesta, se dibujó la figura del hombre blanco, cristiano y español cuasi santificado en contraposición a la figura del musulmán como el enemigo de “la nación”, un imaginario que a contribuido a asentar prejuicios racistas y xenófobos sobre la base de los cuales se construyen los discursos populistas, antiinmigración, supremacistas y ultranacionalistas.

Aquí entran las ideas del profesor Tom Marsh, explicadas a través de su tesis No promised Land, que sirve de hilo conductor para la mezcolanza de estos conceptos.

Marsh entiende que, en la época de la modernidad, con la necesidad de construir los Estados-naciones europeos, la idea de nación se edificó como un contenido de seres humanos que permanecen “puros” en un “camino predestinado” que los pone en contacto con la historia y con un territorio. Es interesante cómo el autor recuerda que, tras ochos siglos de asentamiento árabe, los españoles de “cepa” se mantuvieran “puros”, sin mestizaje. Es algo erróneo, por lo tanto, pensar que en este tiempo sólo la arquitectura sufriera transformaciones.

La noción de “pureza” europea se puede inferir con las prácticas de la “Santísima Inquisición” dentro y fuera de la península. La obsesión inquisitoria por la pureza, por el origen, llevó a la literatura, artes y ciencias de la época a construir todo un corpus teórico sobre lo “hispánico” “lo europeo” y lo “cristiano”.

Esta obsesión se sumó al misticismo de una predestinación de todo un pueblo homogéneo. Así, de estas ideas, nace el hecho de enfatizar la “Reconquista” como el único origen cristiano y blanco en la nación española. Una civilización hermética hecha a semejanza de Dios.

Las relaciones entre España y Marruecos

Ahora, ¿dónde entran Vox y Marruecos aquí? La respuesta es que la Historia de España está, ha estado y estará, histórica, social y culturalmente ligada a Marruecos, como ocurre con todos los países que lindan entre ellos.

Comenzar a entender los lazos históricos y culturales sería necesario si se pretende que no vuelvan a repetirse las atrocidades que se dieron y se siguen dando entre ambos países vecinos. Este ejercicio de empatía, además, debilitaría a la extrema derecha en vez de reforzar su visión de “los otros” como el enemigo.

España mantiene deudas históricas con el pueblo marroquí, no sólo con el Pueblo Saharaui, a tenor de los errores del colonialismo propio del siglo XX.

Si bien el Sáhara Occidental fue ocupado por España en su intento de demostrar que no todo estaba perdido tras las derrotas en el continente latinoamericano en las cuales España perdió todos sus territorios de ultramar, ese terreno que se le dominaba “la tierra de los blancos” no fue el único territorio ocupado por España en Marruecos. El norte o Rif también era una colonia dependiente de España.

En 2016 ,en el Rif, estalló una serie de revueltas sociales encabezadas por el activista Nasser Zefzafi. Estas protestas estallaron por la muerte de Mohsine Fikri, el vendedor de pescado que murió intentando recuperar su mercancía requisada de un camión de la basura. Su muerte despertó un malestar que se sentía en la región y levantó a una zona que pedía mas autonomía y derechos, recordando a la Primavera Árabe.

Entre las reivindicaciones del Movimiento Popular Rifeño (L’Hirak) estaba la construcción de un hospital oncológico en Alhucemas, ciudad del norte de Marruecos, que presenta la mayor tasa de cáncer del país. Pero, ¿qué tiene esto que ver esto España? En el año 1923, España seguía manteniendo el control colonial en el norte de Marruecos. Sin embargo, el pueblo rifeño se levantó en armas con la táctica de la “guerra de guerrillas” para conseguir la independencia de su pueblo frente a la potencia española colonial, que acabó derrotada.

La desastrosa derrota trajo un gran desprestigio de España en el exterior: un grupo de rebeldes campesinos había logrado acabar con un ejército armado como el español, respondiendo a la fábula de David contra Goliat.

España no pudo soportar la vergüenza internacional que había supuesto esta derrota y pidió ayuda a Alemania y Francia para hacer frente al pueblo rifeño. Así, bombardeó todo aquello que contenía vida. Los zocos, los ríos, los hospitales… todo se tiñó con gas mostaza.

“Huele a ajo o a mostaza, y lo notas en la piel, ojos y pulmones. Deforma como en un cuadro abstracto hecho de ampollas y ulceraciones. Asfixia, quema, causa cáncer. Contamina los manantiales… La iperita es un gas vesicante”.
Soldados de La Legión española sostienen cabezas de guerrilleros durante la Guerra del Rif

Años más tarde, las nuevas generaciones extendieron las protestas y demandas del pueblo rifeño que se enfrentó a España, saliendo a la calle a reclamar reformas en su país, a las cuales se añadían importantes reparaciones materiales y psicológicas a causa de los ataques indiscriminados del ejército español.

Ahora, ¿por qué es importante recordar este hecho? Porque nadie está a salvo de su historia, incluso aunque la escriban los vencedores.

Olvidar la Historia es atreverse a repetir los errores del pasado. Hoy, el odio contra el otro recorre Europa mientras el ultranacionalismo, es decir, la grandeza de una cultura superior frente a otras, invade los parlamentos a través de la extrema derecha y la nueva derecha radical.

Es un ejercicio de falta de memoria no saber que esto fue lo que hizo emerger al colonialismo europeo y, posteriormente, al fascismo, dos de las épocas mas oscuras del subcontinente.

Nadie está a salvo del relato de la historia. Y esto es una valiosa lección, ya que el peligro por lo tanto no es solo Vox: cuando ellos vinieron, la Toma de Granada ya se celebraba. El verdadero peligro es, pues, no entender por qué convencen.

Y, echando un vistazo a la Historia mas reciente, se puede entender el porqué. Parece que todo empieza desde el momento en que los niños se sentaban frente al pupitre y repetían cantares de gesta para aprobar el examen de Historia o conseguir el título de secundaria. Sin saberlo, el nacionalismo más peligroso ya se dibujaba desde niños no solo durante la dictadura franquista, sino también durante los años de la Transición.

El pueblo marroquí, que no el país, ha estado entrelazado en la Historia con el pueblo que habita el territorio español, mientras que la historia construida ya se encarga de dejar claro que el enemigo se encuentra a 14 kilómetros de distancia de España, no solo a través de la escuela o los discursos políticos, sino también a través del folclore y la cultura, por ejemplo con celebraciones como la Toma de Granada y su exaltación como máxima expresión de “la nación” en los términos aquí descritos.

Así es cómo se construye un enemigo histórico: se deshumaniza todo un grupo de seres humanos que puede emplearse como moneda de cambio en momentos de crisis sociales y económicas como las que hoy atraviesa España.

Poco a poco, con pequeños y aparentemente significantes actos, desde esos cantares de gesta cantados en clase hasta la Toma de Granada, pasando por infinidad de expresiones sociales, culturales y políticas, se contribuye a construir una identidad que pone a ese “otro” como enemigo.

Y es en este caldo de cultivo cuando los monstruos del odio y el fascismo encuentran un lugar el que crecer.

“Yo creo que el ser de Granada -dijo- me inclina a la comprensión simpática de los perseguidos: Del gitano, del negro, del judío…, del morisco, que todos llevamos dentro(…) Fue un momento malísimo- respondió-, aunque digan lo contrario en las escuelas. Se perdieron una civilización admirable, una poesía, una astronomía, una arquitectura y una delicadeza únicas en el mundo, para dar paso a una ciudad pobre, acobardada; a una tierra del chavico donde se agita actualmente la peor burguesía de España.” – Federico García Lorca

Bibliografía:

Youssef Ouled (17/05/2016) “Los bombardeos químicos con los que España quiso civilizar el Rif” Recuperado de: ymouled.wordpress.com

Rada J, (05/08/2015) “Cuando España gaseó a civiles en la guerra del Rif” 20 minutos. Recuperado de: 20minutos.es/noticia

ASPA (04/01/2016) “Con Federico García Lorca. No a la toma” Recuperado de: aspa-andalucia.org

Marsh, Adrian Richard Nathaneal (2008) “No promised land”: history, historiography and the origins of the Gypsies. PhD thesis, University of Greenwich.

Fernández, Tatiana. (2020, October). L’ Hirak, análisis desde la Sociología del Poder. Zenodo. doi.org


Fuente → aldescubierto.org

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