¿Merece un defraudador el título de rey emérito?

 Los escándalos de corrupción de Juan Carlos I han hecho que se ponga en cuestión la concesión del título de rey emérito que este posee

¿Merece un defraudador el título de rey emérito?

 La figura de la monarquía y, especialmente, la del rey han sido discutidas en numerosas ocasiones. El debate sobre su verdadera función y utilidad ha crecido enormemente en los últimos meses. Concretamente, en lo que se refiere a los continuos escándalos que se han destapado durante las últimas semanas sobre los presuntos casos de corrupción que envuelven al rey emérito.

Una de las tramas que están siendo investigadas es la de las coloquialmente ya conocidas como “tarjetas black”. Unas tarjetas cuyos fondos fueron supuestamente utilizados por Juan Carlos y diversos miembros de la familia para pagar viajes y regalos, entre otros. Para regularizar su situación con Hacienda, el abogado del emérito se encargó ayer de emitir un comunicado de parte de Juan Carlos en el que se informaba de que el borbón había pagado un total de 678.393,72 € a la Agencia Tributaria. De esta forma, el exjefe de Estado evita una imputación por delito fiscal y, por lo tanto, la vía penal.

Un acto con el que Juan Carlos estaría asumiendo su fraude y con el que una pregunta cobra voz: ¿merece un defraudador el título de rey emérito? Cabe recordar que dicho reconocimiento es excepcional y le fue otorgado por el Gobierno de Rajoy a través del Real Decreto 470/2014. Hace ya unas semanas, Carles Mulet, de Compromís, abría el debate sobre retirar el título de rey emérito a Juan Carlos tras darse conocer la corrupción ejercida durante sus años de reinado.

Aunque desde el Gobierno se aseguró que no se contemplaba esa opción debido a los precedentes históricos y la costumbre de otras monarquías, la realidad es otra distinta. Y es que el caso español es único en el mundo; no existen títulos similares en la historia de España ni en ninguna otra monarquía parlamentaria del mundo. A pesar de los intentos de las instituciones por calmar la situación, la disputa sobre el título del emérito está más viva que nunca.

Los últimos movimientos de Juan Carlos tratan de saldar una deuda con Hacienda, pero también tienen la clara intención de alejar la polémica de su hijo, Felipe VI, para proteger su posición como jefe de Estado y asegurar así su continuación. Una desvinculación difícil de conseguir teniendo en cuenta que el actual monarca figuraba como beneficiario de la fundación panameña Lucum, a través de la cual el emérito habría recibido los 100 millones del rey de Arabia Saudí, que resulta ser otro de los escándalos por los que se le investiga. Por todo esto, y a pesar de los intentos de Juan Carlos por desvincular la controversia de su primogénito, la imagen Felipe VI se ha visto gravemente perjudicada e incluso existe la sospecha de que también podría haberse beneficiado, presuntamente, de la fortuna opaca del emérito.

Con este último gesto, el exjefe de Estado intenta reconciliarse, además de con la administración, con la ciudadanía española. Sin embargo, además de la deuda económica, el emérito tiene también un compromiso moral con los ciudadanos. Un compromiso que parece que pende de un hilo tras los últimos acontecimientos, ya que queda en el aire el cuestionamiento sobre si Juan Carlos, con una supuesta actividad fraudulenta a cuestas, es éticamente merecedor del título de rey emérito que le fue otorgado.


Fuente → laultimahora.es

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