Proyecto Faq Los Franco, pioneros del movimiento okupa

martes, 15 de diciembre de 2020

Los Franco, pioneros del movimiento okupa



Los Franco, pioneros del movimiento okupa
Pilar Rego

La Junta pro Pazo del Caudillo se constituyó en marzo de 1938 con la finalidad de “adquirir mediante suscripción voluntaria una finca para ser regalada o donada en nombre de la provincia de La Coruña al Generalísimo de los Ejércitos y Jefe del Estado Nacional Excmo. Sr. D. Francisco Franco Bahamonde, habiéndose decidido por la conocida con el nombre de Torres de Meirás, sita en el Ayuntamiento de Sada”.

La única verdad en esta declaración, de intenciones e intereses, es la denominación de la edificación como As Torres de Meirás, porque así la nombraba su legítima propietaria, quien consideraba los pazos como espacios para una aristocracia que ya no tenía sentido.

Aquella junta estaba integrada por Julio Muñoz Rodríguez de Aguilar (Gobernador Civil de A Coruña), Fernando Álvarez de Sotomayor (teniente de alcalde en aquel momento y posterior alcalde de A Coruña), el presidente de la Diputación provincial, el presidente de la Cámara Coruñesa de la Propiedad; representantes de la élite coruñesa, entre ellos Alfonso Molina, posterior alcalde y director accidental de la sección de Vías y Obras de la Diputación Provincial, cargo que le permitió intervenir en diversas obras de As Torres, y por el alma máter de la operación, Pedro Barrié de la Maza, posterior Conde de Fenosa; título nobiliario que tiene su origen en una sociedad anónima (es el acrónimo de Fuerzas Eléctricas del Noroeste Sociedad Anónima) que le fue otorgado por Franco como premio a su afección al régimen y a su espíritu cristiano. Este empresario, fundador de Fenosa, expresidente de Astano y del Banco Pastor, fue el artífice de la lucha contra la “pertinaz sequía”; en su proceso de expansión la empresa Fuerzas Eléctricas del Noroeste Sociedad Anónima construyó una gran parte de la red de pantanos franquista, obra faraónica cuya eficacia se considera otra patraña del régimen.

El “selecto” grupo que integraba la junta tenía la pretensión de que el “Caudillo y Generalísimo de los Ejércitos” pasase sus veranos, o parte de ellos, en la provincia coruñesa. Desafortunadamente alcanzaron su propósito. Para la adquisición prometida, se expropiaron propiedades, se amenazó a los propietarios, a los funcionarios se les dedujo parte del sueldo, los ayuntamientos de la zona tuvieron que aportar parte de su presupuesto, también se recaudó dinero directamente en las casas bajo la supervisión de patrullas falangistas. Las tierras originales del pazo vieron duplicada su extensión con la anexión forzosa de los terrenos circundantes. Los vecinos eran conscientes de que si el muro del pazo se acercaba a su propiedad se quedaban sin casa.

Pedro Barrié de la Maza, conde de Fenosa y dueño del Banco Pastor en representación del dictador simuló un contrato de compraventa; Franco por un precio insignificante que no pagó se hizo con la titularidad de la propiedad. Y los Franco, a los que acompañaron en numerosas ocasiones, los futuros reyes Juan Carlos y Sofía, ocuparon la casa solariega que había mandado construir Emilia Pardo Bazán, convirtiéndose en los pioneros del movimiento okupa. Al pazo, convertido ya en residencia estival del dictador y su estirpe, fueron a parar estatuas de profetas de la fachada románica de la catedral de Santiago, hórreos de piedra del sur de Galicia, pilas bautismales del siglo XII de la iglesia de San Salvador de Moraime (Muxía) y un largo etc. Es pública la afición de Carmen Polo por las antigüedades y las joyas.

Un incendio y otros extraños sucesos

El 18 de febrero de 1978 un incendio convirtió en cenizas documentos de vital importancia sobre el ascenso y llegada del dictador al poder, así como diarios personales e informes secretos sobre la restauración de la Monarquía; el incendio coincidió con el auge del debate sobre si los papeles de Franco eran propiedad privada o patrimonio público. El Gobierno Civil atribuyó a un cortocircuito el origen de las llamas, no aparecieron pruebas concluyentes, o al menos no se conocieron, de que el incendio hubiera sido provocado. Curiosamente, en fechas cercanas, se habían producido otros “extraños sucesos” en diversas “propiedades” de los Franco; en la finca de Valdefuentes (Móstoles) “alguien” entró en la madrugada del 25 de abril y “se llevó algo”, en la finca de Canto del Pico (Torrelodones) se repetió el mismo suceso; según los Franco “alguien” entró también en Meirás y “se llevó algo antes del incendio”…

Visitas públicas gestionadas por la Fundación Francisco Franco

En 2008 la declaración de las Torres y su entorno como BIC (Bien Interés Cultural) de titularidad privada propició que se permitiesen visitas públicas. La familia del dictador se afanó en obstaculizar el régimen de visitas marcado por la ley, ante la amenaza de multa delegaron su gestión en la Fundación Francisco Franco (conocida por su exaltación del golpe de Estado, sus misas en homenaje a militares golpistas...) convirtiendo las visitas en oda y elegía del franquismo y de su caudillo. La Comisión pola Recuperación da Memoria Histórica da Coruña (CRMH), calificó la situación como inmoral, ya que por la condición administrativa en la que se encontraba el Pazo la situación no era ilegal.

“Que nos devolvan o roubado”

En 2017 militantes del BNG y de Galiza Nova desplegaron en As Torres banderas en las que podía leerse “O pazo é do pobo galego”, “Que nos devolvan o roubado” o ”Franquismo nunca máis”. Fueron denunciados por los Franco. Estos militantes conocidos como los 19 de Meirás, solicitan que se anule el proceso judicial porque estiman que si los herederos del dictador ya no son los legítimos propietarios no pueden tener legitimidad para denunciarlos.

82 años después de su ocupación el Pazo de Meirás, va a ser gestionado por Patrimonio del Estado. La Xunta de Galicia presentó un plan de usos que para el secretario xeral del PSdeG, Gonzalo Caballero, es un intento de blanquear el franquismo por parte de Feijóo y de minimizar la importancia de la defensa de la memoria democrática.

¿Es compatible contar la verdad sobre Franco y reivindicar la figura de su anterior propietaria, Emilia Pardo Bazán?

La respuesta es sí pero la Xunta de Galicia opina lo contrario. Feijoó, incapaz de llamar dictador a Franco, no quiere que se hable del pazo recordando a Franco sino a Emilia Pardo Bazán, borrando de un plumazo algo más de ocho décadas en las que el dictador y sus herederos fueron sus dueños y señores.

Es hora de reivindicar la figura de la escritora y que tal y como pide la Real Academa Galega, su legado, ubicado en Meirás, sea declarado BIC; esta declaración facilitaría su incorporación al archivo custodiado en la sede de la Academia (Francis Franco se niega a devolver la biblioteca de la escritora porque "cederla al Gobierno sería como dársela al Frente Popular").

Emilia Pardo Bazán

Además de impulsora de su construcción y legítima propietaria de As Torres de Meirás, Emilia Pardo Bazán es un referente literario que describió en sus textos la imagen real de la sociedad gallega del siglo XIX, que habló de la emancipación de la mujer trabajadora y de las reivindicaciones de un proletariado que estaba comenzando a emerger, otorgándoles a ambas un protagonismo del que carecían. Ella y Concepción Arenal (escritora, periodista y activista de los movimientos feministas por la igualdad de género) fueron las pioneras en la reivindicación de los derechos de la mujer. Defendía Pardo Bazán que todas las mujeres tienen un destino propio y que aunque todas conciben ideas no todas conciben hijos.

La Tribuna

Ambientada en la ciudad de Marineda (A Coruña) La Tribuna, es un estudio de costumbres locales y acontecimientos políticos, una obra de intención feminista que cuenta la lucha de una mujer por alcanzar la libertad y su independencia económica, logrando trabajar como cigarrera en la Fábrica de Tabacos; Amparo, la protagonista es una activista y firme defensora de la República Federal Española como solución a la miseria y atraso que la rodeaban.

Para documentarse la escritora acudió durante dos meses a la fábrica, “respirando nicotina y recibiendo insultos” como ella misma reconoció porque se consideraba su actitud como una extravagancia y se ponía en duda su moral y catolicismo.

Su marido José Quiroga, va más allá y le prohíbe que siga escribiendo sobre temas que pudieran considerarse de dudosa moralidad. Ante esta situación la escritora decide optar por una separación amistosa.

Emilia Pardo Bazán tenía entre sus mejores amigos a Francisco Giner de los Ríos, uno de los catedráticos que fundó La Institución Libre de Enseñanza (ILE) en 1876, institución que introdujo en España teorías pedagógicas y científicas desconocidas en nuestro país, convirtiéndose en el eje de la cultura española hasta el estallido de la guerra civil en 1936.

De Giner, al que Pardo Bazán llegó a calificar como “agitador de conciencias”, decía que “Era resueltamente feminista. Todo lo que atañía al mejoramiento de la condición de la mujer le interesaba en el más alto grado. Por él conocía yo la famosa obra de Stuart, La esclavitud femenina, que tanto influyó en el movimiento feminista de Inglaterra, y que hice traducir y publiqué en castellano, cuando creía que pudiesen aquí importarle a alguien tales asuntos".

Emilia Pardo Bazán mantuvo una larga amistad con Benito Pérez Galdós, fueron amantes durante tres años pero la correspondencia entre ambos se prolongó desde 1883 hasta 1915, algunas de sus misivas podríán calificarse de alto voltaje erótico para la época. Las cartas de Pardo Bazán a Galdós fueron publicadas; 80 de las cartas de Pérez Galdós, que se creían perdidas, podrían estar en una biblioteca particular.

La vieja Granja de Meirás

"En donde me hallo mejor para sentir esta grata fiebre de la creación artística es aquí, en la vieja Granja de Meirás, en este rincón apacible de las risueñas Mariñas". Allí escribió gran parte de su obra, allí acudían escritores e intelectuales que participaban en enriquecedoras tertulias. Por encima de la garra siniestra del dictador y su estirpe, la huella y el legado de Emilia Pardo Bazán siguen presentes.

Quizá a partir de ahora, al circular por la carretera que discurre delante de la vieja Granja de Meirás, se la vislumbre, asomada al Balcón de las Musas, sonriendo satisfecha por el desalojo de los okupas.


Fuente → nuevatribuna.es

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