Proyecto Faq La Olimpiada obrera de Viena en 1931

miércoles, 9 de diciembre de 2020

La Olimpiada obrera de Viena en 1931


La Olimpiada obrera de Viena en 1931
Eduardo Montagut Contreras 

Con motivo de la celebración en el verano de 1931 de la Segunda Olimpiada Obrera en Viena, el principal órgano periodístico socialista español dedicó un análisis sobre la importancia del deporte obrero en Austria, que justificaba la elección de su capital para dicho evento deportivo del movimiento obrero internacional.

Las Olimpiadas Obreras fueron actos de competición deportiva, y que tuvieron lugar entre los años veinte y treinta. Se trataba de la respuesta del movimiento obrero al deporte instituido a través de clubes y federaciones, que era considerado como muy elitista. Pero también era una alternativa al olimpismo, porque era tachado de ser un producto del nacionalismo competitivo. El movimiento obrero deseaba, por lo tanto, establecer un modelo distinto de deporte, sin su creciente comercialización, y al servicio de los trabajadores y trabajadoras, sin connotaciones patrióticas, sino para fomentar el deporte en sí, la salud y la fraternidad.

En 1913 nació en Gante la Internacional Deportiva Obrera, surgida, pero que no pudo desarrollarse por el estallido de la Gran Guerra. Los objetivos fueron retomados después de terminar la contienda en 1920, surgiendo la Federación Internacional Obrera para el Deporte y el Acondicionamiento Físico, que luego en 1927 pasó a ser la Internacional Deportiva Obrero Socialista, la organización que puso en marcha las Olimpiadas Obreras. Por otro lado, estaba la Sportintern, surgida con la Revolución Rusa, y que organizaba las denominadas “Espartaquiadas”. Así pues, en el seno del deporte también se produjo la división entre socialistas y comunistas.

Aunque se celebró una especie de Olimpiada Obrera en Praga a finales de junio de 1921, la primera realmente como tal organizada por la Internacional Deportiva fue la que tuvo lugar en Francfort en julio de 1925. La segunda se celebró en Viena, entre el 19 y el 26 de julio de 1931.

La elección de Viena para la celebración de la Segunda Olimpiada Obrera se debió al interés por homenajear a los militantes austriacos que habían puesto en marcha la Asociación Nacional del Deporte Obrero Asko.

La importancia del deporte obrero en Europa central es evidente y el caso austriaco es un claro ejemplo de ello, dada la poderosa organización obrera que allí, como en Alemania, llevaba decenios desarrollándose. Constituía una alternativa a ocios considerados poco saludables, como el que se podía desarrollar en las tabernas, especialmente para los jóvenes.

La Unión de nadadores obreros contaba a comienzos de los años treinta con unos siete mil miembros permanentes, y treinta mil abonados para la temporada veraniega. Su principal establecimiento estaba en el Alto Donau donde se podía bañar y tomar el sol, una costumbre en esos momentos muy fuerte en Centroeuropa. Se habían construido instalaciones para pudieran ir familias enteras a precios populares. Se calculaba que en el verano de 1930 asistieron ciento veinte mil personas, de las cuales veinte mil eran niños. Por su parte la Municipalidad vienesa de signo socialista (“Viena la roja”) ponía a disposición de sus habitantes dieciocho piscinas de natación, destacándose el Amelienbad, la piscina más grande de Europa.

Por su parte, los Amigos de la Naturaleza contaban con sesenta mil miembros, que practicaban el alpinismo, el remo y las excursiones a pie. Habían construido unas instalaciones en el Danubio para canoas, y un conjunto de refugios en las montañas.

El fútbol, un deporte que creció en los años veinte y treinta de forma vertiginosa, tenía un lugar destacado en el Asko, porque contaba con una sección compuesta por veinte mil miembros. Pero, además, también el ciclismo estaba muy desarrollado dentro de esta organización con veinte y dos mil asociados. Por fin, había tres mil luchadores y gimnastas, además de conductores de motocicletas, aviadores y cazadores.

Hemos consultado el número 6837 de El Socialista, de 7 de enero de 1931. Podemos acudir al artículo, “El deporte y el movimiento obrero socialista”, publicado en Diagonal en septiembre de 2010. Sobre el deporte obrero español es muy sugerente la consulta de la monografía de Francisco de Luis Martin, Historia del deporte obrero en España (De los orígenes al final de la Guerra Civil), Universidad de Salamanca, 2019.


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