Proyecto Faq La democracia actual: la necesidad de una ciudadanía crítica

domingo, 26 de julio de 2020

La democracia actual: la necesidad de una ciudadanía crítica

 
La democracia actual: la necesidad de una ciudadanía crítica
Álvaro Soler Martínez
 
La ignorancia política se perpetúa a sí misma y, junto con la inactividad, constituye un material excelente con el que trenzar la cuerda que tan útil les resulta a quienes desean ahogar la voz de la democracia o atarla de pies y manos.
ZYGMUNT BAUMAN, VIDA LÍQUIDA, 2005.

Las primeras nociones de democracia se remontan a la Antigua Grecia. No obstante, la democracia actual tiene muy poco que ver con aquella forma de gobierno patriarcal y clasista de hace unos 2500 años.

 
 
Eibar, la primera vez que se ejerció el voto femenino en España, 5/11/1933 En la actualidad, el sufragio universal concede el derecho fundamental de participación política a todo ciudadano y ciudadana independientemente de su clase social, etnia o género. De este modo, de las polis griegas hemos pasado a los estados-nación, y los avances han sido enormes, no vamos a decir lo contrario. Los derechos fundamentales que se han negado a tantos colectivos como mujeres, inmigrantes u otras minorías durante tanto tiempo (hasta hace relativamente pocos años) se han ido asentando y consolidando a base de sudor, sangre y reivindicaciones. Sin duda, estamos hablando únicamente de occidente, ya que en otras parte del globo los sistemas democráticos aun tienen que avanzar hasta esta dirección, presentando aun un gran número de países gobernados por dictaduras o democracias que realmente no garantizan los derechos reales de sus ciudadanos.

Por otra parte, volviendo a las democracias occidentales, en la actualidad, los modelos políticos del primer mundo se están viendo tambaleados, y es que el dominio de las élites y los grandes poderes económicos y políticos ejercen una gran influencia sobre el sistema democrático, si bien es cierto ya no se muestran de una manera directamente coercitiva, sino que actúan de una manera mucho más sutil, a través de mecanismos de influencia de carácter persuasivo (esto no quiere decir que no puedan usar en muchos casos la fuerza para mantener sus intereses, pero no se suele dar el caso). De esta forma, los ideales de la clase burguesa sostenidos en la ilustración, que portan el baluarte de la libertad individual, así como los ideales más tempranos del socialismo perteneciente a la clase obrera, se han ido dinamitando y mostrando una democracia irreal, que hoy en día no resuelve los intereses de la comunidad y tampoco garantiza una libertad individual plena.

Las democracias parlamentarias occidentales se ven envueltas en unas problemáticas de ineficacia, y en muchos casos, de gobiernos poco éticos que actúan en favor de los intereses minoritarios de las élites o grandes corporaciones. De este modo, el sueño de un "gobierno para el pueblo" se ha ido diluyendo hasta la actualidad, donde nos encontramos con una gran crisis sistémica que es transversal a todas las estructuras de la vida social (económica, social, cultural y política). El capitalismo neoliberal se alza como un sistema en constante crisis, pero que sigue funcionando con gran éxito, ya que se nutre de la desigualdad para que una pequeña parte de la población con una cuota de poder muy superior a las demás siga acumulando beneficios a costa del resto de la ciudadanía, dejando a la democracia parlamentaria en jaque.

 
 
Steve Bannon, estratega político de extrema derecha Se podría hacer una gran cantidad de reflexiones debido a la complejidad del tema. No obstante, me gustaría centrarme en una cuestión, y es que para que la democracia parlamentaria funcione, se necesita una ciudadanía con un pensamiento crítico y con capacidad de discernir entre decisiones coherentes o no, es decir, saber que problemáticas son las que afectan a su vida y como su voto y participación política pueden ayudar a resolver y a comprender mejor los problemas de la vida social. En las sociedades postmodernas, altamente complejas, una ciudadanía crítica es la herramienta indispensable para crear desde abajo una democracia real. Si reflexionamos sobre el contexto actual, no tiene explicación lógica desde el punto de vista político/social que en España se siga votando en masa al bipartidismo, con la cantidad de daño social, económico y político que han causado, sin embargo, aunque el mapa político ha cambiado, siguen siendo las fuerzas más votadas ¿por qué ocurre esto? ¿por qué observamos un auge de la extrema derecha en partidos como Vox o en dirigentes como Donald Trump, Bolsonaro, Salvini... después de lo que estas ideologías protagonizaron en la Segunda Guerra Mundial? ¿No sería coherente que la ciudadanía no optara pos estas opciones, puesto que existen pruebas históricas de lo que suponen para la sociedad? ¿por qué se repiten la elección de estas opciones políticas frente a la evidencia y frente a otras alternativas políticas?

Las respuestas a estas preguntas son complicadas, pero es cierto que desde la sociología podemos abordarlas con cierto éxito. En primer lugar, debemos entender que como sujetos sociales somos altamente maleables, y a través del proceso de socialización nos vamos creando como sujetos, es decir, generamos nuestra personalidad en base a las relaciones e intercambios sociales que se dan en el seno de los principales espacios sociales (escuelas, grupos religiosos, deportivos, familia, trabajo, amigos, universidad...), este proceso de socialización nunca para, nos moldea hasta que morimos. De esta forma, somos personas que nacen en un entorno determinado, y las influencias y características generales de este entorno nos conforman como sociedad. En la actualidad, sabemos que existe una democracia desigual, injusta, sin embargo, parece imposible cambiarla, es un sistema que se resiste a cambiar, al igual que se resistía en la edad media la sociedad estamental. Realmente no es el sistema el que se resiste, no es algo abstracto, son las élites, los grupos de mayor poder y goce de privilegios los que tienen la capacidad para sostener las lógicas hegemónicas del sistema capitalista. Esto no quiere decir que no se pueda cambiar, pero, nos indica que existen unas resistencias que van en una dirección muy concreta, mantener los privilegios de los que ostentan el poder.

 
 
 Sociólogo y crítico cultural estadounidense Asimismo, para que no se tomen decisiones democráticas como las descritas en párrafos anteriores, una ciudadanía crítica sería el tipo ideal de población que hace falta para el buen funcionamiento de una democracia . Para esto, entran en juego dos instituciones claves que conforman los principales espacios de información de una sociedad: la escuela y los medios de comunicación. Por un lado, la escuela debería mejorar como institución, evolucionar constantemente a la vez que se transforma el contexto social. No obstante, lo que nos encontramos en la actualidad es una educación estancada en un modelo hace décadas obsoleto, un modelo que no puede hacer frente a las problemáticas sociales que van surgiendo en esta era postmoderna, una era que se caracteriza por el aumento de la velocidad en los cambios tecnológicos, ambientales, sociales... debido a los procesos de globalización y la revolución de las TIC. Así pues, problemáticas como el cambio climático, la destrucción medioambiental, el racismo estructural, la desigualdad de genero, la desigualdad entre países... deben ser tratadas en profundidad a través de la educación. He puesto estos ejemplos ya que son los más sonados en la agenda pública actual, no obstante, me refiero a la necesidad de conformar ciudadanos críticos que sean capaces de aportar una visión realmente comprensiva de su entorno. Para tener nociones sobre la realidad social y política se deberá enseñar ciencias sociales, ética, filosofía, psicología, historia... en general, Ciencias Humanas. Por otro lado, si se quiere enfocar la problemática ambiental, los alumnos y alumnas deberán entender los principios básicos de la ecología, la ingeniera ecológica y demás disciplinas que tienen como objeto de estudio esta problemática. Lo que quiero decir con estas ejemplificaciones es que no podemos pretender obtener una democracia coherente con un sistema educativo enfocado únicamente en generar mano de obra, el cual, ha dejado de lado la que debería ser su función real, dotar de herramientas a la ciudadanía para que puedan desenvolverse como ciudadanos libres y críticos.

 
 
Pierre Bourdieu, sociólogo Francés Por otra parte, nos encontramos con los medios de comunicación. No hace falta profundizar en la gran capacidad de influencia que tienen sobre nosotros, y que cada vez se hace más omnipresente a través de las nuevas tecnologías. Los medios de comunicación son las instituciones que deberían ser la principal herramienta de obtención de información sobre los acontecimientos más importantes de nuestra sociedad. No obstante, el problema en la actualidad es muy grave, la gran mayoría de medios hegemónicos españoles se encuentran en manos de grandes grupos vinculados a fortunas y corporaciones millonarias, por otra parte, ejercen su oficio de una manera manipulativa e intencionada, engañan a sabiendas, mienten, manipulan, sesgan e inventan noticias. Esto, a través de un canal de comunicación masiva de 24 horas diarias, se transforma en una percepción de la realidad por parte de la audiencia alejada de lo que realmente esta pasando. Es un gran problema, uno de los mayores de nuestro país, nos encontramos con uno de los sectores comunicativos peor valorados de toda Europa, un gran escollo para el avance a una democracia real.

 
 
Juan Carlos de Borbón y Francisco Franco Por ultimo, me gustaría poner un ejemplo sobre un tema altamente tratado en la agenda pública actual, la monarquía. Nos encontramos con un sistema educativo y unos medios de comunicación que no explican la monarquía y su contexto en España de una manera objetiva. Es obvio que en la escuela se nos enseña la monarquía como una figura vinculada a la democracia y a la transición española, algo que se puede catalogar como sesgado, ya que la monarquía española actual (que sí que tiene un papel importante en la transición) tiene su origen en la dictadura fascista de Franco. Los medios de comunicación generan un discurso muy similar, alejado de la crítica y de la objetividad, esto provoca que pese a los casos de corrupción que perjudican a nuestra sociedad, la imagen de la monarquía cuente con un gran número de personas perjudicadas por ella pero que la siguen apoyando. Desde una perspectiva sociológica, no se puede explicar la monarquía desde este punto de vista, es decir, si un sociólogo diera una asignatura de sociología en el instituto o colegio no podría apoyar la monarquía como forma de gobierno democrático, sería el equivalente a que un ingeniero argumentara que el motor de combustión es menos contaminante que el motor eléctrico, sería una mentira. La monarquía es una institución totalitaria, vinculada desde hace siglos al poder coercitivo, que además, representa el poder de unos pocos frente al resto por el simple hecho de su origen familiar, por tanto, en una democracia la monarquía es algo contradictorio, nadie debe tener más derechos que cualquier otro ciudadano simplemente por la familia a la pertenece, es algo básico, no es un principio democrático, y sería moralmente necesario contárselo así a lo más pequeños y a los más mayores. Si explicaciones y reflexiones a través de las Ciencias Sociales se dieran en los colegios y medios de comunicación, la cultura política y democrática de la gente se vería beneficiada, y, esto supondría una gran herramienta de avance en cuanto a la toma de decisiones colectivas de las sociedades democráticas.

En conclusión, si a la ciudadanía se le dan las herramientas para entender la realidad social de manera crítica, la democracia mejorará y los cambios necesarios serán posibles. Nuestro primer paso en la actualidad es reclamar una instituciones dignas de la palabra democracia, hasta entonces deberemos hacer el esfuerzo de deconstruirnos día a día y de navegar entre un mar de noticias falsas y una educación obsoleta e insuficiente.
 

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