¿Existe el republicanismo más allá de la izquierda?
¿Existe el republicanismo más allá de la izquierda?: “La monarquía va en paquete con la institucionalidad del Estado democrático del 78, es decir, con el régimen del 78. Si este régimen aguanta, aguanta la monarquía, o se hunde todo el sistema o la monarquía sola no se va a ir a pique”. Esta previsión es de José Antonio Zarzalejos, ex director de ABC y actual columnista de El Confidencial y analista en diferentes tertulias de radio y televisión. Este periodista fue el primero en informar sobre la abdicación de Juan Carlos I, en el año 2014, en favor de su hijo Felipe VI. Un gran conocedor de Zarzuela.

Desde que el 3 de octubre del año pasado, en las horas más calientes del conflicto catalán, Felipe VI pronunciara aquel famoso y polémico discurso llamando a todos los poderes a garantizar la estabilidad constitucional, el monarca ha quedado en el entredicho en Catalunya.

El independentismo, y el soberanismo en general, ha hecho del rey la punta de lanza en sus críticas hacia el Estado, tan solo sustituido en algunos momentos por el sistema de Justicia tan menoscabado actualmente. Catalunya es, hoy, más republicana. No sólo el independentismo, también el espectro de los comunes rechaza, de pleno, la monarquía, como vimos en la reprobación al rey y la reclamación de la abolición de esta institución el pasado mes de octubre en el Parlament o en la posterior moción en el Ayuntamiento de Barcelona.

“El rey era consciente de que su aparición en octubre del año pasado le pasaría factura entre determinados sectores de la población, sobre todo en Catalunya, y de que el independentismo cargaría duramente contra él, lo que no se esperaba es que Unidos Podemos adoptara un discurso tan claramente republicano y hostil hacia la monarquía, lo sé porque me lo dijo en la recepción del Palacio Real del 12 de octubre del año pasado”, comenta la periodista de El Mundo y analista, también, en diferentes radios y televisiones, Lucía Méndez, otra de las voces más reputadas para hablar de este asunto. “Con este tema de Podemos, está enfadado y preocupado”, añade.

“Desde 1978, hasta prácticamente 2014, cuando abdica el actual rey emérito, el Título II de la Constitución (que habla sobre la Jefatura del Estado) no se desarrolla, la monarquía está desregulada y los sucesivos gobiernos no entran en esto”, recuerda Zarzalejos

Así es, más allá de la cuestión catalana, Unidos Podemos, sobre todo IU, con Alberto Garzón al frente, ha adoptado un discurso claramente republicano y su acción en el Congreso y apariciones en los medios de comunicación van en esta línea. IU impulsa mociones de reprobación de la monarquía en distintos ayuntamientos y el grupo confederal en el Congreso aprieta para que la supuesta corrupción de Juan Carlos I pueda ser investigada en una comisión de investigación en la Cámara, algo que PP, PSOE y Ciudadanos bloquean constantemente. Pablo Iglesias acostumbra a cerrar sus actos con un “¡viva la república!”.


Al mismo tiempo, distintos referéndums republicanos, organizados en diferentes universidades del Estado y en algunos barrios de Madrid, han mostrado la desafección de buena parte de la juventud hacia la dinastía Borbón. ¿Hay un clima social de rechazo o, al menos, de poner en duda a la monarquía? En todo caso, puesto que en la izquierda esto parece más evidente, ¿sucede lo mismo en la derecha?

Zarzalejos contextualiza el asunto de la siguiente manera. “En los sectores más centrales de la clase dirigente española, la política pero también la intelectual y económica, existe una memoria histórica, el pacto fundacional de la Constitución del 78 se hace sobre dos fundamentos: el modelo de Estado en forma autonómica, que reconoce el concepto un poco críptico de nacionalidades, y la forma de Estado de la monarquía parlamentaria, esos dos acuerdos están muy presentes en la clase dirigente”, analiza este periodista.

“Desde 1978, hasta prácticamente 2014, cuando abdica el actual rey emérito, el Título II de la Constitución (que habla sobre la Jefatura del Estado) no se desarrolla, la monarquía está desregulada y los sucesivos gobiernos no entran en esto”, recuerda Zarzalejos, que considera que tampoco estaban claras las relaciones entre Gobierno y Jefatura del Estado y que eso “permite a Juan Carlos, que tiene un gran carisma, moverse con excesiva libertad”.

“Eso lleva a comportamientos que todos tenemos en mente, sobre todo en su etapa final, que le conducen al máximo castigo que puede tener un rey, abdicar”, prosigue, valorando esta abdicación como “un esfuerzo por superar lo que se veía como crisis clara y contundente de la Corona”.

“¿Se consiguió con la abdicación parar el deterioro de la imagen pública de la monarquía?”, cuestiona Zarzalejos. “La respuesta no es segura. El nuevo rey introduce unos elementos severos de transparencia, reduce la familia real, establece un sistema de incompatibilidades que permiten que haya una higiene mayor, pero, en el año 2014 emerge Podemos, una fuerza claramente republicana, aunque donde se produce el punto de inflexión más grave de la monarquía es en el debate independentista de Catalunya”.

Crisis y corrupción

Desde que en el año 2014 comenzara el reinado de Felipe VI, los retos a los que se ha tenido que enfrentar este jefe del Estado han sido ingentes, viniendo, además, de una crisis de esta institución por los vaivenes de su padre con la corrupción y su relación con Corinna zu Sayn-Wittgenstein. Por un lado, el actual rey tuvo que afrontar una crisis de la credibilidad de la propia institución monárquica derivada de los casos de corrupción vinculados a sus propios familiares que estaban por llegar, como el propio Iñaki Urdangarin, y de los negocios de su padre, el rey emérito.

Por otro lado, hubo de hacer frente a una crisis constitucional que se mostró muy clara en la crisis de gobernabilidad del año 2016, cuando la composición del Congreso salida de las elecciones de diciembre de 2015 no tuvo la capacidad de investir un presidente del Gobierno. Una crisis constitucional que se agravó enormemente con el desafío independentista y la incapacidad de los partidos españoles de darle una solución política al reto de que dos millones de ciudadanos catalanes (y por tanto españoles) han desconectado, por lo menos por el momento, del Estado.

“Sánchez le hizo al rey el mayor favor que nadie le ha hecho, presentarse a la investidura cuando Rajoy le dijo que no”, recuerda Lucía Méndez

Si la izquierda y el independentismo catalán, también el soberanismo en Euskadi del PNV y la izquierda abertzale, ponen en duda el sistema político del 78 y, por tanto, la monarquía, ¿qué ocurre en el gran espectro político que conforman PSOE, PP y Ciudadanos? No parece que la monarquía y el propio régimen estén en duda en estos partidos, a pesar de las evidencias de que las instituciones entran en un claro momento de declive. No parece que estén dispuestos a afrontar este debate.

Así lo analiza la propia Méndez para El Salto. “Creo que en el PP y Ciudadanos hay un apoyo cerrado al rey por el tema de Catalunya, igual que en el Gobierno y el PSOE. No veo ninguna veleidad en ese sentido. Esto son palabras mayores, el asunto de Catalunya se lo toman como un intento de destruir al Estado, igual que se lo toma el rey”. “El rey intervino en el tema de Catalunya porque consideraba que estaba en peligro la propia existencia del Estado, él sabía lo que se le venía encima, que le iba a venir una animadversión enorme, como mínimo en Catalunya”, nos cuenta la periodista de El Mundo.

Méndez considera que tanto en Rivera, como en Sánchez y Casado hay una buena percepción del actual jefe del Estado, también, porque “es una cuestión generacional”. “En el caso de Sánchez es muy visible eso, Sánchez le hizo al rey el mayor favor que nadie le ha hecho, presentarse a la investidura cuando Rajoy le dijo que no”, recuerda, en relación a cuando el líder socialista se sometió, en marzo de 2016, al debate de investidura sin tener los apoyos necesarios tras la negativa de Rajoy. Era necesario un debate de investidura para que el reloj echara a correr y, si se superaba el plazo sin que llegara un gobierno a Moncloa, automáticamente se convocaran elecciones. Hasta entonces, el país vivía en un impasse.

“Era el momento constitucional más complicado, decirle no al rey, en cuanto a la investidura, no es una opción contemplada en la Constitución, y las relaciones con Rajoy acabaron como acabaron de mal y empeoraron desde entonces”, recuerda Méndez, añadiendo: “Sánchez le evitó esa papeleta al rey y eso, para el rey, fue muy importante, no tenía instrumentos para convocar elecciones. Ahí se creó una confianza”. Una confianza que, según esta analista política, se vio recompensada en la recepción del Palacio Real del pasado 12 de octubre, “la Zarzuela dio una nota explicando el protocolo y defendiendo al presidente, eso no tiene precedentes”. Sánchez se quedó esperando en el besamanos junto a los reyes, algo que no estaba en el protocolo inicial, lo que supuso una oleada de críticas al actual presidente.

Zarzalejos se manifiesta de manera similar en relación al PSOE. “Aún en los gobiernos socialistas más tibios, Zapatero y Sánchez, siempre han buscado mecanismos de defensa de la Jefatura del Estado. El Gobierno acaba de poner un recurso de inconstitucionalidad contra la reprobación del rey del Parlament, y lo ha hecho contra la recomendación del Consejo de Estado”, valora, y también hace referencia a que aceptara someterse a la investidura que, de antemano, no iba a ganar.

“El PSOE, tras la abdicación de Juan Carlos, votó a favor del aforamiento del mismo”, añade Méndez, que prosigue: “Cuando estaba Rubalcaba, tanto Eduardo Madina como Odón Elorza plantearon hablar del tema de la monarquía, pero ahora ese movimiento no lo hay en el PSOE”. Y eso, para ella, significa que “la monarquía no tendrá grandes problemas si el PSOE está de su lado, una vez que Podemos no consiguió el sorpasso y los socialistas mantienen la hegemonía en la izquierda”.

En cuanto al PP, no ven ninguna grieta en el partido de Pablo Casado que pueda hacer ver que se ponga en duda a la institución monárquica. Y más con el conflicto de Catalunya caliente. “El PP es un partido en reconstrucción, tiene bastantes problemas para mantenerse en un tablero político de la derecha que está en recomposición, y en esta situación no veo ninguna posibilidad de que abran este debate”, dice Méndez.

“Yo creo que el PP juega a favor de la monarquía parlamentaria, por los valores que la Constitución le asigna y por el simbolismo de la permanencia del Estado. No hay sector en el PP que no tenga clara esa percepción”, asegura Zarzalejos, quien también habla de Ciudadanos: “Ciudadanos, donde no hay monárquicos viscerales, están en la misma tesis. Ellos se refieren al jefe del Estado, no al rey, y este garantiza los valores constitucionales. No veo en estos dos partidos políticos reticencias a la monarquía en absoluto”.

“La extrema derecha en España no es monárquica, pues vincula la monarquía a la Constitución del 78, al modelo autonómico, a las nacionalidades históricas y, por lo tanto, es una variable más del problema que tiene España a sus ojos”, considera Zarzalejos

Hablamos con la asesora parlamentaria de Ciudadanos, Aurora Nacarino-Brabo. “Nunca he oído este debate en el partido, los problemas que tiene España no se solucionan cambiando la Jefatura del Estado. El hecho de que tengamos un paro estructural muy alto u otros problemas no se solucionan abordando el tema de la Jefatura del Estado”. Para Méndez, “Rivera es uno de los principales soportes de la monarquía”. “De alguna manera, ha cogido sobre sí el peso de apoyar al rey claramente. Se le ve mucho en las sesiones de control cuando le pide a Sánchez su apoyo al rey”, valora esta periodista sobre el partido naranja.

Donde sí que ve algún motivo de preocupación Zarzalejos para la institución monárquica es en la irrupción del partido ultraderechista Vox. “Están dispuestos a cuestionar el pacto constitucional, lo hacen en el aspecto territorial con las comunidades autónomas”, explica. “La extrema derecha en España no es monárquica, pues vincula la monarquía a la Constitución del 78, al modelo autonómico, a las nacionalidades históricas y, por lo tanto, es una variable más del problema que tiene España a sus ojos”, considera.

Por otro lado, el que fuera director de ABC no encuentra “un republicanismo de derechas” en la actualidad como podría ser el de Ortega y Gasset o Maura. “No existen intelectuales de esas características”, asevera. De igual manera, Zarzalejos cree que “el sistema mediático español sigue protegiendo la forma monárquica del Estado” y, por otro lado, sobre la opinión pública, afirma: “Sin tener datos demoscópicos absolutamente fiables, mi percepción es que la forma monárquica del Estado se ve como accidentalismo. No forma parte de los problemas principales en la medida en que monarquía y democracia sean conceptos complementarios”.

Por lo tanto, ¿tiene a día de hoy problemas la monarquía para su supervivencia? Zarzalejos, cree que “la monarquía funcionará en la medida en la que resulte funcional para el Estado”. “Si es útil para el Estado, en términos representantivos y simbólicos, si es transversal, la monarquía pervivirá, si no, entrará en crisis”, augura. Para Méndez, la respuesta a esta pregunta pasa, en gran medida, por la situación con respecto a Catalunya: “Felipe VI es mucho más jefe del Estado que rey, en el sentido que el Estado (que es mucho más que el Gobierno) ve que hay una comunidad que ha intentado secesionar un trozo de territorio, el Estado se ha defendido y el jefe del Estado es el rey”.

“Esto ha llevado a la simpatía de las instituciones que quieren defender al Estado, la Judicatura, Fiscalía, Guardia Civil, hacia la figura de Felipe VI”, añade Méndez, que recuerda: “Son los tribunales los que están manteniendo la tensión con Catalunya”. Para la periodista de El Mundo, “el actual problema del rey es tener que lidiar con una parte importante de la Cámara que no está con él y cuestiona el sistema monárquico”.

Otro de los grandes analistas políticos de la actualidad, el director adjunto de La Vanguardia, Enric Juliana, es de la opinión de que el futuro de la institución monárquica dependerá de su capacidad de atraer a sectores de población que le son hostiles.

Una reciente encuesta interna de Podemos desvelaba que, frente al 27% de la ciudadanía que prefiere vivir en una monarquía, un 46% se decantaba por la república, algo que es más palpable en las generaciones jóvenes. ¿Está la monarquía en tela de juicio más allá de la izquierda y el independentismo? El debate está servido, pero, de momento, nadie está dispuesto a cubrir ese espacio.

Fuente → elsaltodiario.com

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