Los sacaron de la cárcel de Bollullos Par del Condado a grandes voces y empujones, llevándolos hasta donde les esperaba la camioneta de la empresa DAMAS que acababa de regresar, desde La Palma del Condado, con la banda de música que había actuado en la feria. Les acompañaron 2 parejas de guardias civiles, y 9 falangistas de Bolullos y el cura les siguen en 2 coches. Se detuvieron en la misma carretera hacia La Palma, para recoger de su casa a Miguel Domínguez Gutiérrez. Tomaron el camino hacia La Palma y allí recogieron a 2 mujeres. Continuaron hacia Sevilla y pararon en el cruce hacia Aznalcóllar (Carretera de Huelva-Sevilla), entre unas encinas. Les hicieron bajar de la camioneta, los alinearon, los miraron con desdén mientras conformaban el pelotón.
Era la noche del 8 de Septiembre de 1936. Descargaron sus fusiles y pistolas contra las 10 víctimas con la complicidad de los faros de los vehículos. Tiros de gracia, 10 cuerpos sangrantes e inertes yacían en el suelo. Después los arrojaron a una fosa común en el cementerio de Sanlúcar la Mayor. Regresaron a Bollullos ebrios de sangre y a la espera de nuevas víctimas. Los 8 Republicanos asesinados naturales de Bollullos Par Del Condado eran:
– Juan Acosta Fernández, “Juanito Acosta, el del yeso”, 42 años. Esposo de Mercedes Terriza Carrasco y padre de 4 hijos de 9 a 1 años, y una hijita póstuma. Era campesino y sabía leer y escribir. Regentaba una tienda de comestibles en la calle Pérez y Vacas, cerca de la Piña. Pertenecía a las JSU, era comunista. Fue 2º Teniente de Alcalde con José Acosta Infante «Acostita» en 1936. Fue uno de los que abrió, en la mañana del 26 de Julio, las puertas de los establecimientos en los que se encontraban detenidas las personas de derecha, para evitar desmanes. Fue detenido en varias ocasiones, la última el 31 de Agosto de 1936, siendo objeto de palizas y malos tratos.
– Miguel Acosta Maraver, “Cachanda”, 29 años. Casado con Mariana García González, tenían un hijo de un año. Era campesino y municipal desde Febrero de 1936. Directivo de la CNT, estuvo implicado en la invasión de fincas. Se le instruyó un juicio, junto con Manuel Espina, por enfrentamiento con la guardia civil en Febrero de 1936, debido a la recogida de firmas para expulsar al sargento de la Guardia Civil «pasoslargos».
– Miguel Cano Merchante, “Miguel la serna”, 52 años. Esposo de Ana Pérez Domínguez, tenían 3 hijos. Era campesino y sabía leer y escribir. Trabajaba en el campo y por las noches se dedicaba a la enseñanza, pues, aunque no era maestro, tenía estudios. Su sobrino Miguel le convenció para que entrara en política y fue concejal socialista en Octubre de 1931 y Febrero de 1936. Convencido de que no tenía nada que temer, ya que no había cometido delito alguno, no quiso huir del pueblo. Le mataron a los 5 días de detenerlo.
– Francisco Cruz Villarán, “Tolezán”, 20 años. Era campesino y analfabeto. Fue arrestado y multado por haberle intervenido un arma. Le fue aplicado el bando de guerra por su intervención en sucesos revolucionarios. Tras ser detenido durante varios días, le asesinaron para robarle o expropiarle los bienes que poseía, tierras y algo de dinero.
– Manuel Díaz Salas, “Primo de Rivera”, 29 años. Era campesino y sabía leer y escribir. En 1933 fue tesorero de la CNT de Bollullos, y participó en los alojamientos de fincas. Habría participado en el movimiento anarquista de Diciembre de 1933.
– Miguel Domínguez Gutiérrez, “el de la chica”, 49 años, esposo de Isabel Pérez Boa, tenían 3 hijos. Era campesino y no sabía leer ni escribir. Lo apresaron porque se rumoreó que había participado en el incendio de la iglesia.
– Antonio Merchante Carrasco, “el de nená”, 66 años. Viudo. Fue nombrado municipal el 25 de Julio de 1936, participando en las patrullas de vigilancia. En la cárcel de Bollullos recibía palizas casi a diario.
– Miguel Merchante Pichardo, “Miguel la hopa”, 51 años. Esposo de Ana Valdayo Santos, padre de 4 hijos. Era campesino, sabía leer y escribir. Fue concejal socialista en 1931 y 1934 y Alcalde de Febrero a Mayo de 1936. Perteneció al Sindicato Católico. Abrió las puertas de su casa para que se refugiaran los asistentes a la manifestación del 20 de Febrero en la plaza del Lejío, no evitando así que murieran y fueran heridas varias personas por disparos de la guardia civil.
– Casi un mes más tarde los rebeldes asesinaron al joven Juan Castillo Clavijo, 23 años, campesino, analfabeto. No pertenecía a ningún partido político ni participaba en las manifestaciones. Fue acusado de haber participado en el incendio de la iglesia, aunque Anita la de salero declaró ante la guardia civil en varias ocasiones exculpando a Juan de la acusación. Fue detenido en plena calle, mientras jugaba a la pelota con algunos niños. Le mataron en el mismo lugar que los anteriores, entre unas encinas en el cruce hacia Aznalcóllar (Carretera de Huelva-Sevilla). Está enterrado en una fosa común en el cementerio de Sanlúcar la Mayor.
Original de Equipo Nizcor
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