Rafael Arribas del Valle, prosopografía de un miliciano del Ejército Vasco / Guillermo Tabernilla
Regularmente llegan a la asociación Sancho de Beurko peticiones de información sobre personas relacionadas con la pasada Guerra Civil en los frentes vascos, la mayoría combatientes, peticiones que siempre intentamos atender en la medida de nuestras posibilidades. Una de las dificultades de trabajar con la historia familiar es la dificultad de cotejar los testimonios y vivencias que traslada una persona a lo largo de su vida (a veces ni eso se tiene) a sus familiares y amigos con las fuentes documentales. En esto, como en la genealogía, hacen falta verdaderos especialistas, ya que muchas instituciones atesoran documentación que, obviamente, está catalogada, indexada y accesible, pero que no tienen por qué interpretar sus técnicos, labor que no es la de un archivero sino que corresponde a los investigadores y estudiosos. Esto es algo que buena parte de las personas no aciertan a comprender bien y por ello siempre les insistimos en que la búsqueda debe de ser siempre un trabajo personal, a pesar de que sabemos que es algo muy complicado porque no existen, en la mayor parte de los casos, los historiales de los batallones que formaron el Ejército Vasco entre 1936 y 1937, ni tampoco se sabe muchas veces por donde empezar, y más con la tremenda dispersión de los fondos documentales. Se ha acostumbrado a la gente a creer que lo público solucionará todos sus problemas y no es así, pero entrar en esto sería demasiado complejo para los objetivos de esta humilde entrada en este blog. Para mi, en lo personal, trabajar con la historia familiar de un miliciano del Ejército Vasco siempre me llevará al añorado Eduardo Uribe, con quien tuve el placer de trabajar estrechamente en la elaboración de Un miliciano de la UGT(1). La ayuda que podemos aportar desde Sancho de Beurko a las familias es básicamente interpretar estos materiales de archivo para fijar un itinerario cronológico que permita conocer el periplo de estas personas y en el caso de los desaparecidos establecer hipótesis sobre el lugar donde pudieron quedar sus restos(2).
Pero nada de esto afecta a Rafael Arribas, un hijo de un miliciano del batallón Meabe nº 1 “Largo Caballero”, que nos escribió recientemente a la asociación no con ánimo de que le investigásemos nada –algo que ya había hecho él muy acertadamente con un digno acceso a fuentes–, sino para darnos a conocer la biografía de su padre por si pudiese ser de interés para el trabajo que hacemos en la asociación, lo cual se lo agradecemos especialmente, no sólo por la confianza depositada sino porque nos sirve de ejemplo para transmitir el modo en que nosotros creemos que estas biografías deben llegar a la sociedad como verdaderos materiales de cultura e historia vasca. Algo que llevamos haciendo los últimos cinco años en el Fighting Basques Project sirviéndonos de diferentes canales: Facebook, blogs, revista digital “Saibigain”, etc. En los blogs el formato es eminentemente divulgativo, pero no por ello menos riguroso, ya que se basa en un conocimiento acumulado durante las más de dos décadas de existencia de la Asociación Sancho de Beurko y la documentación que ha manejado su equipo de investigación, especializado en todos los ámbitos de la Guerra Civil en el frente vasco: campañas, fortificaciones, políticos, etc. Siempre con el objetivo citado de ayudar a las familias con una correcta interpretación de los materiales, que no suele ser tarea fácil. Este es el formato de ayuda que proponemos, que puede ser perfectamente complementario con otros; además, el periplo de Rafael Arribas es válido para cualquier otro miembro del “Largo Caballero”, ya que sirve como minihistorial de esta unidad que sufrió un gran número de bajas durante la campaña vasca.
Rafael Arribas hijo nos manda un documentado informe sobre su padre(3) en el que construye un relato documentado cronológicamente de su devenir durante la pasada Guerra Civil y la inmediata posguerra que pasamos a completar en los párrafos siguientes con aportaciones de nuestras propias investigaciones. El esfuerzo de Rafael por construir un relato que aune las fuentes documentales y la historia oral (es decir, el relato que le transmitió su padre) es muy meritorio. Como apunté en Un miliciano de la UGT la historia oral “ha sido siempre para nosotros algo más que una fuente para abordar nuestros estudios, si bien es cierto que con resultado desigual. Uno de los riesgos de acudir a la memoria es, por supuesto, la falta de precisión de la misma, cuando no la deformación interesada [...] el historiador precavido, que de entrada debe recelar de las memorias como fuente para sus estudios”, encuentra en André Corvisier un estupendo consejero:
El historiador no debe confundir sinceridad y exactitud, como tampoco exactitud y precisión. Igualmente debe distinguir entre testimonios voluntarios y testimonios involuntarios. Estos últimos son generalmente los más sinceros, sino los más exactos(4).
Rafael Arribas del Valle nació en 1915 en Valladolid, si bien la familia se trasladó a Sestao siendo él muy niño. Allí creció, fue a la escuela y se formó como zapatero. El comienzo de la Guerra Civil le sorprendió con la llamada de su reemplazo a quintas, con lo que este sirvió al Gobierno de la República, eligiendo incorporarse a las filas del batallón Meabe nº1 “Largo Caballero”, que tiene el honor de ser el primero del Ejército Vasco y de la llamada “Columna Meabe” de las Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) que mandaba el suboficial de la Guardia de Asalto Benito Rehola. El “Largo Caballero” fue uno de los batallones más castigados del Ejército Vasco y tuvo como jefe al teniente coronel (sic) Mario Alonso Goñi (que abandona la unidad a principios de 1937), siendo su jefe militar el comandante Bruno Aguado y su intendente Gerardo Alonso de las Heras; su cuartel estaba repartido entre las escuelas normales de maestras de Solokoetxe e Indautxu, en Bilbao(5).Tras la consulta de las nóminas de esta unidad, nos consta la incorporación de Rafael a la 3ª Compañía hacia el 23 de septiembre de 1936(6). El 16 de octubre de ese año una columna vasca formada por los batallones Meabe nº1 y MAOC nº1 (a los que más tarde se unirían el UGT nº6 “Pablo Iglesias” y el “Rosa Luxemburgo”) se encontraba en Asturias para hacer frente a las Columnas Gallegas y no regresarían a Bizkaia hasta el 27 de octubre(7). Sin embargo, Rafael transmitió a su hijo que sólo estuvo en Asturias al final de la campaña del norte, con lo que es muy posible que no participase todo el “Largo Caballero” en aquellas operaciones, quedando en el cuartel alguna/as compañías en fase de formación.
La siguiente operación en la que participaría el “Largo Caballero” fue la ofensiva del Ejército Vasco sobre Vitoria y Miranda de Ebro, que se frustró al estrellarse contra las defensas de Villarreal (Legutio) y ha quedado recogida en la historiografía como Batalla de Villarreal. El batallón tomó parte en la misma agregado a la columna de Ubidea bajo el mando del teniente coronel Cueto, la unidad tenía un total de 785 hombres, incluyendo los servicios de cuartel. Rafael participó en esta batalla con el resto de sus compañeros, progresando por la carretera de Ubidea a Villarreal hasta situarse en las alturas de Mendigain, para a continuación avanzar hacia Elosu(8) y luego, junto al UGT nº1 “Fulgencio Mateos”, ocupar Nafarrate, siendo relevados los de las JSU por los gudaris del Gordexola al amanecer del día 8 de diciembre (que se quejaron del estado en que dejaron aquellas posiciones) y retirados a su cuartel de Bilbao para reorganizarse y descansar(9). El “Largo Caballero” regresó al sector para participar, junto a otras unidades, en el contraataque del día 12 con el fin de recuperar las posiciones perdidas, pero fracasaron. El día 18 se le ordenó atacar de nuevo hacia Cestafe–Nafarrate junto a los batallones “Karl Liebknecht” y UGT nº7 “Asturias” e igualmente fracasaron. Ese día dejó 40 muertos sobre el terreno(10). La nómina de enfermos y heridos al comenzar la segunda quincena de diciembre era de 46 hombres. Al comenzar el año 1937 el número total se había reducido a 616 efectivos. Más de 100 hombres menos.
En febrero de 1937 el “Largo Caballero” fue trasladado al sector de Ochandiano–Aramayona del frente de Álava, situándose junto a su batallón hermano, el Meabe nº2 “Stalin”, en la zona del monte Albertia. El 31 de marzo, día del comienzo de la ofensiva de Mola, participó en un contraataque junto al UGT nº1 “Fulgencio Mateos”, haciendo retroceder al enemigo momentaneamente(11). El día 4 de abril la 4ª Brigada de Navarra, partiendo de las cercanías de Aramayona y los montes Maroto y Jarindo para tomar la línea Murugain–Mirugain–Tantaibakar, causó unos 150 muertos y cerca de 300 prisioneros a los batallones “Salsamendi” (que llevó la mayor parte de las bajas), “Largo Caballero”, “Rebelión de la Sal” y “Fermín y Galán”, retrocediendo nuestro batallón a Bilbao siguiendo la carretera del puerto de Barazar(12). La debacle sufrida por el batallón durante este mes dejó la nómina reducida a 476 hombres, la cifra más baja desde su creación, cerca de 140 hombres menos. Durante la segunda quincena de ese mes sólo se produjeron 16 nuevas incorporaciones.
Tras la organización del Ejército Vasco en brigadas y divisiones, el “Largo Caballero” pasó a formar parte de la 13ª Brigada del comandante Expósito, que fue enviada al macizo del monte Sollube para hacer línea en la zona de Truende con la 9ª Brigada de Vicente Álvarez. Formaban la 13ª Brigada, además del “Largo Caballero”, los batallones ANV nº1, “ Karl Liebknecht” y UGT nº8 “Jean Jaurés” y a ellos les correspondió todo el peso de aquellos combates. El día 8 de mayo la 4ª Brigada de Asturias perdió la cima y todo aquel frente se vino abajo, evacuando las tropas vascas todo el sector(13). En aquel momento ambas brigadas formaban parte de la 1ª División bajo el mando del comandante Olleros con puesto de mando en Munguía(14), donde sería relevado por la recién creada 5ª División de Pablo Beldarrain. Hacia el 11 de mayo la 13ª Brigada pasaría a formar parte de la 4ª División, bajo el mando del coronel Irezábal, y trasladada al llamado frente de Burgos, que comenzaba en el sector Amurrio–Orduña, que se encontraba mucho más tranquilo. Tras los combates del Sollube la nómina se redujo a la bajísima cifra de 363 hombres, lo que significa que tuvo unas 130 bajas entre muertos, heridos y enfermos durante aquellas operaciones. Rafael pasó a la 4ª Compañía.
El inicio del ataque franquista de finales de mayo sorprendió al “Largo Caballero” de descanso en Colegio de Orduña tras haber permanecido un tiempo en la zona de San Pedro–Sobrehayas. Seguidamente, participó en el contraataque sobre la zona del monte San Pedro, pero sería rechazado al llegar a las alambradas, tratándose de unos combates durísimos según Pablo Beldarrain(15). A fecha 31 de mayo el batallón se había reforzado con nuevos reemplazos, llegando a la nada desdeñable cifra de 641 hombres. Cuando las tropas franquistas se encontraban a las puertas del “Cinturón de Hierro”, alguna unidad como el “Jean Jaurés” pudo ser replegada hacia Bilbao para tomar parte en aquellas operaciones, pero el resto tuvieron que conformarse con ir hacia Balmaseda vía Laudio al tener todas las rutas cortadas. Al perderse la capital y los pueblos de su entorno, se acentuó la presión sobre las divisiones 3º y 4º en el eje del valle del Cadagua(16), desplazándose a esta última hasta la zona de Ordunte, donde fue volada la presa del embalse de agua que abastecía Bilbao, no sin que se quejasen ante Lamas Arroyo algunos nacionalistas vascos de la 4ª División(17). La 13ª Brigada estaba por aquellas fechas en Karrantza y el 30 de junio el “Largo Caballero” se encontraba en el barrio de El Callejo, como reflejan las nóminas.
Hacia el 4 de julio se pudo estabilizar el frente y se produjo una reorganización del Ejército Vasco en la que el “Largo Caballero” pasó a formar parte de la nueva 10ª Brigada de Celestino Uriarte junto al ANV nº1 y el batallón resultante de la fusión del “Jean Jaurés” y del “ Karl Liebknecht”, quedando asignada el 18 de julio de reserva en Castro Urdiales(18); concretamente, el “Largo Caballero” se encontraba en el Pontarrón de Guriezo y perfectamente podría tener una compañía desplegada en la zona de Río Seco, donde se encontraba fortificando el Cuerpo Disciplinario(19). Al estar desplegado en la línea del frente no intervino en el ataque al monte Kolitza del 27 de julio. El 28 de julio la unidad había sido trasladada al otro extremo del valle de Guriezo, a Agüera, como refleja la última nómina, que ya es muy incompleta y no nos alcanza para averiguar el número total de efectivos que tenía por aquellas fechas. Con la última reorganización del Ejército del Norte antes de la pérdida de Santander, la 10ª Brigada pasó a ser la 163ª y formó parte de la 48ª División de Ricardo Gómez. El 6 de agosto toda la división pasó a segunda línea tras ser relevada en el frente de Castro Urdiales por la 49ª División(20). Cuando se produjo la ruptura del frente de Santander, la mayor parte del Ejército Vasco fue capturado en Santoña o en la capital, pero consiguieron llegar hasta Asturias restos de algunas unidades, entre los que estaba Rafael Arribas, según el testimonio que le aportó a su hijo(21).
En Asturias se reorganizó el Ejército Vasco con los cerca de 4.000 combatientes que iban llegando sobre la base de dos divisiones, la 50ª de Ibarrola y la 49ª de Cristóbal Errandonea. Cuando la debacle de octubre de 1937, Rafael llegó al puerto del Musel y embarcó en el pesquero “Alfredo”, con el que llegó a Francia al día siguiente. El periplo del antiguo miliciano del “Largo Caballero” continuó durante toda la Guerra Civil Española tras reintegrarse a la zona republicana por Cataluña, incorporándose al Cuerpo de Carabineros, concretamente a la 3ª Compañía del 41º Batallón dentro de la banda de trompetas y tambores. Esta unidad pasó a formar parte de la 179ª Brigada Mixta, con la que estuvo en el frente de Lérida, participando en el ataque a los embalses de Camarasa en mayo de 1938. En septiembre de 1938 fue herido en el río Segre y trasladado al hospital de sangre de Font de Sacalm. Fue hecho prisionero en Serós y pasó por el batallón de trabajadores nº 21 “Canero”(“trabajador” era un eufemismo para denominar a los penados) en el que permaneció un total de 17 meses hasta que en mayo de 1940 regresó a Sestao con permiso y después fue trasladado al campo de Miranda, empezando un nuevo periplo de castigo en el Batallón Disciplinario de Soldados Trabajadores nº 28. En julio de 1942 regresó definitivamente a Sestao(22). Falleció en 2004.
Notas:
(1) Eduardo Uribe Gallejones y Guillermo Tabernilla (coordinador y adaptador), Un miliciano de la UGT, Ediciones Beta, Bilbao, 2006.
(2) La primera vez que atendimos una de estas peticiones fue en 2004
cuando se dirigió a nuestro compañero Josu Aguirregabiria el hijo del
soldado del San Marcial Leocadio Cid Herrero, dessparecido durante la
batalla de Villarreal. Al no aparecer el cuerpo, a la viudad no le fue
reconocida la viudedad (Josu M. Aguirregabiria, La batalla de Villarreal de Álava, Ediciones Beta, Bilbao, 2015, p. 118).
(3) “Veinte años de represión franquista. Rafael Arribas del Valle
(1915-2004). Sestao, reemplazo de 1936”, informe inédito de su hijo
Rafael Arribas aportado a la asociación Sancho de Beurko (inédito).
(4) A. Corvisier, “Sources et methods en histoire sociale” citado en G. Thuillier y J. Tulard, Como preparar un trabajo de historia, trad. J. Garcia–Bosch, Barcelona, Oikos–Tau, 1988, cita en p. 99. (Citado en Un miliciano de la UGT, opus cit).
(5) Luis Ruiz de Aguirre “Sancho de Beurko”, Gudaris, La Gran Enciclopedia Vasca, Bilbao, 1977, p. 127–130.
(6) Nómina del batallón Meabe nº 1 “Largo Caballero” correspondiente al
periodo del 22 al 30 de septiembre de 1936 (CDMH, Caja nº5, Expte 1,
copia digital depositada en el AHE). Su número de ficha, según las
nóminas consultadas es 13.360. Para documentar el resto de periodos se
ha hecho uso de nóminas del resto de meses (CDMH, Caja nº5, Expte 2).
(7) Artemio Mortera Pérez: “La ofensiva de noviembre de 1936 contra Oviedo y su pasillo” en REHM nº77 (2006), p. 194.
(8) Josu M. Aguirregabiria, La batalla de Villarreal de Álava ..., pp. 43–44.
(9) Ibídem, pp. 104-105 y 156. El Gordexola perdería la posición ese mismo día.
(10) Ibídem, p. 182
(11) Guillermo Tabernilla y Julen Lezamiz, Saibigain, el monte de la sangre, Asociación Sancho de Beurko, Bilbao, 2002, p. 26.
(12) Ibídem, p. 28.
(13) Guillermo Tabernilla y Julen Lezamiz, El Cuerpo Disciplinario de Euzkadi, Asociación Sancho de Beurko, Bilbao, 2004, pp. 91–93.
(14) Luis Ruiz de Aguirre “Sancho de Beurko”, El Ejército Vasco en la Guerra Civil, Tomo VI de la “Historia General de la Guerra Civil en Euskadi”, Luis Haramburu/Naroki S.A., 1981, p. 49.
(15) Pablo Beldarrain, Historia crítica de la guerra en Euskadi (1936-1937), edición del autor, Bilbao, 1991, pp. 273-274.
(16) Ángel Lamas Arroyo, Unos y otros, Luis de Caralt editor, 1972, p. 467.
(17) Ibídem, p. 475.
(18) Luis Ruiz de Aguirre “Sancho de Beurko”, Gudaris..., p. 88.
(19) Guillermo Tabernilla y Julen Lezamiz, El Cuerpo Disciplinario..., pp. 114–115.
(20) Luis Ruiz de Aguirre “Sancho de Beurko”, Gudaris..., p. 88. p. 111.
(21) “Veinte años de represión franquista. Rafael Arribas del Valle (1915-2004). Sestao, reemplazo de 1936”, opus cit.
(22) Ibídem.
Fuente → cinturondehierro.net


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