El parte firmado por el general golpista Francisco Franco, el 1 de abril de 1939, daba por terminada la guerra civil española.
Algunos historiadores más tarde sustentaban que la guerra no había terminado a esta fecha sino muchos más tarde, el propio Franco reconoció en 1946, en un discurso: “llevamos varios años que terminó la guerra civil y seguimos enfrentados a unas bandas de bandidos que rechazan rendirse”. Una etapa que el franquismo tuvo que enfrentar a un enemigo invisible que había adoptado el modo de guerrilla.
El grueso cuerpo de la guerrilla estaba formada en gran parte por el XIV ejército republicano, era una fuerza especial organizada por Juan Negrín a principios de la guerra civil. La profundidad de los combates en los primeros meses que Franco dio por terminada la guerra, llegaron a ser de tal extremo duros, que demostraba, claramente, la guerra aún no había terminado. Como reconoció Franco en un discurso pronunciado en 1946.
El régimen se contradecía dando fechas falsas notificando en cada una de ellas que la guerra había terminado, pero manteniendo, esto si, el Estado de Guerra, que fue levantado de modo definitivo en 1952. Una vez exterminada la guerrilla libertaria de Cataluña en 1950, único foco guerrillero que quedaba activo en España.
A partir de aquel acontecimiento hubo cambios importantes en España, la frontera hasta entonces controlada por los militares fue abierta, y quedó bajo control de la guardia civil, igualmente, la vigilancia de prisiones y otros sectores oficiales del Estado. A partir del referido acontecimiento el turismo empezó a entrar en masa a España, fue una fuente de ingresos importante para el dictador y sus secuaces.
El régimen franquista en su propaganda mentirosa tildaban los guerrilleros de bandidos, despreciados durante décadas, y con ese calificativo de bandido era motivo suficiente de aplicarles la Ley de fugas, evitando el papeleo de un juicio militar tan en voga en aquella época. Mal les pese estos “incontrolados bandidos” única oposición seria que tuvo la dictadura, obligó al régimen franquista durante décadas mantener el Estado de Guerra.
La guerrilla defendió la legalidad y los valores democráticos, fue la única fuerza armada digna que tuvo España. Los gobiernos consecutivos que se han asentado en la Moncloa ninguno ha reconocido como merece a este colectivo que tanto ha hecho por la libertad de su país.
Los políticos que se tildan en España de progresistas, pasarán a la historia como unos pusilánimes mierdas, por su perversa corrupción política, que alcanza a todos los partidos.
Joan Busquets. Ex guerrillero Condenado con la Ley de Bandidaje y Terrorismo a la pena de muerte, pena que se le conmutó, cumplió veinte años y seis días de reclusión.
Fuente → cgtberga.org
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