El día que empezó a emitir la emisora «la Pirenaica», en 1941
El día que empezó a emitir la emisora «la Pirenaica», en 1941
Sebastià Carratalà

Se extendió la creencia de que Radio España Independiente se emitía desde algún lugar de los Pirineos, a pesar de que lo hacía desde Moscú

El 22 de julio de 1941 empezaron las emisiones de Radio España Independiente , más conocida como la Pirenaica porque se extendió la creencia que se emitía desde algún lugar de los Pirineos, a pesar de que lo hacía desde Moscú. Fue instaurada por el Partido Comunista de España en el marco de la creación de emisoras de radio por parte de varios partidos comunistas de Europa durante la Segunda Guerra Mundial, como elemento más de la lucha por sus propósitos. 

El 1 de abril de 1939, el régimen franquista declaraba, desde Burgos, el fin de la guerra civil. Efectivamente, el conflicto bélico acabó, pero no llegó la paz, sino la victoria y, con ella, la persecución y ensañamiento con los vencidos. Unos se marcharon al exilio, otros se quedaron en un exilio interior y los más audaces se tiraron a la montaña para iniciar la resistencia armada contra la dictadura. El régimen impuso una férrea censura informativa y utilizó a la prensa católica, la del Movimiento y sobre todo Radio Nacional, como instrumentos de propaganda. Desde el exilio, el Partido Comunista creó Radio España Independiente, que se daba a conocer como la única emisora española sin censura de Franco y la principal información radiofónica en oposición a la dictadura.

Esta emisora clandestina, impulsada por Dolores Ibárruri, la Pasionaria , y por el poeta Rafael Alberti, empezó a funcionar el día que la Alemania de Hitler comenzó su cruzada contra el comunismo e invadió la Unión Soviética. La primera vez emitió desde un sótano de Moscú, bajo las bombas de la aviación alemana. Y cuando las tropas nazis impusieron un ferry asedio a la capital moscovita, la sede de Radio España Independiente fue trasladada a la ciudad de Ufá, en la República Autónoma de Bashkiria. Ya en 1955, con motivo de la presencia de la Unión Soviética en la ONU, la emisora se trasladó a Bucarest, capital de Rumanía, que sería su emplazamiento definitivo.

La emisora era también conocida como la Pirenaica por evitar la sensación de lejanía por parte de los oyentes. Y fue precisamente la Pasionaria quien añadió a Radio España Independiente el adjetivo de Estación Pirenaica. Éste es uno de los mitos fundacionales de la emisora. El carácter clandestino de la Pirenaica impuso el secreto: nunca sería conocido el lugar desde el que llegaba a España la voz del exilio comunista. Las emisiones se abrían con la voz del locutor José Echenique: «Parla Radio España Independiente. Estación Pirenaica».

También se conocía popularmente como la Pire y como Radio Verdad, y era considerada por los oyentes como la emisora que tenía ojos y orejas por doquier. Era la «incallable» Pirenaica, la única defensora de la clase obrera. Radio España Independiente era la única emisora que ofrecía información radiofónica no controlada por el régimen de Franco, junto a los boletines en castellano de la BBC y de Radio Francia Internacional, tras el decreto que otorgaba el monopolio de los informativos a Radio Nacional de España. Por tanto, el simple hecho de atreverse a sintonizarla ya era un gesto de oposición y desobediencia al régimen. Y ser acusado por la policía franquista de escuchar a la Pirenaica podía comportar la cárcel. De ser corresponsal, el castigo era aún más grave, sobre todo si la carta era interceptada. El PCE llegó a preocuparse por la amplia red de corresponsales que había reclutado a la emisora.

Un oyente de la Pirenaica debía tomar medidas de precaución. El volumen de la radio debía estar muy bajo por no ser denunciado a la Policía por algún vecino adepto al régimen. Después de la audición, había que cambiar la aguja del dial y ponerla en Radio Nacional porque si llegaba la policía, veía que el aparato estaba caliente, la encendía y comprobaba que se había oído a la Pire, el oyente era detenido.

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El régimen se puso nervioso y respondió mejorando al Servicio de Interferencias Radiadas (SIR), que dependía del ministro de Presidencia, Luis Carrero Blanco, con la misión de interferir más eficazmente las emisiones de esta radio «que trabaja al servicio de los enemigos de España», decía el régimen. Las emisiones eran mecanografiadas por el SIR, que enviaba copia a las cabeceras militares ya los ministerios de Gobernación e Información y Turismo. El SIR de Carrero Blanco tenía como principal misión luchar contra la Pirenaica y Franco llegó a firmar un crédito de 10 millones de pesetas para crear más emisoras de interferencias. El entonces ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga, contó con importantes recursos económicos, técnicos y políticos para contraprogramar a la emisora e impedir que sus emisiones fueran detectadas con claridad.

A partir de 1960 la Pirenaica fue dotada con medios técnicos adecuados para mejorar su cobertura y hacer frente a las interferencias causadas por las autoridades franquistas.

El 14 de julio de 1977, con la llegada de la democracia, emitió su último programa desde Madrid. Un auténtico documento histórico sobre la primera sesión de Les Corts en la que se elaboraría la Constitución de 1978.

Fuentes: Paco Viguera, "Radio Pirineo, la voz del exilio comunista", El Independiente de Granada, 2021 / Wikipedia



Fuente → diarilaveu.cat

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