Criminales franquistas llevaron a cabo un Exterminio criminal de los Maestros Cántabros de la 2ª República Española. Asesinatos mediante farsas judiciales
Criminales franquistas llevaron a cabo un Exterminio criminal de los Maestros Cántabros de la 2ª República Española. Asesinatos mediante farsas judiciales / Tulio Riomesta
 
En las purgas inclementes de los “consejos sediciosos de guerra” sin las mínimas garantías, organizadas por los felones conmilitones, los maestros que sufrieron tales pantomimas lo fueron por motivos políticos, ideología, pertenecer o significarse como simpatizante de un partido o sindicato del Frente Popular, haber estado alistado en el Ejército Republicano como jefes, oficiales o soldados. En tales farsas judiciales los franquistas acusaron a los prisioneros de rebelión militar por “..la defensa del gobierno de la República, quedando sujetos a la justicia militar todos los considerados desafectos a la sublevación..”.
 

Sin embargo, ninguno de los condenados se levantó en armas contra la Constitución del Estado, contra el Jefe del Estado, contra las Cortes o contra el Gobierno formalmente constituido, ni se adhirieron, auxiliaron, indujeron o excitaron movimientos de esta índole. En modo alguno podía considerárseles reos de los delitos señalados, y menos aún por quienes en su proceder, y asumiendo conductas abiertamente rebeldes, actuaron de ese modo, incriminando a cuantos se mostraron leales al orden legalmente establecido y defendieron la República frente a los sediciosos ahora erigidos en juzgadores, pervirtiendo así los más elementales principios jurídicos.

Por el hecho de ser maestro ya se sufría un proceso depurativo, al que, en bastantes casos, se sumaban otros procesos, otros tribunales, otras penas, acumulando castigos sin computar que los que ya habían sufrido por los mismos cargos. De los 35 maestros que los franquistas mataron en Cantabria, mediante farsas judiciales, y hasta 1942, fueron fusilados al menos 24 maestros, los siguientes en Santander:

Eugenio Ortega Ruiz, maestro nacional en Santander, había sido comandante del Bon. CNT. 

Nicasio Santamaría García, maestro de Anero (Ribamontán al Monte), de 53 años. 

Miguel Casanova Litago, maestro de Susilla (Valderredible), de 41 años. 

Antonio Ortega Santos, maestro de Valdelateja (Burgos), de 32 años, que se había pasado a las filas Republicanas por la zona de La Lora. 

Ángel Pardo Galiano, maestro de San Andrés de Luena, de 33 años, miembro de la CNT. 

Manuel Villar Chicote, maestro de Parbayón (Piélagos), de 45 años. 

José Gómez Miguel, profesor del grupo escolar “Ramón Pelayo” de Santander, de 42 años. 

Felipe González Luquero, maestro de Santander, de 38 años. 

Manuel de Salas Yaner, maestro de Bárcena de Cicero, de 33 años. 

Abundio Peña Sierra, maestro de Ruerrero (Valderredible), de 46 años, fundador de la Agrupación Socialista de Ruerrero y presidente comarcal de las Casas Campesinas de la UGT. 

Cándido Fernández del Campo, maestro de Castro Urdiales, de 44 años, concejal por el PSOE y presidente del Sindicato de Oficios Varios de la UGT. 

José Patiño Gómez, maestro de La Lastra (Tudanca), de 25 años, miembro del Comité de Tudanca. 

Pedro Villar Pérez, maestro de Bedoya (Cillorigo de Liébana), de 43 años. 

Mauricio Cusidor Zorrilla, maestro de Laredo, de 30 años, delegado de Cultura. 

Daniel Cazón Robles, profesor del grupo escolar “Fernando de los Ríos” de Astillero, de 49 años, fusilado el 15 de octubre de 1937. “A Daniel Cazón, maestro de las Escuelas de El Astillero, abuelo de D. Juan Hormaechea Cazón, le vi salir de la celda número 6, que estaba en frente de la que yo habitaba. Le sacaron una tarde, con otros 9 compañeros, iba con una visera de marino, con su manta sobre el hombro, con su cojera, llevaba un bastón”.

Además, otros 7 profesores fueron fusilados fuera de Santander:

Pedro Díez Pérez, profesor y ex director de la Escuela Normal del Magisterio de Santander, impulsor de las Misiones Pedagógicas, miembro del PSOE y presidente de la Federación de Trabajadores de la Enseñanza (FETE-UGT) de Santander. El inicio de la guerra le sorprendió en Oviedo, donde fue apresado por los rebeldes, que le fusilaron en Gudín de la Lama el 24 de abril de 1937. 

Manuel Gil Gamarra, maestro de Cóbreces (Alfoz de Lloredo), de 51 años, miembro del Consejo Municipal de Alfoz de Lloredo, fue fusilado en Torrelavega el 28 de septiembre de 1937. 

Gaudencio Hijosa Ibáñez, maestro de Güemes (Bareyo), de 44 años, secretario del Sindicato de Oficios Varios de la CNT, fusilado en Santoña el 28 de octubre de 1937. 

Agustín Fernández Hernández, maestro de Bolmir (Campoo de Enmedio), de 38 años, fusilado en Reinosa el 20 de diciembre de 1937. 

José María García, maestro de Aldano (San Pedro del Romeral), de 39 años, fusilado en Oviedo el 9 de marzo de 1938. 

Leoncio Zamora del Río, maestro de Santander, de 31 años, fusilado en Gijón el 11 de mayo de 1938. 

Ramón Félix Díaz Ramírez, maestro de Orzales (Campoo de Yuso), de 26 años, que fue apresado cuando trataba de escapar en barco desde Asturias en octubre de 1937, siendo conducido a Galicia y fusilado en el campo de concentración de Camposancos (Pontevedra) el 29 de julio de 1938. 

Vicente Ramos (profesor de latín del instituto de Reinosa. 

Saturnino Santiago (profesor del patronato de la Confederación Hidrográfica del Ebro en Arroyo).

Más información en Maestros Cántabros Asesinados Extrajudicialmente


La depuración franquista del Profesorado cántabro durante la guerra civil (Enrique Gudín de la Lama, Jesús Gutiérrez Flores, Fernando Obregón Goyarrola, Enrique Menéndez Criado). Maestros cántabros en la Guerra Civil: la represión en cascada (Enrique Gudin)


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