Corrupción de régimen
Corrupción de régimen
 

Frente a los recortes sociales y la persecución de derechos democráticos

El caso Koldo se ha trasladado automáticamente, por extensión, al caso Ábalos, el exsecretario de organización de Sánchez, y quien fuera ministro de Obras Públicas. El caso se extiende también a un buen número de altos responsables políticos; por ello el Gobierno busca afanosamente un cortafuego que pare el incendio, que no ha encontrado en la suspensión de militancia de Ábalos y la consiguiente expulsión del grupo parlamentario. Una crisis, que afecta a algunos de los colaboradores más estrechos del Presidente Sánchez, situación que no es ajena a la debilidad de las estructuras, que afecta a la estabilidad política del régimen monárquico. El ejemplo permanente que representan los negocios del Emérito, practicados desde la cúpula de la Jefatura del Estado y su total impunidad, corona de largo la corrupción sistémica de régimen.

En un reciente libro del historiador Paul Preston, Un pueblo traicionado. España de 1984 a nuestros días, se viene a analizar la historia de los últimos ciento cincuenta años de la historia de España. Preston hace suya la tesis de que la crisis del sistema político de la Restauración, al que compara con el régimen monárquico actual, ha desarrollado una casta política antidemocrática y corrupta, constituida en torno a los pelotazos especulativos realizados desde las instituciones públicas. El enriquecimiento de Franco y sus ministros, de todos los gobiernos desde la desaparición del dictador, se prolonga hasta nuestros días con casos continuados de corrupción política, que señalan identifican a una casta, a más allá de tal o cual partido, actuando a partir de posicionamientos políticos diversos para simplemente enriquecerse desde el poder de las instituciones que aseguran la traición al pueblo.

Corrupción y guerra son el binomio que se impone de hecho en la mayoría de los Estados que promueven en estos días la destrucción económica y la regresión social. Los jefes de Estado y de Gobierno de la UE, vienen de celebrar una cumbre sobre la guerra, la guerra que se prolonga desde hace más de dos años en Ucrania, contra Rusia y contra el pueblo de Ucrania, una guerra ciertamente provocada por los movimientos de la OTAN cerca de las fronteras rusas. El curso de la guerra pinta muy mal, y en concreto afecta a las bases mismas de sustentación del régimen títere de Kiev: las numerosas bajas y la financiación exterior que está comenzado a fallar. Por ello, en París se han reunido los principales mandatarios europeos para reconducir la financiación de la guerra, y proceder al envío de tropas de la OTAN, más allá de la presencia de miles de mercenarios de diversos países en ambos bandos. El presidente francés, Emmanuel Macron, lo ha dicho claramente: “no está excluido el despliegue en Ucrania de tropas de los miembros de la OTAN”, comenzando por el mismo rearme del ejército de Kiev con más bombas de mediano y largo alcance, con más tanques y aviones…

La información de la cuantía de muertos y heridos en la guerra de Ucrania está en permanente discusión y revisión. Para Zelenski se trata solo de 31.000 soldados muertos, mientras que las autoridades de Moscú hablan de 300.000 bajas; y lo mismo sucede con las bajas del ejército ruso en Ucrania. Lo cierto es que Ucrania se ha llenado de bases militares en torno a los frentes de guerra. En ambos casos, los regímenes en presencia minimizan la cantidad real de bajas a fin de tratar de desarmar al movimiento contra la guerra, y cerrar la vía a la búsqueda de soluciones democráticas para los pueblos de la zona.

Los EEUU no pueden negar que la guerra de Ucrania es también su guerra, por la financiación y las armas, por sus objetivos, y por la presencia de destacados representantes de las agencias de inteligencia en los frentes de guerra.

Que la guerra de Ucrania haya sido relegada a un segundo plano de la actualidad política internacional, por las informaciones relativas a la masacre del Estado de Israel en Palestina, no quita la más mínima importancia al conflicto ucraniano. La reciente toma de la ciudad de Avdiivka por el ejército ruso señala un giro en el desarrollo de la guerra. Los medios de comunicación occidentales han falseado acerca del curso del conflicto, exagerando los supuestos éxitos de las ofensivas ucranianas y de las mismas bajas rusas, sin poder ocultar en ningún momento los efectos económicos de la guerra para las grandes potencias de la Unión Europea, en particular para Alemania y Gran Bretaña. La Unión Europea ha gastado ya más de 85.000 millones de euros en el régimen de Kiev y EEUU ha dedicado en este mismo periodo de tiempo 70.000 millones. El mismo apoyo a la economía ucraniana, levantando los aranceles a sus productos en la UE, ha estado en el origen del movimiento del campo en todos los países, que de manera general cuestiona la política de la PAC y las “ayudas” de la UE a los bancos y multinacionales en detrimento de los servicios sociales elementales.

Las guerras de Ucrania y de Palestina, con sus diferencias, constituyen los aspectos más evidentes del estallido de las principales contradicciones de la economía y política de las grandes potencias, y de la debilidad misma de la Unión Europea, que financia a Kiev con una mano, mientras se ve en la obligación de comprar con la otra mano a Rusia 40 millones de metros cúbicos de gas diarios. Entre tanto, espera un resultado favorable a sus intereses en el resultado de la campaña electoral norteamericana, donde los datos de Trump superan abiertamente a su contrincante demócrata. Nadie habla de negociaciones de paz, y ello cuando Ucrania es ya un país en ruinas.

La guerra de Palestina consuma la acción genocida de Israel y se propone culminar la expulsión de la población a no se sabe dónde. Netanyahu planea el control de Gaza y Cisjordania, convertidos en verdaderos campos de concentración, sobre territorios cruzados por fosas comunes y una población hambreada. Mientras esto sucede, la diplomacia internacional habla -por no callar- de la falsa solución política de los dos Estados, a la vez que declara fuera de lugar las exigencias palestinas de un alto el fuego inmediato. La solución nacional palestina es parte del conflicto: acabar con el dominio imperialista y establecer una Palestina libre mediante una Constituyente soberana.

Los recortes sociales y la persecución de los derechos democráticos, que se han emprendido desde la burocracia de Bruselas, han pasado a primer plano ante la continuidad de la guerra y, sobre todo, como medida tendente a asegurar los grandes beneficios del capital financiero y especulativo. La rebelión del campo es todo un síntoma de que los más amplios sectores sociales no están dispuestos a soportar por más tiempo las políticas de destrucción y guerra. La movilización contra la PAC amenaza directamente a uno de los pilares económicos de la Unión Europea.

Electos municipales, representantes de organizaciones agrarias y ganaderas, y colectivos sociales, preparan Conferencia de Urgencia en la localidad de Villafranca de los Barros.       

Frente a la corrupción y las políticas de destrucción económica y regresión social de la Unión Europea, es necesario reunir a todas las fuerzas sindicales y sociales dispuestas a dar un paso adelante, de coordinar todos los esfuerzos e impulsar una candidatura por las reivindicaciones sociales ante las próximas elecciones europeas de Junio.


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