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domingo, 9 de enero de 2022

La Bandera Roja Republicana. El mito de la bandera tricolor de la I República

La Bandera Roja Republicana. El mito de la bandera tricolor de la I República / Manuel Almisas Albéndiz

En el Sexenio Democrático (1868-1874) hubo una bandera republicana que contó con las mayores adhesiones y fervores, siendo casi la oficial del Partido Republicano Federal, y esa fue la bandera roja. Junto a la bandera tricolor francesa, otra tricolor de colores rojo-blanco-morado fue enarbolada en otras ocasiones y se creyó que sería la oficial en la Primera República. Los colores rojo-amarillo-morado fue una invención de los políticos monárquicos del Ayuntamiento de Madrid, y se adoptó como colores municipales en otros ayuntamientos populares. Solo durante la Restauración borbónica se convirtió en la bandera republicana por excelencia.

Entre los primeros republicanos del estado español se encontraban miembros del partido progresista que nacieron al republicanismo al calor de la revolución en Francia de febrero de 1848, donde la bandera roja fue la que lideró el movimiento. Estos primeros republicanos, que pronto militaron en el Partido Democrático, constituyeron una fracción que reivindicaron y se enorgullecieron de sus ideas socialistas y comuneras, como Sixto Cámara, Fernando Garrido o Romualdo de Lafuente. Las banderas rojas republicanas se vieron ondear en las barricadas de julio de 1854, durante la Vicalvarada, o en los sucesos revolucionarios de Zaragoza de la primavera de 1865, donde los demócratas de la ciudad la enarbolaron paseándola en manifestación por varias calles. La bandera roja y el gorro frigio eran los símbolos de los demócratas republicanos «de corazón», de los «que no creen en alianzas», de los que «creen que con insurrecciones y revoluciones es como se acabará con la tiranía y las monarquías».

Desde el surgimiento del Partido Republicano Democrático Federal en noviembre de 1868, a consecuencia de la traición de dirigentes pro-monárquicos del Partido Democrático, una gran parte de sus comités utilizarán la bandera roja como distintivo de sus ideales. La bandera roja con el lema de «República federal» o «¡Viva la República Federal» o brazalete y lazos rojos con las iniciales «R.F.» serán comunes en esos meses, e imágenes de las mismas se han conservado en la prensa gráfica de la época.

En la primera manifestación republicana que se celebró en Cádiz el 15 de noviembre de 1868, el cortejo iba encabezado por el presidente del Partido, Rafael Guillen Martínez, y a continuación un abanderado con una enorme bandera roja con el lema «República Federal» que precedía a las columnas de miles de manifestantes de cuatro en fondo, interrumpida con estandartes rojos cuyos lemas eran las reivindicaciones republicanas del momento: «Abolición de las quintas y matrículas de mar», «Abolición de la pena de muerte», «Abolición de la esclavitud», «Libertad absoluta de cultos», etc.

El republicano federal Romualdo de Lafuente fundará en agosto de 1869 el periódico La Bandera Roja (Madrid), como referente de la corriente socialista y cooperativista de estos republicanos federales, que se autodenominaban «rojos». Las redacciones de los periódicos republicanos iban a las manifestaciones con sus propias banderas, y los diarios federales La Igualdad y El Combate siempre llevarán un «pendón rojo», representativo de su republicanismo federal. La insurrección republicana federal de El Ferrol en 1872 se hizo con la bandera roja ondeando en todos los edificios oficiales y en los barcos de la armada que se sumaron al movimiento. Y como resumen de todo lo anteriormente dicho, el movimiento republicano federal del verano de 1873 en defensa de los cantones tuvo a la bandera roja como su enseña más visible. Es curioso, por último, que la juventud republicana de Madrid fundara en septiembre de 1869 el «Club Rojo», y que el saludo de los republicanos de Lorca (Murcia) fuese «¡Salud y bandera roja!».

Aunque el Partido Republicano Federal era muy heterogéneo, con tendencias moderadas, unitarias y reformistas como las representadas por Castelar y por Salmerón, el núcleo del mismo era partidario del federalismo y de la revolución social, y la bandera del partido era la bandera roja sin lugar a dudas.

La revista ilustrada barcelonesa La Madeja publicará en su ejemplar del 14 de marzo de 1875 una imagen que resumía el «Sexenio Democrático» y que lo dice todo: la bandera rojigualda era la bandera del Gobierno Provisional y del reinado de Amadeo I, y la bandera roja de la República Federal es el símbolo, junto al gallo francés, de la Primera República.

En el diario El Federal Salmantino del 23 de marzo de 1873 se publicaba el poema La Bandera Roja de Alfredo D. Dóriga que terminaba con estos versos significativos: «¡Viva por siempre la bandera roja! ¡Viva el pueblo español republicano!», y en el diario republicano barcelonés La Campana de Gracia, se escribía en catalán: «¡Pueblos dignos que deseáis libertad, igualdad y fraternidad, venid y agrupémonos bajo la bandera roja!».

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La Primera República se proclamó en las Cortes el 11 de febrero de 1873 provocado por la abdicación de Amadeo I; unas Cortes con mayoría absoluta de diputados del Partido Demócrata-Radical de Ruiz Zorrilla, que hasta pocas horas antes eran monárquicos convencidos. Por eso se proclamó una República a secas, con un gobierno provisional de mayoría radical (cinco ministros frente a cuatro republicanos) e incluyendo dos republicanos moderados no federales, Emilio Castelar y Nicolás Salmerón.

Pero en las calles, la bandera roja fue la que predominó en muchas manifestaciones y la República federal la que se pidió a gritos en balcones y estrados. En el Ministerio de la Gobernación de Madrid se presentó una Comisión ciudadana para que se enarbolara en dicha sede la bandera roja republicana. Otro grupo llegó hasta la plaza madrileña del Progreso y le pusieron a la estatua de Mendizábal el gorro frigio y una bandera roja. Y aún otro grupo decoró la fuente de Antón Martín con otra bandera roja.

En el Ayuntamiento de Barcelona se enarboló la bandera federal de Cataluña, de color rojo con un triángulo blanco en el centro, que con letras rojas contenía la palabra «Democracia». Alrededor tenía varias estrellas blancas y la palabra Cataluña, y en la torre del reloj de la Villa de Gracia también ondeó la bandera roja federal.

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La bandera tricolor por excelencia fue la bandera francesa, símbolo de la República y de sus valores revolucionarios de Libertad, Igualdad y Fraternidad. Esa bandera tricolor de colores rojo, blanco y azul en bandas verticales también se ha utilizado en España como «bandera republicana», al igual que el himno de la Marsellesa, el gallo, el gorro frigio y la matrona o Marianne que tocada con el gorro frigio lideraba al pueblo en sus luchas por las libertades. En la gran manifestación republicana del 29 de noviembre de 1868 en Madrid, el corresponsal de La Liberté (París) contó ¡hasta 30 banderas francesas! Si a eso se le añade que la bandera tricolor que se impuso en Italia lo fue a imagen y semejanza de la francesa (solo cambiando la franja azul por la verde), y que simbolizará la lucha patriótica del admirado Giuseppe Garibaldi en el proceso de reunificación de Italia de la misma época, se comprenderá que en España los republicanos utilizaran, además de la de color rojo ya mencionada, banderas tricolores a semejanza de la francesa, y otras de colores muy diversos, la mayoría provenientes de los abigarrados y coloristas pendones utilizados por la Milicia Nacional hasta su prohibición en 1856.

El 15 de junio de 1871 se publicó el primer ejemplar de la revista madrileña La Ilustración Republicana Federal. La primera plana era una imagen a toda página de la matrona republicana tocada con gorro frigio y portando una bandera tricolor con bandas o fajas verticales, ¡como la bandera francesa! En la cabecera de la revista de los ejemplares siguientes aparecerá esta misma imagen tan sugestiva.

De forma tan temprana, durante las «barricadas de Cádiz» en diciembre de 1868, ondeó también una bandera tricolor, siendo conocido el grabado de la fachada agujereada del Ayuntamiento con dicha bandera al viento. Pero gracias a la Guía de Cádiz del cronista oficial de la provincia José Rosetty se conocen los colores de la misma: «Durante el día fue aumentado el número de barricadas, especialmente en los barrios de la Merced y la Palma en los cuales hasta las mujeres y muchachos tomaban parte con el mayor ardor en su construcción (…). En todas se colocaron tarjetones impresos en los que con grandes letras se leía: ¡Viva la República! Pena de muerte al ladrón; y en muchas de ellas se enarboló la bandera tricolor de la antigua república holandesa». Es decir, una bandera con franjas horizontales de color rojo, blanco y azul. Seguramente Rosetty no distinguió bien que el azul podía ser más oscuro, casi morado, y mencionó la bandera que conocía y le era familiar. Esa misma bandera de colores rojo, blanco y morado es la que sonará en la prensa como bandera oficial de la Primera República y la que se encuentra en la ilustración a color que apareció en La Flaca del 2 de julio de 1873. Unas semanas antes, en la misma revista, se podía ver a Estanislao Figueras, el primer presidente republicano, y junto a él una bandera con dichos colores rojo-blanco-morado, aunque en orden inverso (como también se describió así en algún medio).

Sin embargo, el primer gobierno de la Primera República, con mayoría de ministros radicales de Ruíz Zorrilla, temía tanto al poder arrollador del pueblo republicano federal con sus banderas rojas y sus reivindicaciones transformadoras, que ni siquiera accedió a aprobar ninguna bandera tricolor, y la Primera República mantuvo los colores rojigualdos de la «gloriosa» bandera «nacional»; eso sí, quitándole los símbolos monárquicos de su escudo.

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Solo unos ejemplos para comprender la presencia de innumerables banderas en esos años del Sexenio Democrático, y ninguna es la tricolor roja, amarilla y morada de la Segunda República que algunos quieren inmortalizar. En la magna manifestación republicana de Madrid del 29 de noviembre de 1868, además de las decenas de banderas de variados colores, la redacción del periódico republicano no-federal La Discusión portaba, mediante tres jinetes, un estandarte rojo y dos banderas: una roja y amarilla (nacional) y otra morada, amarilla, verde, blanca y roja. En las localidades murcianas de Miravete y Monteagudo, a finales de noviembre de 1872, se produjeron algunos levantamientos republicanos. En ambos ondearon la bandera roja, pero además, junto a ella, en Miravete había una tricolor con colores azul, encarnado y amarillo, y en Monteagudo, otra tricolor con los colores encarnado, verde y amarillo. En la capital de la región, el 14 de febrero de 1873 se decía: «Cumpliendo las órdenes de la autoridad, la gran mayoría de casas de esta ciudad colgaron ayer e iluminaron anoche sus fachadas. El ayuntamiento enarboló la bandera tricolor roja, verde y naranja (…) En el instituto provincial también estaba enarbolada la bandera tricolor roja, verde y amarilla».

Y para terminar, porque los ejemplos son incontables, en la manifestación republicana de Carmona (Sevilla) del 29 de noviembre de 1868, el cóctel de banderas que ondeaban al viento eran las siguientes: bandera de raso verde con letras en oro del Casino Industrial con el lema de «República Federal»; bandera roja con letras blancas del centro republicano de braceros del campo; bandera blanca y roja con lemas «Viva la República Federal, abolición de las quintas y Viva el orden»; bandera blanca, encarnada y azul, de los carpinteros y braceros, con lemas de «República Federal, Fraternidad y Paso a la Razón»; bandera blanca de los arrieros, braceros e industriales, con distintos lemas; bandera azul con letras blancas del colectivo de comerciantes; bandera verde y roja, … bandera blanca y negra, … bandera roja con letras verdes, y otra bandera roja y blanca.

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No existió ninguna bandera republicana roja, amarilla y morada: en este periodo histórico, no. Aparecieron como colores municipales para sus fajines, escarapelas o banderas, asociados a los ayuntamientos populares elegidos por vez primera mediante sufragio universal masculino, y su «invención» se debe a Ángel Fernández de los Ríos, concejal progresista del ayuntamiento monárquico-democrático de Madrid. Al ganar en las elecciones municipales de los días 19-20-21 de diciembre de 1868 la candidatura de la coalición monárquica-demócrata-progresista encabezada por el ya «alcalde popular» desde el 8 de octubre, Nicolás María Rivero, propuso, y así se acordó, que la nueva corporación ostentara otros colores que no fueran los de la bandera rojigualda de los anteriores ediles.

Ángel Fernández de los Ríos argumentaba que el color morado, que era el del pendón de Castilla (aspecto éste muy cuestionado, pero no es motivo de este texto), lograba completar los colores de los reinos de Aragón y de Cataluña, respondiendo mejor a los valores democráticos del momento.

Por eso, el alcalde Rivero y todos sus 46 concejales, incluido los cinco republicanos, y entre ellos y más legendario el republicano federal Estanislao Figueras, lucirán la faja tricolor (rojo-amarillo-morado) como distintivo del nuevo ayuntamiento popular. Será un símbolo municipal, y nunca republicano, pues ni Rivero ni la inmensa mayoría de sus concejales lo eran, pues abogaban en ese momento por una monarquía democrática.

En la sesión de apertura de las Cortes Constituyentes el 11 de febrero de 1869 estuvieron presentes los miembros de la Diputación provincial y del Ayuntamiento de Madrid presididos por su alcalde Nicolás María Rivero. Toda la corporación acudió con una faja tricolor con los colores rojo, amarillo y morado. Este acto tuvo que tener una gran repercusión, porque unos días más tarde, se informaba que los concejales del ayuntamiento popular de Valencia, que sí eran republicanos, «han resuelto la adopción para los actos oficiales, y como insignia y distintivo municipal, de la faja tricolor que ya ha lucido la municipalidad de Madrid. Y la prensa madrileña anunciaba poco después que otros ayuntamientos se habían sumado a la idea adoptando esos colores para sus corporaciones locales. En Crónica de Cataluña se informaba que el ayuntamiento de La Bisbal (Gerona) «había adoptado como distintivo de sus concejales un escudo tricolor (rojo, amarillo y morado) con las armas de La Bisbal» y una inscripción en que se leía: «Ayuntamiento Popular de La Bisbal».

Hasta qué punto se consideraba un símbolo del Ayuntamiento de Madrid, y no republicano, se comprueba en la celebración que hubo en la capital tras la promulgación el 6 de junio de 1869 de la nueva Constitución de la monarquía democrática. En La Correspondencia de España del día siguiente se hacía la crónica de la «sorprendente» iluminación y adornos que presentaba la Plaza del Progreso (Tirso de Molina) aquella noche y destacaba los: «…numerosos faroles de colores bajo una especie de greca formada por lienzos entrelazados de los colores [municipales] rojo, amarillo y morado». Frente a esta celebración del consistorio, aparecía la noticia de que el Comité Central republicano había dado instrucciones para que «ninguno de sus adeptos tomase parte en ningún acto relativo a la promulgación de la nueva ley fundamental». Por último, estos colores se verán ondear en el ayuntamiento de Madrid al proclamarse en las Cortes la Primera República el 11 de febrero de 1873 y en el acto oficial celebrado en Sevilla el día 27, situándose en las Casas Consistoriales «la bandera encarnada, amarilla y morada, sobre la que ondeaba un gallardete rojo».

Después de que acabara la Primera República y que la Restauración Borbónica terminara con el intransigente movimiento republicano federal, estos colores madrileños se volverán identificativos de los nuevos partidos republicanos, sin saberse a ciencia cierta cómo se produjo. Es más que probable que la bandera roja de los primeros republicanos federales se asociara a revolución y a radicalidad, aspectos de los que huían los nuevos dirigentes republicanos, y unido a la irrupción del partido socialista en 1879, y a la extensión de las sociedades obreras y de la I Internacional que adoptaron también las banderas rojas, acabaran acogiendo con agrado los colores de la bandera municipal de Madrid, que ya dejaron de exhibirse con los nuevos ayuntamientos alfonsinos de la Restauración.

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La bandera roja ha representado siempre la revolución social, la lucha, la consecuencia de los que quieren transformar la sociedad, y los republicanos federales de 1868, los primeros republicanos organizados del estado español, la hicieron suya por coherencia revolucionaria, y la mantuvieron todo el Sexenio Democrático a pesar de las duras críticas recibidas durante la Comuna de París en 1871, en la que la bandera roja fue estigmatizada y combatida por la reacción internacional.

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En el siguiente blog se encuentran muchas de las ilustraciones que cito aquí, entre otras cosas: bandera-republicana.blogspot.com

Diario de Palma de 30 julio de 1854.

La Correspondencia de España de 18 de marzo de 1865.

Asesinado a bayonetazos durante la Insurrección Federal de septiembre-octubre de 1869 en la sierra de Benaoján (Málaga).

La Discusión del 18 de noviembre de 1868.

Ejemplar del 4 de julio de 1871.

Cabecera heredera de La Flaca, como La Carcajada y otras más, debido a distintas prohibiciones.

Ejemplar del 20 de abril de 1873.

Dicha estatua en bronce fue derribada por los franquistas al entrar en Madrid en 1939. La plaza se denominó entonces Tirso de Molina, y la estatua del fraile mercedario es la que allí puede contemplarse hoy día.

En La Ilustración Española y Americana del 24 de febrero de 1873 se puede ver un grabado de dicho suceso.

La Independencia Española-diario liberal del 15 de febrero de 1873, citando al Diario de Barcelona.

Ejemplar del 1 de diciembre de 1868. Columna editorial de la primera plana «La Place du Deux-Mai».

Guía Rosetty de Cádiz para el año 1870, págs. 42-43.

Rosetty dice «antigua» y quizá se refiere a la actual roja-blanca-azul, que desde 1630 ya se enarbolaba en los Países Bajos, y que desde 1813, tras su independencia, se seguirá usando junto a la tricolor naranja-blanco-azul. Sea una u otra (yo me decanto por la primera), el caso es que era una bandera tricolor que en nada se parece a la de la Segunda República.

Esta información apareció en La Correspondencia de España del 12 de febrero de 1873, y se difundió en decenas de medios periodísticos de Madrid y de provincias.

Ver la nota final.

Ejemplar del 1 de diciembre de 1868.

La Imprenta (Murcia), de 2 de diciembre de 1872.

La Paz de Murcia-diario liberal.

La Discusión del 3 de diciembre de 1868.

Ángel Fernández de los Ríos, «Guía de Madrid: manual del madrileño y del forastero» (Madrid, 1876), págs 249-250. «En 1869 propusimos y se adoptó que en las ceremonias públicas los concejales llevaran una faja de seda, ahora convertida en fajín, con el color morado del pendón de Castilla y el rojo y el oro de la bandera nacional».

El Imparcial del 13 de febrero de 1869.

El Imparcial del 20 de febrero de 1869.

La Correspondencia de España del 13 de marzo de 1869.

Crónica de Cataluña -periódico liberal de Barcelona- del 6 de abril de 1869.

La Correspondencia de España del 12 de febrero de 1873.

El Guadalete (Jerez) del 1 de marzo de 1873.


Fuente → kaosenlared.net

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