Proyecto Faq No se rían, no, porque la ultraderecha acabará gobernando

viernes, 19 de noviembre de 2021

No se rían, no, porque la ultraderecha acabará gobernando


Nos reíamos de Vox, ahora Vox se ríe de todos. Y censura la risa de quien se ríe de ellos. No es ninguna broma. España puede sufrir el mayor retroceso de la democracia.
 
No se rían, no, porque la ultraderecha acabará gobernando / Javier Gallego:
 
— Facu Díaz, Bob Pop, Quequé, El Mundo Today y el ex subdirector de Late Motiv, Javier Durán, han denunciado que Movistar+ les censuró por presiones de la ultraderecha.
 
Lo acabarán consiguiendo. Quienes manejan este país porque tienen el dinero y los medios se han empeñado en que el trumpismo ibérico y el neofranquismo gobiernen como antes se empeñaron en que el cambio social del 15M no fuese la primera fuerza política en España que pronosticaban las encuestas. Lograron descabalgar a Podemos del caballo ganador y descabezar a su líder, y según apuntan los sondeos, podrían aupar hasta el Gobierno a Vox, un partido homófobo, machista y xenófobo emparentado con lo peor de nuestro pasado y del presente fascista europeo.
 
Facu Díaz, Bob Pop, Quequé, El Mundo Today y el ex subdirector de Late Motiv, Javier Durán, han denunciado que Movistar+ les censuró por presiones de la ultraderecha. Facu, ex colaborador del espacio de Buenafuente, ha asegurado que en los despachos y en la edición de los programas se eliminan chistes sobre la ultraderecha. Durán lo ha confirmado. EMT ha publicado en Twitter un hilo de chistes sobre Vox y la monarquía que tampoco les dejaron emitir en Locomundo. Lo ha corroborado Quequé, presentador del programa que fue cancelado por la cadena sin más explicaciones. Pablo Motos y Ana Rosa no tienen estos problemas. 
 
La polémica saltó este martes por las palabras de Bob Pop en el discurso de agradecimiento por el Ondas a su serie Maricón Perdido. Contó que le hubiera gustado despedirse con Buenafuente del programa Late Motiv que acabará al final de este año, pero que a él Movistar+ le echó antes “porque les resultaba incómodo”. Hace unos días, la televisión de Telefónica pedía disculpas por un chiste de La Resistencia sobre el que la extrema derecha inventó un bulo y armó mucho ruido en redes. Vox mintió y agitó como hace siempre y consiguió lo que consigue a veces: controlar el debate público. Son como el abusón del colegio que acalla a los demás para imponer su voz. 
 
Esto confirma lo que denuncian quienes trabajaban allí. Al partido ultra le molesta que haya tantos cómicos y programas progresistas en la cadena, hacen fuerza contra ellos y tienen poderosos aliados dentro que están cortando guiones y cabezas. Ahora el repentino cierre de Late Motiv huele más a podrido que la Dinamarca de Hamlet. No es que la cadena se haya vuelto facha de repente, pero hay señores ahí arriba que quieren purgar ese nido de rojos. Tampoco es el único caso. Incluso en medios progresistas, han fulminado a comunicadores por ser críticos con la ultraderecha, la monarquía y el sistema, a mi propia experiencia me remito. El aparato mediático, mayoritariamente conservador y antiliberal, está empeñado en un gobierno que también lo sea y va ganando terreno.
El CIS de esta semana pronostica una nueva subida de Vox. No es sólo por el apoyo de los medios de la derecha, es también por la indolencia de algunos que se dicen de izquierdas pero fueron mucho más beligerantes con los indignados del 15M de lo que son con la indignación reaccionaria, como explica Pedro Vallín. Estoy con él —Iglesias también lo dijo ayer mismo— cuando compara el momento actual con la República de Weimar que permitió con su tibieza o complicidad el ascenso del nazismo. La historia se repite como farsa, que escribió Marx. Una farsa que nos helará la sonrisa. 
 
Aunque llevamos años advirtiéndolo, ellos van a más y el resto va a lo suyo. Los que se ponen de perfil o agachan la cabeza ante el abusón, acabarán siendo víctimas igual. La ultraderecha es una aberración iliberal a la que hay que combatir, no naturalizar. Si no hay una inmediata respuesta colectiva, constante y contundente de todos los demócratas, sobre todo de los que tenemos un altavoz y una responsabilidad, los neofranquistas acabarán gobernando. Lo estamos viendo llegar. Vox ha pasado de ser marginal a ser normal y va camino de ser hegemónico como el trumpismo de Ayuso. Nos reíamos de Vox, ahora Vox se ríe de todos. Y censura la risa de quien se ríe de ellos. No es ninguna broma. España puede sufrir el mayor retroceso de la democracia.

Fuente → diariodelaire.com

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