Proyecto Faq Una carta para la libertad: la última misiva de Marcelino Camacho a su familia desde la cárcel franquista

viernes, 27 de noviembre de 2020

Una carta para la libertad: la última misiva de Marcelino Camacho a su familia desde la cárcel franquista

  • Se cumplen este jueves, 26 de noviembre, 45 años de aquella última carta que Marcelino Camacho escribió a su familia desde la prisión de Carabanchel
  •  Como todas sus misivas, contenía un análisis de la tensa situación política tras la muerte de Franco. Su hijo Marcel rememora aquellos días

Una carta para la libertad: la última misiva de Marcelino Camacho a su familia desde la cárcel franquista / Marcel Camacho:

Aquí quiero desagraviar a la palabra Libertad, esa que se pronuncia desde abajo y que en días como hoy, en 1975, la pronunciaba todo un pueblo para sacar de la cárcel a los presos políticos; que la gritaban para que todos pudieran expresarse libremente, reunirse, manifestarse; para que pudieran votar, para que el pueblo decidiera y los demás respetaran esas decisiones.

Esos gritos que hace días oímos en el Congreso, de Vox, PP y Ciudadanos. En sus coches podían pronunciar la palabra pero en realidad en sus pancartas solo pone “no podéis quitarme mi negocio”. La Libertad no les interesa. Poco les importa la educación de la inmensa mayoría de niños españoles, esos de los barrios como Vallecas o Villaverde, esos que llegaron con la emigración y que son la futura mayoría española. Poco les importa la libertad de cátedra ni los trabajadores de la enseñanza.

Casi 14 años estuvo en prisión Marcelino Camacho. Aquellos presos, que hace 45 años en estos días, cuando la calle se movía entre el miedo y la esperanza, pedían reconciliación y planteaban desde sus celdas los pasos para, pacíficamente, construir una plena democracia.

A las dos de la madrugada del 20N un preso político, Paulino de la Mota, le informó a Marcelino de la muerte de Franco. Hacía días que habían pedido entrevistas con el director de la Prisión de Carabanchel para garantizar la seguridad de los presos, porque había demasiados ultraderechistas entre funcionarios y temían cualquier barbaridad. Las familias conocíamos aquel mal ambiente que también se vivía a las puertas de la cárcel.

Hay que recordar que, unos meses más tarde, en marzo del 76, Manuel Fraga dijo “la calle es mía” y, de nuevo, metió a Marcelino Camacho en la cárcel. Y cuando se le pedía la libertad de los presos decía: “Los presos son míos”.

En esta carta que aquí reproducimos, que fue la última a la familia en este periodo de cárcel franquista, mediante citas a lo publicado en diarios y revistas, Marcelino expone cómo muchos sectores demandaban que las cosas debían cambiar. Los empresarios deseaban poder pactar los salarios con las Comisiones Obreras, en lugar de aquella lucha y aquel sistema que no permitía acuerdos. Había demasiados conflictos y huelgas. La Iglesia ya había iniciado su despegue. Faltaba una derecha que se considerara democrática. Una derecha que arrastró su pecado original franquista y no supo ni ha sabido desprenderse de él de forma clara.

Murió Franco y la bolsa subió... la inflación y el comercio exterior siguieron muy mal pero los inversores en bolsa compraban porque pensaban que las empresas irían mejor sin Franco.

Abierta estaba aún la sucesión. Las Cortes brazo en alto, no había otra salida que elecciones constituyentes, amnistía, libertades democráticas, que el pueblo decidiera desde el voto.

Todo esto lo dijeron los presos políticos desde la cárcel con una claridad meridiana. Ahí queda como documento esta carta de Marcelino a la familia.

A veces pienso que esta derecha española que no se desprendió de aquel oscuro pasado no se merece aquella gente que entregó la vida por la democracia.

Marcel Camacho es hijo de Marcelino Camacho

A medida que la salud de Franco empeoraba se fueron limitando los derechos de los presos. En esta “instancia” que reproducimos a continuación, Marcelino Camacho pedía, el mismo día de la muerte del dictador, una entrevista con el director de la cárcel de Carabanchel.

Carta de Marcelino Camacho desde la prisión a la familia, fechada el 26 de noviembre de 1975. Como la mayoría de las que escribía, es un análisis de la situación que refleja la tensión política de aquellos días.

Transcripción de la carta:

Prisión de Carabanchel 26 de Noviembre de 1975

Querida familia: Esta semana que ha transcurrido todo está dominado por la muerte del jefe del Estado y la preocupación esencial, después, de lo que va a venir.

'Cambio 16', en su número 206 del 17, tres días antes, escribía: “Durante la dolorosísima enfermedad del jefe de Estado, las espadas se mantienen envainadas pero ya adoptan posiciones para enfrentarse una vez más como siempre, los dos grandes partidos de la historia moderna nacional: los que no quieren cambiar absolutamente nada, y los que quieren andar aunque sea un poco.”

'Actualidad Económica' del 18, en un editorial titulado 'Cambio político y economía' señalaba “el ambiente de cambio que reina la opinión pública ante la grave enfermedad del Jefe de Estado no se ha circunscrito al cambio estrictamente político sino que, como es lógico, ha trascendido al económico”.

El ejemplo más palpable es la bolsa. No existe ninguna razón económica para explicar y justificar las subidas generalizadas que se están teniendo lugar estos días en las bolsas españolas. Tampoco existe para pensar en la Cultura Económica -una vez que el hecho sucesorio sea definido- va a cambiar para bien y rápidamente a corto plazo. Adelantamos y estamos seguros de no equivocarnos que dentro de 3 meses, la inflación y el desequilibrio del sector exterior seguirán siendo igual de amenazadores que en los momentos actuales”.

Lo más problemático y al mismo tiempo lo más esperanzador, es lo que vaya a suceder en el largo plazo en nuestra economía. Aquí si que se entra de lleno y adquiere un papel primordial el contexto politico interno o, si lo prefieren, la evolución de nuestras instituciones políticas. La necesidad de una democratización de las Cortes hasta hacerla representativas, de unos sindicatos libres e indpendientes del Gobierno, etc.... la existencia de esos sindicatos haría posible el recurso a formulas depacto social, imposibles en la politica económica de nuestros dias.”

Después, el 20, la muerte del general Franco, hace ya que se hagan juicios, que se tomen posiciones y así, según 'Arriba' del 22 en cronica de F Ortega desde Nueva York, Kissinger declaraba que: “La evolución política de España es inevitable” y el cronista indicaba que “la Administración Americana espera una transición a corto plazo”, en el mismo sentido se pronuncia el órgano de las finanzas 'Wall Street Journal'”.

En su editorial del 21-11-75, 'Pueblo' manifiesta que: “Estamos ante una España sin vencedores ni vencidos en una España que piensa de si misma que puede ser solidaria en la libertad y solo en la libertad. Calcúlese en buena hora y con toda aproximación necesaria que el grado de prudencia en el cambio; pero ya todos sabemos que no se puede ignorar el cambio. Las cosas de nuestra política han cambiado; han cambiado para siempre”.

“Se ha finalizado un amplio ciclo histórico caracterizado por el poder personal.”

Los cambios de personas, la aparición de un “Rey” en lugar de un “Caudillo”, puede tener su importancia sin duda, pero la clave para la solución de todas las incógnitas, sociales, económicas, políticas y religiosas, se llama libertad, sin la cual no habrá participación ni compromiso de ningún tipo.

Y el primer paso para “un efectivo consenso de concordia nacional” pasa por la concesión de una inmediata Amnistía para todos los presos por motivaciones políticas y sindicales sin exclusión y para los exiliados.

Y “una sociedad libre y moderna”, solo podrá crearse restableciendo las libertades democráticas -la libertad sindical en primer lugar- y las libertades nacionales autonómicas desde ya.

Y las “instituciones” solo integrarán a todos los españoles, en la medida en que nos pronunciemos sobre ellas.

Y la “hora dinámica cambiante”, exige que después de lo anterior se pueda crear constituyentemente lo que se necesite.

Sobre la base de respetar lo señalado, poniéndolo en práctica, con hechos, nosotros nos comprometemos a buscar siempre soluciones pacíficas y por supuesto aceptar el fallo de las urnas, el juego democrático, sea o no de nuestro agrado el resultado. Protagonista el pueblo soberano.

En fin como no creo que por el momento os vaya a escribir muchas cartas un preso por motivos sindical-laborales desde la cárcel y hacerlo en persona, os abraza. Besos a Sergio.

Marce


Fuente → infolibre.es

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