Proyecto Faq Movimientos sociales neofascistas: la extrema derecha más allá de Vox

sábado, 21 de noviembre de 2020

Movimientos sociales neofascistas: la extrema derecha más allá de Vox

"La importancia de estos grupos reside en su capacidad de aglutinar a gran parte de la juventud con inquietudes políticas y descontenta con la política convencional, poco seducida por la imagen pija de Vox y desencantada de las luchas cainitas y del sectarismo de parte de la izquierda", escribe el autor.

Movimientos sociales neofascistas: la extrema derecha más allá de Vox / Miquel Ramos:

La irrupción de Vox estos últimos años ha sacudido el panorama político español y le ha colocado a la altura de otros países de su entorno, que llevaban ya décadas conviviendo con sus propios ultras en las instituciones. Pero su ausencia institucional hasta ahora no significaba su inexistencia.

Siempre ha habido extrema derecha en España tras la muerte de Franco, pero hasta hace relativamente poco, la mayor parte estaba bien acomodada en el PP. La que no, trataba de ocupar ese espacio huérfano. Con poco éxito y siempre inmersa en luchas por el liderazgo. Tan solo la Plataforma per Catalunya (PxC) de Josep Anglada y muy esporádicamente España2000, primero en el País Valenciano y después en el corredor del Henares, lograron varios concejales.

Vox surge del ala derecha del PP y de la revuelta neocon que empezó en España contra el gobierno de Zapatero. Una derecha que poco a poco se iba independizando del partido catch all que había sido el PP hasta entonces, que supo unir al centro derecha y a la extrema derecha durante casi 40 años. Acusaban al PP de ser demasiado tibio, de lo que hoy Vox tilda de ‘derechita cobarde’, y se empezó a fraguar la creación de un nuevo partido que, sin renunciar al programa neoliberal, pusiera el foco en la batalla cultural y en la reivindicación de una derecha desacomplejada, algo que, en gran medida, ya venían haciendo otras formaciones ultraderechistas sin prácticamente ningún éxito.

Las pugnas por liderar la ultraderecha española han impedido estos últimos años que existiera una única formación capaz de arrebatar el sector derecho al PP. Pequeñas formaciones muy caudillistas, cuyos líderes continúan al frente más de 20 años después, han visto impotentes cómo una formación neoliberal como Vox arrebataba sus esperanzas de convertirse en los Le Pen españoles.

A día de hoy, tan solo España2000 mantiene varios concejales en el corredor del Henares, mientras que su tradicional feudo en València se apaga poco a poco. Las otras formaciones que se disputan este nicho, principalmente Democracia Nacional y Alianza Nacional, no han logrado nunca salir de los entornos neonazis en los que nacieron.

Sin embargo, existe otra ultraderecha a la que se le está prestando muy poca atención y que podría tener un importante papel en la reconfiguración política y social que vive España estos últimos años. Son los movimientos sociales neofascistas que ya existían antes de Vox, que no acaban de vincularse directamente con ningún partido en concreto, pero que han conseguido tejer una red cada vez más coordinada y más activa.

La batalla cultural: el campo sembrado por Vox

Una parte imprescindible de la batalla cultural que plantea la extrema derecha desde hace décadas es la competencia con la izquierda en las causas sociales. Algo viejo ya si atendemos a la pátina obrerista que tanto el nazismo como el fascismo aprovecharon para destruir a la izquierda con el apoyo de las correspondientes oligarquías.

Hoy, tras haber estudiado mucho y muy bien a la izquierda, una parte de la ultraderecha ha sabido rentabilizar las estrategias de sus enemigos para arrebatar la bandera de las causas sociales a una parte de la izquierda. Fueron pioneros los neofascistas italianos de Casa Pound, ocupando edificios abandonados para cobijar a familias italianas sin recursos. Este modelo, que fue la inspiración de Hogar Social Madrid, logró en pocos años tener presencia en prácticamente toda Italia, ofreciendo un espacio de confluencia de todos los militantes y simpatizantes neofascistas a quienes se les ofrecían gran cantidad de actividades lúdicas y formación política.

El modelo de Casa Pound llegó a España antes que Hogar Social, con organizaciones como Proyecto Impulso en Castelló, o Casal Tramuntana en Barcelona, ambos extintos desde hace años. Sin embargo, fue Hogar Social quien captó toda la atención de los medios y sirvió de inspiración y de aglutinador a gran parte del activismo juvenil neofascista, que a menudo andaba a remolque de las disputas internas entre organizaciones, facciones ultras del futbol y líderes que se disputaban el caudillaje del sector.

Al calor de Hogar Social Madrid surgieron otros movimientos sociales similares que pasaron más desapercibidos al no encontrarse en la capital. Proyectos como Iberia Cruor en Jaén, Málaga 1487 o Acción Social, en Asturias y en Cádiz, llevan varios años trabajando en sus respectivas ciudades recogiendo comida para familias españolas sin recursos, realizando campañas sobre temas sociales y captando gran parte del activismo juvenil que, en muchas ocasiones, no encuentra su sitio ante la ausencia o la incapacidad de las organizaciones de izquierdas.

Todas estas organizaciones llevan un tiempo construyendo una plataforma común que podría presentarse en breve como alternativa a la ultraderecha neoliberal que representa Vox. La constante atención mediática que recibe el partido de Abascal y la inserción de sus temas y sus marcos constantemente en los debates políticos, han conseguido normalizar una serie de discursos que hasta hace poco no eran habituales.

Este éxito de la batalla cultural de la extrema derecha beneficia tanto a Vox como a los movimientos neofascistas, aunque estos renieguen del primero por considerarlo una pieza más del sistema al servicio de las élites. También por su apoyo explícito a Israel, que Vox comparte con la mayoría y la más exitosa extrema derecha global, desde Trump y Bolsonaro hasta la AfD alemana, algo a lo que los neonazis todavía se resisten.

La unión de los movimientos sociales neofascistas

Hacer Nación es el proyecto común de todos estos movimientos sociales neofascistas que poco a poco empieza a darse a conocer en varias ciudades en España y que ya ha anunciado su intención de convertirse en un partido político. Se presentó en julio de 2020, en su Universidad de Verano, en Alcalá de Henares (Madrid), en la que participaron unas 50 personas aproximadamente. Bajo el lema “comunidad, soberanía, futuro” escenificaron la unión de diferentes organizaciones neofascistas de diferentes puntos del Estado, como Iberia Cruor, Acción Social Cádiz, El Galeón, Málaga 1478. También participaron exmiembros de otros partidos ya existentes como Vox o España2000.

Entre sus miembros más destacados encontramos a Mario Martos, de Iberia Cruor; el profesor de economía Guillermo Rocafort; Cristian Ruíz, de El Galeón de Elda; Florentino Acebal, de Acción Social Cádiz; María Gámez, ex portavoz de Respeto en Jaén, y Davy Rodríguez, residente en Alicante, quien fue miembro del Frente Nacional francés hasta 2018, cuando fue expulsado al ser condenado por una agresión racista. Rodríguez ya había participado anteriormente en eventos de otros grupos ultraderechistas en el Estado español, como en una charla de España2000 en Alcalá de Henares en 2019 en la que fue ponente. Es también director La Dialéctica Nacional, periódico digital donde se da cobertura a actividades y grupos neonazis y fascistas nacionales e internacionales.

También se encuentra entre sus miembros Rafael Ripoll, destacado miembro de España2000, expresidente de la formación y concejal por este partido en Alcalá de Henares. Precisamente la implicación de Ripoll y de parte de España2000 del Corredor del Henares en este proyecto, suscitó las críticas de parte de los miembros de este partido en València, quienes públicamente recriminaron en sus redes sociales no haber sido invitados a participar en la creación de Hacer Nación. Incluso el histórico líder y fundador de España2000, José Luis Roberto, daría un paso al frente a finales de agosto de 2020 al anunciar que se volvería a presentar para la presidencia del partido, que logró ratificar el pasado mes de octubre en su último congreso.

Mario Martos, presidente de Iberia Cruor desde 2008 y secretario de Hacer Nación Jaén, en una entrevista del 19 de septiembre para el medio digital Adaraga, explicaría los motivos de la creación de Hacer Nación: “las organizaciones socialpatriotas hemos tocado techo. Hemos tocado techo y hemos sido incapaces de incidir en la sociedad de forma significativa, salvo alguna honrosa excepción, y del mismo modo, hemos fracasado también a la hora de recoger los frutos de la normalización de parte de nuestro discurso. Por lo que esto nos ha llevado a la reflexión y de esa debate nace Hacer Nación”.

Martos define Hacer Nación como “un movimiento político que nace de la fusión de distintos colectivos y asociaciones y que tienen el interés común en construir un brazo sindical, un brazo estudiantil, un brazo social y un brazo electoral, de forma moderna, diferente y adaptado a nuestro tiempo. Por ello, nuestro objetivo prioritario es construir una organización y estructura seria a nivel nacional que sea capaz de penetrar en la sociedad en todos sus ámbitos de una forma real”.

La ONG Españoles En Acción, que hace unos años creó España2000 en el Corredor del Henares para recoger y repartir alimentos, se ha extendido por el resto de ciudades donde Hacer Nación tiene presencia. Todos los grupos que conforman Hacer Nación han dejado en un segundo plano su marca propia para reivindicar el nombre del proyecto común.

Otra organización hasta ahora al margen de Hacer Nación es Bastión Frontal. Esta organizacion juvenil de Madrid ha arrebatado todo el protagonismo a Hogar Social, y ha captado la atención de algunos medios tras los incidentes que tuvieron lugar en el barrio madrileño de San Blas semanas atrás. Tras difundir el bulo de la implicación de un menor migrante en una presunta violación, decenas de neonazis consiguieron ser noticia en varios medios presentados como “vecinos” que protestaban contra la inseguridad en el barrio. A los pocos días, La Marea desmintió el bulo que dio lugar a la protesta, que vino motivada también por la reyerta que protagonizaron dos de sus miembros con varios jóvenes migrantes la noche anterior y que terminó con un neonazi en el hospital.

En otras ciudades, siguen proliferando movimientos sociales semejantes, algunos colaborando entre sí, como Valentia Forum en València, la Asociación Cultural Empel en Cataluña, o el veterano Centro Social y Nacional de Salamanca, con más de 10 años de actividad. Todas estas organizaciones, así como las que conforman Hacer Nación, tienen un local en sus respectivas ciudades que sirve de punto de encuentro para simpatizantes y donde realizan numerosas actividades.

La importancia de estos grupos, más allá de su escasa incidencia social, es su capacidad de aglutinar a gran parte de la juventud con inquietudes políticas descontenta con la política convencional y poco seducida por la imagen pija de Vox. También desencantados de las organizaciones de izquierdas, muchas veces sumidas en luchas cainitas y en actitudes sectarias que los ahuyentan, acaban encontrando encaje en esta ultraderecha más allá de Vox. Estas últimas semanas, se están dando a conocer en varias ciudades por su activismo en apoyo al comercio local y su presencia en las protestas contra el Gobierno y sus restricciones por el estado de alarma.

El éxito de este tipo de movimientos sociales al margen de Vox y de los tradicionales partidos de ultraderecha se puede comparar con la fortaleza de organizaciones similares en Europa y EEUU, como los ya mecionados Casa Pound en Italia, los franceses de Generación Identitaria o los mediáticos Proud Boys norteamericanos, a quienes Trump consideró buenos chicos y les pidió que se mantuvieran a un lado y esperararan cuando se enfrentaron a los manifestantes antirracistas este verano en varias ciudades.

El trabajo de estas organizaciones está centrado a nivel municipal, con campañas sociales que alternan con otras de carácter nacionalista, xenófobo o islamófobo, apoyados por el marco que ha conseguido normalizar Vox en las instituciones y en los medios de comunicación. Estamos ante un viejo espectro ultraderechista que puede rentabilizar muy bien el éxito de Vox si sabe jugar sus cartas, aunque parezca que exista competencia. Pero quien más preocupada debería estar es la izquierda, pues si presta toda su atención al partido de Abascal, se despista midiendo su izquierdismo con el resto de organizaciones y descuida la calle, regalará un buen trozo al neofascismo.

Este artículo forma parte del informe de la Fundación Rosa Luxemburg sobre la extrema derecha en España que se publicará a principios de 2021. Un trabajo coordinado por el autor de este articulo y que cuenta con varias colaboraciones que identifican y analizan todas las organizaciones y todas las estrategias de la extrema derecha española actual.


Fuente → lamarea.com 

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