Proyecto Faq Arrojando luz al silencio y al olvido

viernes, 6 de noviembre de 2020

Arrojando luz al silencio y al olvido



Arrojando luz al silencio y al olvido
Ainhoa ​​Juanikorena

El Instituto de la Memoria logra identificar los restos de Ramón Haro, preso fugado de San Cristóbal

h an estado durante muchos años en paradero desconocido. El interés por saber dónde están sus restos y la labor de investigación han desempolvado los años de olvido y el silencio impuesto por la Guerra Civil y el franquismo. Los testigos de aquella época han permitido hallar fosas comunes e identificar algunos restos. Este es el caso de Ramón Haro, uno de los presos que participó en la fuga del fuerte de San Cristóbal, en el monte Ezkaba, en mayo de 1938 y que fue localizado y exhumado en Usetxi (Esteribar) en agosto de 2016 junto con otros dos cuerpos.

La identificación ha sido posible gracias a una muestra depositada por su hijo en el laboratorio de Genética del Hospital Universitario del Vall d'Hebron de Barcelona, ​​dentro del programa de identificación genética de la Generalitat de Catalunya. En el marco del convenio firmado en septiembre entre el Gobierno de Navarra y la Generalitat, la Direcció General de Memòria Democràtica, con la autorización de la familia, gestionó el envío del perfil genético al Instituto Navarro de la Memoria. De esta forma, tras su cotejo con los restos óseos de la exhumación, ha sido posible la identificación genética.

Ramón Haro Gómez, jornalero natural de Encinas de Abajo (Salamanca), estaba casado y tenía dos hijos. Llegó al penal del fuerte del monte Ezkaba, el 19 de junio de 1937, cuando contaba con 25 años, junto con su hermano Hilario y otros cinco vecinos de Encinas de Abajo. Cuatro de ellos participaron en la fuga pero salvaron su vida. Ramón Haro logró llegar hasta Usetxi con otros dos compañeros, donde fueron detenidos y conductores a la casa del alcalde. Más tarde, el 24 de mayo los tres presos fueron asesinados por la Guardia Civil pastizal de Patzaranzokoeta. Varios vecinos se encargaron, posteriormente, del enterramiento en la parte inferior de la ladera del prado. Gracias a las informaciones obtenidas por el investigador Fermín Ezkieta, la fosa pudo ser localizada y abierta por Aranzadi en agosto de 2016.

Ramón es el sexto preso de la fuga que ha podido ser identificado. Los trabajos de identificación, desarrollados por Nasertic, se ven dificultados por el deficiente grado de conservación de buena parte de los restos óseos y por la falta de hipótesis previas sobre la identidad de los restos. Estas identificaciones son posibles gracias a las muestras genéticas de familiares dispersados ​​por toda la geografía peninsular. El Banco de ADN de Navarra ha abierto hasta la fecha 243 expedientes para la toma de muestras a familiares de víctimas, entre ellos de 38 de los 206 fugados asesinados. El Instituto Navarro de la Memoria ha solicitado colaboración tanto para la localización de posibles fosas como para encontrar familiares de fugados con muestras genéticas que permiten nuevas identificaciones.


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