Proyecto Faq Los tres obreros asesinados de Granada: la represión franquista de una huelga histórica

lunes, 27 de julio de 2020

Los tres obreros asesinados de Granada: la represión franquista de una huelga histórica

 

  • “Mi abuelo dijo que lo encontró como si le hubieran disparado desde arriba”, cuenta la sobrina de Antonio Huertas
  • La huelga de julio de 1970 sorprendió al régimen y a los propios líderes sindicales, ya que se unieron unos 7.000 trabajadores y unos 5.000 acudieron a la manifestación

Los tres obreros asesinados de Granada: la represión franquista de una huelga histórica / María F. Sánchez:

Hace 50 años se produjo una huelga de la construcción en Granada que pasaría a la historia. El movimiento de las CCOO liderarían una reivindicación por un salario base de 240 pesetas diarias que encontró, para sorpresa de todos, un apoyo masivo. Las autoridades franquistas abrieron fuego contra los cerca de 5.000 obreros que se manifestaban. Hubo decenas de heridos de bala y pagaron con sus vidas Antonio Huertas Remigio (21 años), Manuel Sánchez Mesa (27 años) y Cristóbal Ibáñez Encinas (43 años). Los asesinatos nunca se esclarecieron y quedaron impunes.

“Nunca se investigó. Hubo una especie de juicio paripé que realizó Franco por el escándalo, pero el caso se archivó. La familia ni siquiera se enteró”, narra a cuartopoder Rosa Idelfonso, sobrina de Antonio Huertas. Su tío, natural del pueblo granadino Maracena y que entonces trabajaba de peón albañil en Huelva, se había acercado a la manifestación en sus días libres. Al ver que no regresaba a casa y al enterarse del episodio violento, su padre fue a buscarlo los hospitales de Granada hasta que dio con su cuerpo sin vida. “Mi abuelo dijo que lo encontró como si le hubieran disparado desde arriba y con el cuerpo amoratado”, cuenta.

La prensa del régimen contó que la fuerzas policiales se habían tenido que defender a tiros de los manifestantes, a los que tildó de alborotadores, algo que desmienten los testimonios de la época. “No tenían culpa de nada y les arrebataron la vida”, recuerda hoy la sobrina de Antonio Huertas. Según cuenta obligaron a su familia a enterrar a su tío en Granada, por temor a que el movimiento obrero de Maracena, muy activo entonces, organizara una protesta en su funeral. Después de esta tragedia familiar, los padres del joven albañil nunca abandonarían el luto. “Todavía hoy mi abuela recuerda, a todo el mundo que la visita, la muerte de su hijo Antonio”, relata Rosa.

Una huelga en el despertar sindicalista bajo el franquismo

El día de la reivindicación es una fecha marcada por el sindicalismo español. Como cada año, tanto CCOO como UGT han rendido homenaje a las víctimas de aquel día en Granada. La huelga que organizó para el 21 de julio de 1970 sorprendió al régimen y a los propios líderes sindicales, ya que se unieron unos 7.000 trabajadores y unos 5.000 acudieron a la manifestación, según el historiador Alfonso Martinez Foronda. “Las autoridades se quedaron muy impresionadas. No entendían que hubiera surgido una huelga de un día para otro, pero es que llevaba trabajándose entre dos o tres años”, explica el autor de La lucha del movimiento obrero en Granada por las libertades y la democracia.

Los 60 y los 70 fueron años agitados para la movilización sindical en la clandestinidad. En las primeras elecciones sindicales del 66 vencieron las CCOO, lo que significó un duro golpe al Sindicato Vertical. En el año 68 se produjo una huelga de Jerez de la Frontera (Cádiz), y en el 70 hubo otras dos huelgas del sector de la construcción en Sevilla. En julio se produciría en Granada la primera huelga desde la Guerra Civil, y también la más trágica. Martínez Foronda recuerda que la huelga se gestó poco a poco, con mucho esfuerzo, los obreros se reunían tras su jornada, por las tardes, los fines de semana y en muchos puntos recorrían kilómetros a pie para encontrarse con compañeros.

Un anteproyecto recogía las reivindicaciones de los trabajadores de la construcción, por aquel entonces sometidos a ningún tipo de regulación y a la voluntad del patrón. A la huelga se llevaron reivindicaciones como una subida salarial lineal, el rechazo del trabajo a destajo, la jornada de ocho horas de trabajo o el rechazo a la obligación de trabajar los fines de semana enteros. “Algo que es muy novedoso es que la huelga se convoca el día 21 en el Sindicato Vertical, con votación de los trabajadores en una asamblea, algo que no se podía hacer. Se votó con la mano alzada y había gente de la Brigada Político Social infiltrada”, cuenta Martínez Foronda.

A la avenida de la Constitución, entonces llamada Calvo Sotelo, fueron llegando miles de trabajadores, que se congregaron a las puertas del Sindicato Vertical, donde se encontraba la comisión deliberadora de representantes de los trabajadores y patronal. “Fueron tranquilos con sus motos, con su merienda, pensando que no iba a pasar nada”, cuenta el historiador. “Sin que se dijera absolutamente nada, el capitán de la Policía mandó cargar”, relata el historiador. Después vinieron disparos, confusión, los manifestantes lanzaron ladrillos y corrió la sangre.

Después muchos obreros se encerraron en la catedral de Granada para proseguir con la huelga, las mujeres se organizaron para llevarles comida. El arzobispo de Granada, Emilio Benavent Escuín, condenó la brutalidad de la Policía y defendió el ataque que habían sufrido los sacerdotes obreros en la prensa oficial. Hubo muchos heridos que no acudieron al hospital por miedo, miles de despedidos y cientos de sindicalistas detenidos. A pesar del feroz ataque del régimen, a los cuatro días se firmó el que fue “el convenio colectivo más importante de España en esos momentos”, indica Martínez Foronda. Se conseguía una mejora salarial, no la que los obreros pedían, pero suficiente para que el convenio se convirtiera en un referente a nivel estatal.

El homenaje de los sindicatos

Los sindicatos organizan cada año un homenaje para que las muertes de los tres obreros y la huelga de julio del 70 no caigan en el olvido. Para ambos sindicatos esta movilización sigue siendo clave para recordar la historia de la conquista de nuestros derechos. “Esta lucha obrera cimentó los derechos que actualmente disfrutamos en nuestros puestos de trabajo. Es por tanto nuestra obligación, reconocer el papel de los asesinados y de los compañeros que en unas condiciones de miseria y represión, levantaron su voz contra la injusticia y el abuso”, indica UGT en un escrito firmado por Francisco José Ruiz-Ruano, secretario de Organización de la Federación de Industria, Construcción y Agro (FICA) del sindicato en Granada.

“Estas muertes no fueron inútiles, sino que fueron la contribución de la clase trabajadora para la venida de la Democracia en la que convivimos, sin que a veces seamos del todo conscientes de lo que costó traerla", recuerda también CCOO en la ofrenda floral de cada año.


Fuente → cuartopoder.es

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