Proyecto Faq Asturies también tuvo sus “Billy, el Niño”

jueves, 16 de julio de 2020

Asturies también tuvo sus “Billy, el Niño”

 

 Pascual Honrado de la Fuente, ex comisario de Avilés y reconocido torturador, sigue vivo. Argentina ha reclamado su detención.

Asturies también tuvo sus “Billy, el Niño”
Pablo Tata Alcántara
 
El 7 de mayo moría por coronavirus uno de los principales miembros de la Brigada Político Social, la policía política de la dictadura franquista, Antonio González Pacheco, alias “Billy el Niño”, conocido por este sobrenombre porque le gustaba sacar la pistola en los interrogatorios y amenazar de muerte a los interrogados. Gracias a las víctimas, a las asociaciones memorialistas y a la presión popular en los últimos años hemos conocido los malos tratos que este policía realizaba a sus víctimas. Fue incluso intentado entrevistar por una televisión, de la que huyo despavorido.

Sin embargo, González Pacheco no era una excepción dentro de las fuerzas de orden público franquista, sino que era la norma. Era un aprendiz de unos jefes que habían realizado también torturas y que se las enseñaban a sus nuevos pupilos. Era un sistema que permitía la represión contra los que hacían oposición a la dictadura. En nuestra región, también hubo personajes como González Pacheco. Algunos muy conocidos entre los militantes antifraquistas, como Claudio Ramos Tejedor. Algunos también denunciados en la Querella Argentina contra los crímenes del franquismo, como Billy el Niño. Este es el caso de Pascual Honrado de la Fuente.

Claudio Ramos Tejedor.

Nacido en Arrabalde, un pueblo de Zamora, donde su padre era Secretario de Ayuntamiento. A los 17 años se incorporó a la Guardia Civil, y el 25 de junio de 1945 ingresó en el Cuerpo Superior de Policía, siendo trasladado a Lérida, donde recibió felicitaciones por su lucha contra los guerrilleros y por la detención de una banda dedicada al tráfico de oro. Después solicitó ser destinado en Asturias. Llego a Oviedo en 1946 y se le dedicó a trabajos burocráticos. Pidió su trasladado a la Brigada Político-Social. Ese mismo año le incluyen en dicha División.

El comisario franquista Claudio Ramos.

Junto con otros tres agentes del Cuerpo fue agregado a la Brigadilla de Orden Público, dependiente del Gobierno Militar, cuyo jefe era Carroquina, Coronel de la Guardia Civil. Participó en la lucha contra la guerrilla, sobre todo, en los últimos zarpazos, como la detención de “El Peque” y “El Tranquilo” en 1951, como declara en su libro Clandestinos, Jose Ramón Gómez Fouz. Uno de sus maestros fue el Inspector Francisco España Losada. Su trabajo consistió sobre todo, en conseguir confidentes y delatores dentro del movimiento guerrillero, a través de detenciones y torturas.

En 1955, se estrelló una avioneta pilotada por el alemán Kilber, cerca de Llaranes. En ella encontraron documentación en la que había implicaciones económicas del gerente económico de ENSIDESA, Félix Aranguren Salas. Se la dieron a Claudio Ramos para que investigara el asunto. Para ello utilizó a uno de los trabajadores, Diego O´Neil. Este hombre formó una auténtica oficina de información para controlar todos los movimientos de comunistas y socialistas dentro de la fábrica avilesina. Uno de los conserjes, de nombre Granda, ayudaba en las tareas de “chivatazo” hablando con los militantes de las organizaciones clandestinas, como recoge en su libro Gómez Fouz.

En los años 60, se convirtió en uno de los principales cabecillas en la represión contra los obreros durante las huelgas mineras en 1962 y 1963. Son diversos los testimonios que hablan de Claudio Ramos y de sus métodos de tortura:

“Me detuvieron el 17 de febrero de 1960, a las dos de la mañana, mientras estaba trabajando en la mina. Ese día detuvieron a unas 39 personas más. Me tuvieron tres días en la Comisaría de Oviedo. Me subían y bajaban todo el rato. La celda era una gorrinera, estaba sucia. Me dieron una mantona que en fin. Me hicieron preguntas de todo tipo, sobre el trabajo clandestino, sobre Horacio. Me dieron de ostias por arriba y por abajo, rodillazos, patadas y puñetazos en el hígado, en la cara. Me rompieron un diente, que me arreglaron después en la Unión Soviética. También me esposaron a un radiador y me tuvieron varias horas así. De las torturas también me dejaron mal un oído, porque el que aún tengo que seguir tomando una medicación, eso les pasaba y pasa a todos los detenidos. También me pegaron con una correa. Ese fue Claudio Ramos, que era un mal bicho, un acomplejado.” Testimonio de Vicente Gutiérrez Solís, militante del PCE, cuando le detuvieron en 1960.

“El día 17 viene a por mí Arce en persona. Dejaron un Land Rover delante de mi casa. No me esposaron en casa. Tenía un perro que no les dejaba entrar. Me llevaron a la comisaría. No me pegaron, pero Arce me golpeó contra una puerta, que me jodió en la espalda. Me interrogaron todo lo que quisieron. Y me llevaron a Oviedo. Allí estaba Tino el del Alto. Nos llaman a declarar de noche, a las tres. Te trataban como te trataban. Estaba Ramos allí. Había algún policía que se hacía el bueno. Había uno que llamaban Palacios que primero me trato de buenas pero luego de malo. Un día abrieron la puerta y era Ramos que preguntaban si había cantao [sic]. Y si no cantaba, a la nevera con él. Y como no canté, me mandaron quitar las gafas, porque las gafas no tenían la culpa, me decían. Y comenzaron a pegarme de hostias. Me intentaron pegar una patada en los huevos. Y para la celda. Los compañeros me decían que tenía la cara hinchada, encarnada por los golpes. A las 72 horas nos soltaron, no tenían otro remedio, no tenían causa por la que juzgarnos.” Declaración de Aquilino de Polio, tras ser detenido después del Asalto a la Comisaría de Mieres en 1965.

A pesar de todas estas torturas, que llegaron a ser denunciadas por unos estudiantes ante Gobierno Civil en 1968 (denuncia de la que salieron absueltos) Claudio Ramos tuvo una carrera fulgurante durante la dictadura franquista y en los primeros años de la Transición. En 1972 sería ascendido a jefe de Policía de Asturias. En dos ocasiones, entre 1971 y 1972 en San Sebastián y el 20 de noviembre de 1974 siendo nombrado jefe superior de la Policía de Bilbao hasta 1976, estuvo en el País Vasco, dedicando a la lucha antiterrorista. Según el propio Ramos, el fenómeno de ETA era “algo minoritario”, de un grupo “intoxicado por el separatismo”, que lanzaba campañas de anti-represión para “lanzar bulos”. Sin embargo, un informe realizado por el Gobierno vasco y la Universidad del País Vasco publicado en 2014, estableció que entre 1974 y 1975 hubo en dicho territorio 359 casos de tortura contra presos políticos, de los cuales 210 han sido corroborados por los investigadores.

El 21 de febrero de 1976 Claudio Ramos sufrió un accidente en la autopista entre Bilbao y San Sebastián, al salir de la carretera cuando otro vehículo intentaba realizar un adelantamiento. En aquella época se pensó que podía ser un intento de asesinato por parte de ETA, perpetrado por un etarra apodado Fitipaldi, pero jamás se demostró que fuera verdad dichos hechos. En marzo de 1976 fue nombrado Inspector General de personal y servicios de la Dirección General de Seguridad. Antes de marchar para Madrid, concedió una entrevista a ABC en Oviedo, donde se recuperaba de las heridas del accidente, donde declaró que “ETA desaparecería antes de que pasase una generación”. Sin embargo, ETA duró tres décadas más.

En 1977 lo mandan a Canarias, donde se convertirá en delegado de la DGS. Allí participará en las detenciones de miembros del MPAIAC. En su etapa durante la isla investigó el atentado contra dos policías en Tenerife protagonizado por este grupo independentista en diciembre 1977. También en aplacar las movilizaciones estudiantiles que se dieron por el asesinato a manos de la policía del estudiante de 22 años de Biología Javier Fernández Quesada. También participa en la detención de 6 militantes de la Confederación Canaria de Trabajadores y 2 abogados laboralistas, que después se descubrió en la prensa que habían sufrido torturas en comisaría.

El 4 de abril de 1978 Claudio Ramos, sin mucho éxito en sus indagaciones sobre el MPAIAC, fue cesado de su puesto. También se cree que su destitución fue porque sus hijas insultaron a Gutiérrez Mellado, Vicepresidente del Gobierno, en una visita a Canarias. La revista Policía Española, del Ministerio del Interior, elogió a Ramos en su número de agosto de 1978. Después de todo esto, Ramos fue nombrado jefe de Seguridad del Metro de Madrid y vivió un retiro tranquilo, en el anonimato, hasta su muerte en 1997. Él único que le entrevistó para un libro fue José Ramón Gómez Fouz, que en su libro Clandestinos habla de las andanzas de Ramos y sus pupilos.

Pascual Honrado de la Fuente.

“Pascualón”, como era conocido entre los militantes antifranquista, fue uno de los principales discípulos de Claudio Ramos. Entró de la mano de este en 1954 y se convertiría en su mano derecha a lo largo de toda la dictadura. Por su labor policial durante la dictadura ostenta una condecoración por su labor en el cuerpo armado durante la dictadura. Se trata de una Cruz al Mérito Policial, con distintivo blanco. Le fue concedida, junto a otros agentes, según el Boletín Oficial de Estado (BOE) del 31 de julio de 1967, “en atención a los méritos que concurren en los interesados, que se han destacado por su entrega al cumplimiento del deber y por sus condiciones de preparación, acrecentando con ello el prestigio corporativo, y con el propósito de fomentar la interior satisfacción y estímulo de los funcionarios dependientes de la Dirección General de Seguridad”, según el texto de la resolución. Después le darán otra condecoración en 1969.

En cuanto a las torturas, era igual de sádico que su maestro:

“A mí la primera vez que me detuvieron me sacaron de la cama a las tres de la mañana en la aldea donde yo vivía. Me trajeron a Oviedo al cuartel de la Policía Nacional y me encontré con que había cientos de detenidos porque habían hecho una redada. De ahí me pasaron a manos de la Brigada Político-Social, frente al Hotel Reconquista. Allí estaba Pascual Honrado de la Fuente, cuyo nombre era una ironía. Formaba parte del grupo de Claudio Ramos, jefe de la Brigada. Era uno de los torturadores más terribles. Estaba especializado en tumbarte al suelo dándote puñetazos en el hígado. Te daban patadas, hostias de toda clase, sufrías todo tipo de ensañamientos, aparte de humillaciones. El sistema que seguían era darte una buena paliza, bajarte al calabozo, y sin que te hubiera dado tiempo a enfriar, te subían nuevamente. Era una técnica para situarte contra las cuerdas. Yo era un niño la primera vez que me detuvieron, tenía dieciséis o diecisiete años, y con esa edad me dieron muchas palizas. Fueron cuatro días en comisaría recibiendo” Gerardo Iglesias, dirigente de CCOO y el PCE, testimonio de las torturas que sufrió en su primera detención, en 1963.

“El que más me dio fue Pascualón [sic] (Pascual Honrado de la Fuente) que tenía unas manos enormes, como un oso, y daba una de osties” Vicente Gutiérrez Solís, militante del PCE, testimonio de las torturas que sufrió en 1970.

“Seis jóvenes” (1975) de Juan Genovés.

Tanto Gerardo Iglesias como Vicente Gutiérrez Solís han denunciado ante la justicia argentina las torturas que sufrieron. Aún están esperando que Pascual Honrado se siente en un banquillo. Hay otros muchos nombres de policías asturianos que participaron en la represión franquista: Rafael Nuñez Ispa, Luis Alberto Valverde López, José Ramón López Martín, Severino Álvarez Azcano, José Fernández Rallo, Antonio Sandoval Romero, Gabriel López Palacio, también miembros de la Guardia Civil como el cabo Blanco o el cabo Pérez, pero que sin embargo han pasado a un total anonimato, a pesar de haber participado en las torturas a militantes antifranquistas asturianos.

Pascual Honrado de la Fuente.

“Pascualón”, como era conocido entre los militantes antifranquista, fue uno de los principales discípulos de Claudio Ramos. Entró de la mano de este en 1954 y se convertiría en su mano derecha a lo largo de toda la dictadura. Por su labor policial durante la dictadura ostenta una condecoración por su labor en el cuerpo armado durante la dictadura. Se trata de una Cruz al Mérito Policial, con distintivo blanco. Le fue concedida, junto a otros agentes, según el Boletín Oficial de Estado (BOE) del 31 de julio de 1967, “en atención a los méritos que concurren en los interesados, que se han destacado por su entrega al cumplimiento del deber y por sus condiciones de preparación, acrecentando con ello el prestigio corporativo, y con el propósito de fomentar la interior satisfacción y estímulo de los funcionarios dependientes de la Dirección General de Seguridad”, según el texto de la resolución. Después le darán otra condecoración en 1969.
“Pascualón”, como era conocido entre los militantes antifranquista, fue uno de los principales discípulos de Claudio Ramos

En cuanto a las torturas, era igual de sádico que su maestro:

“A mí la primera vez que me detuvieron me sacaron de la cama a las tres de la mañana en la aldea donde yo vivía. Me trajeron a Oviedo al cuartel de la Policía Nacional y me encontré con que había cientos de detenidos porque habían hecho una redada. De ahí me pasaron a manos de la Brigada Político-Social, frente al Hotel Reconquista. Allí estaba Pascual Honrado de la Fuente, cuyo nombre era una ironía. Formaba parte del grupo de Claudio Ramos, jefe de la Brigada. Era uno de los torturadores más terribles. Estaba especializado en tumbarte al suelo dándote puñetazos en el hígado. Te daban patadas, hostias de toda clase, sufrías todo tipo de ensañamientos, aparte de humillaciones. El sistema que seguían era darte una buena paliza, bajarte al calabozo, y sin que te hubiera dado tiempo a enfriar, te subían nuevamente. Era una técnica para situarte contra las cuerdas. Yo era un niño la primera vez que me detuvieron, tenía dieciséis o diecisiete años, y con esa edad me dieron muchas palizas. Fueron cuatro días en comisaría recibiendo” Gerardo Iglesias, dirigente de CCOO y el PCE, testimonio de las torturas que sufrió en su primera detención, en 1963.

“El que más me dio fue Pascualón [sic] (Pascual Honrado de la Fuente) que tenía unas manos enormes, como un oso, y daba una de osties” Vicente Gutiérrez Solís, militante del PCE, testimonio de las torturas que sufrió en 1970.

Tanto Gerardo Iglesias como Vicente Gutiérrez Solís han denunciado ante la justicia argentina las torturas que sufrieron. Aún están esperando que Pascual Honrado se siente en un banquillo. Hay otros muchos nombres de policías asturianos que participaron en la represión franquista: Rafael Nuñez Ispa, Luis Alberto Valverde López, José Ramón López Martín, Severino Álvarez Azcano, José Fernández Rallo, Antonio Sandoval Romero, Gabriel López Palacio, también miembros de la Guardia Civil como el cabo Blanco o el cabo Pérez, pero que sin embargo han pasado a un total anonimato, a pesar de haber participado en las torturas a militantes antifranquistas asturianos.


Fuente → nortes.me

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