Proyecto Faq ¿Por qué los reyes están de gira? La historia que siempre se repite en España

viernes, 26 de junio de 2020

¿Por qué los reyes están de gira? La historia que siempre se repite en España

Es una historia que se repite. La historia de España. El relato de recurrentes crisis de legitimidad de la monarquía e intentos de recuperarla. Javier Pérez Royo, Gerardo Pisarello y Pura Sánchez analizan el agotamiento de la Corona en un coloquio organizado por el Ateneo Republicano de Andalucía.

¿Por qué los reyes están de gira? La historia que siempre se repite en España / Olivia Carballar:


“Nos jugamos mucho, y en el mercado global las cosas se mueven muy rápido; aprovechemos todas las herramientas posibles a nuestro alcance, sin perder tiempo y con la ambición estratégica de lograr siempre mayores cotas de bienestar, de prestigio e incluso de liderazgo”. Son palabras del rey Felipe VI en su intervención, esta semana, en la cumbre empresarial organizada por la patronal CEOE. Si hacemos un ejercicio de imaginación, no sería descabellado pensar que el rey se está dirigiendo estas palabras a sí mismo, como representante de la institución monárquica. Es más, no hace falta ni siquiera imaginar: que la corona está pasando actualmente por una crisis de legitimidad es un hecho. Y que los actuales reyes están intentando salvar la institución, también. La gira por España ya ha empezado. Por Canarias. ¿Por la pandemia? No es algo nuevo. Es una historia que, como argumenta el catedrático de Derecho Constitucional Javier Pérez Royo, se repite.

“El motor de la historia constitucional de España es la crisis de legitimidad de la institución monárquica. La historia de España no es nada más que la historia de recurrentes crisis de legitimidad de la institución monárquica e intentos de recuperación de la legitimidad que fracasan siempre”, afirmó Pérez Royo en un coloquio organizado por el Ateneo Republicano de Andalucía, en Sevilla, en el que los distintos ponentes, desde distintas ópticas, incidieron en el agotamiento de la monarquía o, al menos, de esta etapa borbónica.

“España es el único país del mundo que ha restaurado monarquías –prosigue el catedrático–. Después de la revolución de 1848, todos los países europeos, cuando acaban con la monarquía, le ponen fin de manera irreversible, por completo. Incluso las cláusulas de intangibilidad constitucional se inventan para hacer imposible el retorno de la monarquía. Se hizo en Francia, en Italia, en Portugal, en Alemania”. En España no. “En España, además, las restauraciones se hacen contra la democracia. La última la hace Franco y esa restauración de la monarquía borbónica exige una guerra civil y una violencia extrema, la mayor en nuestra historia”, añade el profesor.

Y algo más que se ha venido repitiendo mucho en los últimos años: es esa monarquía borbónica la que organiza, tras la muerte del dictador, el proceso de transición con el principio monárquico. “Quien viene a legitimar esa monarquía es la figura de Juan Carlos, a quien lo han puesto todos estos años como eje central de la democracia. Es decir, nos han venido diciendo que teníamos democracia gracias a la monarquía y que debíamos a Juan Carlos la propia existencia de la monarquía. Bueno, pues eso es lo que se está viniendo abajo».

Por eso la Constitución española –»que no sirve ya a la sociedad, que es más nominal que normativa, y por eso tenemos repeticiones electorales, no tenemos presupuestos, no se hacen leyes, se legisla a través decretos y por eso estamos en la situación en la que estamos»– ni se reforma ni se va a reformar. «No tiene capacidad de reforma por la monarquía y por el corsé que supone el principio monárquico sobre el principio de legitimación democrática, que es el único que tiene capacidad de reforma. Y todo esto viene de que la sociedad española no ha hecho nunca un ajuste de cuentas con la monarquía«. Es decir, lo que resume Pérez Royo es que estamos prisioneros de una forma política del pasado que nos impide expresarnos democráticamente y ejerce el poder constituyente de una manera genuina. «En España no se ha hecho otro ejercicio constituyente más que en 1931”, sostiene. 

Pérez Royo ve en este momento cierta similitud con la primera restauración: “El golpe de Primo de Rivera en el 23 se da cuando se inicia una investigación parlamentaria sobre el desastre de Annual, en la que se va a poner en cuestión la figura del rey, el expediente Picasso. Y ahora estamos también con una investigación parlamentaria [rechazada por PSOE, PP y Vox] sobre la conducta del rey emérito y la resistencia a que eso se produzca de cualquier manera”. Es rotundo: «La monarquía ha sido el problema más importante de la historia constitucional de España con mucha diferencia y lo sigue siendo”.

«Parte de un régimen político y económico»


Javier Pérez Royo, Pura Sánchez y Gerardo Pisarello.
El diputado y portavoz de Catalunya en Comú Gerardo Pisarello, profesor de Derecho Constitucional y nieto de republicanos andaluces, otro de los ponentes del coloquio organizado por el Ateneo Republicano de Andalucía, también vuelve a la historia para explicar lo que está ocurriendo hoy: «La dinastía borbónica no ha sido una forma más o menos simbólica de organizar el Estado; es parte de un régimen político y económico estrechamente vinculado a un modelo fundamentalmente rentista. En el Congreso se ha rechazado una comisión de investigación sobre las relaciones comerciales y diplomáticas entre el Reino de España y Arabia Saudí y su implicación en el erario publico. Esto es lo que pedimos y se nos ha dicho que no porque queríamos ir contra el rey. Pero no es contra el rey, es contra un régimen político y económico en el que la monarquía actúa como una institución conseguidora. Todos los Borbones fueron comisionistas, desempeñaron ese papel de intermediarios para que un tipo de régimen pudiera llevarse adelante». 

¿Es momento de cuestionar la monarquía con la situación que ha generado la pandemia por COVID-19? ¿Es momento de criticar la gira por España de los reyes? «¿Cómo no vamos a hablar de esto –se pregunta retóricamente Pisarello– si le estamos pidiendo a las familias más humildes, a las pequeñas y medianas empresas que paguen sus impuestos, que contribuyan, que es el momento de levantar el país –como, por otra parte, dice el propio rey–, y lo que vemos cada día es que desde la institución más alta del Estado se cometieron presuntos delitos de fraude fiscal, de blanqueo de capitales, con supuestas cuentas falsas, con personas amenazadas por los servicios secretos por hablar de esto?”.

La crisis de legitimidad de esta etapa comenzó, según el diputado, con la crisis de 2008. “Mientras en España hubo un tipo de capitalismo popular, el que impulsa Aznar, que podía beneficiar a una parte de la población que se sentía propietaria, eso fue compatible con una cierta legitimidad de la monarquía, liberal, moderada, campechana… Cuando estalla la crisis de 2008 y una parte de la ciudadanía se da cuenta de que ese modelo es una estafa, se reforma la Constitución de la noche al día para pagar la deuda y estalla el 15-M. Las anécdotas del rey campechano ya no hacen tanta gracia“.

¿Fin de ciclo?

¿Cuándo va a acabar este ciclo? Es imprevisible, dice Pérez Royo, que cita las críticas de Ortega y Gasset en 1913 «y hasta el 31 la monarquía no saltó por los aires con unas elecciones municipales». «Pero cayó el muro de Berlín, cayó Fernando VII el deseado, cayó la casi deseada Isabel II…«, señala el catedrático. Y un liberal como Ortega, destaca Pisarello, escribió aquello de delenda est monarchia. «La primera restauración borbónica tuvo una salida en la dictadura de Primo de Rivera –recuerda Pisarello–. ¿Podría pasar algo así? Podría pasar. ¿Podrían pasar cosas peores? Si miro al otro lado del océano y veo Brasil, veo Bolivia, no lo descartaría. Parece imposible que pasaran esas cosas, y la regresión autoritaria que se ha producido es enorme. Y veo que en el Congreso hay un sector importante de las derechas que quiere apropiarse de la figura del rey».

¿Podría haber una salida alternativa? «Es posible también –dice el diputado– y ha pasado en otros momentos históricos, que esas tradiciones republicanas peninsulares puedan articularse y puedan plantear un programa de salida de esta crisis con un fuerte contenido de reforma social, regeneracionista de las propias instituciones, del poder judicial, mediático, del poder militar». Para ello, el diputado aboga por hacer lo que es propio del republicanismo: «El republicanismo de calle, de pedagogía popular, social, que es la clave para ir construyendo esa tradición que nunca ha dejado de existir en España. Muchos borbones acabaron en el exilio. Podría ocurrir y depende de nosotros que sea posible. Yo escucho a Javier Pérez Royo, escucho al republicano gallego Xosé Manuel Beiras, el republicanismo de Labordeta en Aragón y tradiciones del republicanismo vasco y del valenciano, y vuelvo a escuchar a Castelao, a Blas Infante, a Federecia Montseny… Eso no ha desaparecido y eso puede rearticularse». Eso sí, el republicanismo del siglo XXI –matiza Pisarello– si quiere ser democrático tiene que ser feminista».

República y feminismo

Y como ciudadana y feminista habló la investigadora Pura Sánchez, vicepresidenta del Ateneo Republicano de Andalucía y autora de diversos libros sobre la represión franquista, en especial sobre esa represión específica que soportaron las mujeres durante la dictadura. En su discurso, Pura Sánchez acudió a Foucault para responder qué modelo de organización es mejor o preferible: la república o la monarquía.

«La monarquía es una manera de organización del poder en la que el padre soberano está en el centro y se caracteriza por tener la potestad de dar muerte. Es la tanatopolítica. Este modelo se basa en una especie de verdad revelada, no discutida, un poder que para imponerse usa la violencia desde la opresión, la sumisión y la apropiación. Cuando hablamos de república, estamos hablando de un modelo moderno de organización del poder y de generación de verdad que se basa en la gestión de la vida –y no es lo mismo gestionar la vida que poner la vida en el centro–. Por eso hablamos de un régimen biopolítico«, explica Sánchez.

Ahora bien, la investigadora, que considera necesario hacer autocrítica, señala que aunque en esta forma de organización se acepta y se toma en consideración la presencia del cuerpo femenino –»en la tanatopolítica no existe, se considera una deformación del cuerpo masculino»– a las mujeres se las recluye en el espacio privado. «Estamos todavía entregando el espacio privado a una situación de excepcionalidad donde los derechos humanos han quedado en suspenso. Dios no nos había salvado y la razón tampoco –afirma con ironía–. Hasta la conferencia de Beijing, en 1995, no se acaban de articular de una manera global los problemas de las mujeres. Porque nuestros derechos van mucho más lentamente que otros». 

Para la vicepresidenta del Ateneo Republicano de Andalucía, es fundamental fijarse en lo que nos ha enseñado la historia del republicanismo: «Partimos de la libertad ilustrada y hemos llegado al concepto de libertad de la ultraderecha. Lo mismo pasa con la idea de igualdad. La igualdad es deseable, pero para quién y en relación a quién. Cuando la desigualdad persiste más allá de la igualdad formal es cuando aparece la discriminación. Y seguimos estando discriminadas».
¿Qué obstáculos hay para intentar generar una cultura republicana nueva? El primero, según Sánchez, es la mirada un tanto acrítica y complaciente con el pasado republicano: «En la II República hubo muchos elementos fallidos, como la igualdad o la justicia social; la cuestión territorial y el propio concepto de soberanía quedaron sin resolver». El segundo: «La resistencia, no solo intelectual, a abandonar el mito de la modernidad y el progreso de la ilustración sin pensarlo en su contexto. Animo a pensar que la modernidad ilustrada fue la que hizo que la mujer fuera concebida como el ángel del hogar, o la identidad excluyente del extranjero, el esclavo…». El tercero: «El proceso de la propia globalización, que incide en los procesos identitarios que podrían generar dinámicas transformadoras y superadoras». Sánchez cita como ejemplo una escena de El siglo de las luces, de Alejo Carpentier: «El barco llega al Caribe para acabar con la revuelta de los negros haitianos con una gran máquina, que era una guillotina en la proa del barco. Eso es una imagen para la reflexión».

Y el cuarto obstáculo: la pervivencia del patriarcado. «Hay que impugnar el sistema y el feminismo es un instrumento fundamental. No quiero decir con esto que el republicanismo tenga que hacerse feminista ni viceversa. Estoy hablando del feminismo como una impugnación en sí mismo del sistema».

Como reflexión final, Pura Sánchez aboga por redefinir el propio concepto de república, asentarlo en relación con los derechos humanos y entender la confluencia de poderes soberanos, que darían a los colectivos y pueblos el poder de decidir sobre sus vidas y muertes. «Y para eso tenemos que articularnos como pueblo soberano, cuestionar en esa república futura los binarismos, hombre-mujer, buena-mala, santa-puta, público-privado, pobres-no pobres, de más de 65 años-de menos de 65 años… Hay que redefinir el concepto de democracia, una sociedad igual en la que no haya discriminaciones, una sociedad inclusiva y abierta en la que las fronteras no sean ese espacio en el que a un lado nos hacemos fuertes en nuestros privilegios, y que no tenga presente el principio de la jerarquía». Sánchez admite que no sabe cómo se articula un proceso constituyente: «Pero sí quiénes deberíamos articularlo. Hay que hacer mucha pedagogía y en eso estamos en el Ateneo Republicano de Andalucía».


Fuente → lamarea.com

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