Proyecto Faq Marisol: de niña prodigio del franquismo a militante comunista.

martes, 30 de junio de 2020

Marisol: de niña prodigio del franquismo a militante comunista.

 

Marisol: de niña prodigio del franquismo a militante comunista
Andrea Villegas Marchante 

El día 25 de enero de 2020 Pepa Flores, más conocida como Marisol, recibió de parte de la Academia de Cine española el Goya de Honor en conmemoración a su larga trayectoria como actriz y cantante. La figura de Marisol está inequívocamente unida a su carrera infantil, a la niña rubia que constituyó la imagen modélica y amable del franquismo.

Marisol es uno de los iconos del cine franquista no solo por su vida profesional, sino por todo lo que su vida privada dio de sí ante la prensa rosa. Un fenómeno de masas que, en su adultez, pasó de ser la niña bonita del régimen a una militante comunista convencida. Marisol tuvo una vida que es, en sí misma, el reflejo de la España de su época. Si queréis conocer más a Pepa Flores, quedaos leyendo este artículo.

Un rayo de sol: Marisol, la niña prodigio del régimen franquista

Pepa Flores nació en Málaga en 1948. Como tantas hijas de las clases populares, nació en una corrala en la cual vivió durante su infancia. Lejos de la versión de Málaga que conocemos actualmente, derivada del boom del turismo que las costas españolas experimentaron desde los 60, la Málaga en la que nació Pepa era una ciudad bastante deprimida económicamente. La música, a pesar de las condiciones que la rodeaban, salpicó su infancia. Esta afición la llevó, a pesar de no ser la única razón, a unirse a los Coros y Danzas de la Sección Femenina, la organización para mujeres de Falange.

En 1959, con 11 años, el grupo de Coros y Danzas del que participaba Pepa Flores viajó a Madrid. Allí el productor de cine Manuel José Goyanes, una de las figuras que marcó con más fuerza la vida de Marisol, la descubrió. El interés de Goyanes por la pequeña Pepa fue tal que se desplazó a Málaga desde Madrid con la intención de llevársela con él a la capital para alzarla al estrellato.

Las condiciones que rodeaban a la familia de Pepa hicieron que los padres consintieran que Pepa se mudase a Madrid. Pepa creció allí, en la casa de Goyanes, como una más de sus hijos, en todos los aspectos. Pepa pasó de tener una vida humilde a una más que desahogada en la que, sin embargo, apenas tenía contacto con su familia.

Poco después, Goyanes introdujo a la pequeña Pepa en su primera película. Un rayo de luz, de Luis Lucía, empujará a Pepa al estrellato. Sin embargo, los cambios a los que ha de someterse para ello pasaron hasta por su propio nombre. Es en esta época en la que Pepa Flores pasa a ser conocida como Marisol. Además, le tiñen el pelo de rubio para reforzar la imagen de niña angelical que desprendía.

Cartel promocional del primer éxito cinematográfico de Marisol, Un rayo de luz (1960)

El éxito de Marisol fue instantáneo, como el de otros muchos niños prodigio de la época. Puede mencionarse a otros como Joselito, el pequeño ruiseñor. La España de los 60 fue una fábrica de niños prodigio que, posteriormente, ha sido duramente criticada. No obstante, fueron la cara amable y bien aprovechada de una dictadura que utilizó a estas figuras como mecanismo de reproducción de la moralidad del régimen.

“Los niños cantarines que difundían las consignas de la moral dominante se propagaron en multitud de películas, repitiéndose a sí mismos, adormeciendo con sus gracietas a los espectadores que, por decreto, no debían crecer. Marisol, años después, ha manifestado su desagrado por aquella época de su infancia en la que debía fingir alegrías y fidelidades no coincidentes con su afán de independencia. Otros ex niños prodigio han desvelado también las mentiras de aquel cine de consumo que se fabricó originalmente en serie en la empresa de Manuel Goyanes” (Diego Galán en El País, 9 de marzo de 1983).

Su éxito se circunscribió no solo a nivel estatal, donde Marisol fue todo un fenómeno. En 1960, sólo un año después de haber comenzado su periplo, con 12, recibía el premio de la Mostra de Venecia a mejor actriz infantil. El premio se debía a su interpretación en Un rayo de luz. Un rayo de luz fue dirigida, como se comentaba, por Luis Lucía Mingarro, quien también dirigió otras de las películas más conocidas de Marisol: Ha llegado un ángel, Tómbola, Las cuatro bodas de Marisol y Solos los dos.

En 1961 el salto internacional de Pepa Flores, que ya usaba Marisol como nombre artístico por decisión de Goyanes, era un hecho. Marisol marcha de gira internacional, debido a su éxito repentino. De hecho, aparecía ese mismo año en “El Show de Ed Sullivan” junto a Harpo Marx.

Marisol con Harpo Marx en el Programa de Ed Sullivan durante una de las múltiples giras internacionales que protagonizó el fenómeno Marisol.

En apenas un año la vida de Pepa Flores había cambiado, drásticamente, desde la infancia de una niña criada en un barrio pobre de Málaga a otra de giras mundiales y todo tipo de lujos. Pero también con un nivel de estrés y explotación que hicieron mella sobre Pepa.

En 1961, convertida ya en un fenómeno de masas, rueda su segunda película, Ha llegado un ángel. Marisol era, en estos momentos, la gallina de los huevos de oro. Las películas de Marisol, en estos momentos, tratan de explotar el lado adorable de Pepa Flores y para ello no dudaron en mostrarla lo más aniñada y desvalida posible en las películas. Ha llegado un ángel trata sobre una niña llamada Marisol que, al quedar huérfana, se traslada a Madrid para vivir con sus tíos. Su familia adoptiva la desprecia en un momento, hasta que descubren que la niña lleva consigo una pequeña herencia. Sin embargo, la criada de la casa la cuida y protege. Poco a poco, la pequeña Marisol y su encanto y simpatía hacen que sus primos caigan rendidos a los encantos de la pequeña.



El éxito de Marisol en estos momentos era imparable. Sin embargo, lo era a costa de un ritmo de trabajo abusivo, sobre todo teniendo en cuenta su corta edad. Ese ritmo frenético, unido a la ansiedad que le generaba la separación de su familia, afectó a la salud de Pepa. Su madre se traslada a vivir a casa de los Goyanes con el fin de que la presión no repercuta negativamente sobre Pepa.

Ha llegado un ángel fue otro éxito. El fenómeno Marisol no se agotaba, pero, como es lógico, Pepa crecía. Lo hacía a ojos de los demás, porque su percepción, por el contrario, era bien distinta. Para Pepa, su infancia había acabado mucho antes.

“Soy una señorita que pasó toda su infancia cenando en compañía de hombres mayores, oyendo hablar de negocios, contratos, rodajes… mientras yo permanecía como un mueble” (Blanco y negro, 1973)
 
La adolescencia podía arrollar con la imagen de niña modélica que tanto éxito y beneficios le estaban reportando a Pepa y a Goyanes, respectivamente. Sobre todo, teniendo en cuenta que las películas infantiles de Marisol giraron en torno a la propia Marisol. Los argumentos tienen mucha menos importancia que lucir a Marisol, que la imagen de la misma. De hecho, buena parte de sus personajes en las diferentes películas que protagonizó no tuvieron un nombre ficticio, sino que se llamaron Marisol. No es extraño, a pesar de todo, que en un momento de eclosión de lo pop los productos culturales que surgieran de dicha eclosión se orientasen a lucir un producto. No es, en ningún caso, un fenómeno exclusivo de la España franquista.


Marisol se convirtió en un fenómeno viral infantil durante esta época. Es un producto de marketing perfecto. Se sacaron libros sobre Marisol o pegatinas con su imagen, que se comienza a explotar al máximo. La marca Marisol era imparable en esos momentos.

Cartel promocional de Marisol en Tómbola, una de sus películas y canción más célebres. La vida es una tómbola tom tom tómbola…

El crecimiento natural de Pepa estaba a punto de arruinar esa imagen o, al menos, obligaba a reconducirla. En 1962, intentando disimular el crecimiento de Pepa vendándole el pecho, se rueda Tómbola, posiblemente la película y canción más famosas de Marisol. En ella, Marisol interpreta a una niña que tiene una imaginación desbordante y que vive en su mundo de fantasía. La pequeña Marisol es testigo, de forma accidental, del robo de unas obras de arte. Sin embargo, nadie cree a una niña fantasiosa. además, los ladrones deciden raptarla. Con Tómbola, además, la etapa infantil de Marisol pone fin. Es imposible alargar más la infancia de Pepa, por lo que su carrera dará, en estos momentos, un giro necesario para mantenerse. Marisol pasará de ser la hija que toda España había querido tener a encarnar papeles juveniles.

La joven Marisol: la adolescencia de una estrella infantil

 
Marisol y Marisol interpretando a su hermana gemela Mariluz en Marisol rumbo a Río

La etapa adolescente y juvenil de Marisol trajo consigo un cambio en la imagen de la misma. Marisol pasa de ser considerada la niña ideal a la nuera que todos querrían tener. En (1963), Pepa Flores interpreta, ahora sí, el papel de una adolescente. O, mejor dicho, a dos. Pepa interpreta a dos hermanas, Marisol y Mariluz, en un Yo a Boston y tú a California a la española.

Un año más tarde graba La nueva cenicienta. El paso de Marisol a una carrera juvenil era definitivo. No obstante, se la relaciona con otro de los protagonistas, Antonio Ruiz, conocido como Antonio el Bailarín. Los rumores en la prensa provocan la reacción inmediata de Goyanes, a quien el hecho de que Marisol comenzase a salir con chicos de su edad no le agradaba. No obstante, perjudicaba la marca Marisol, por lo que el representante cortó de raíz aquel romance, o al menos los rumores en torno a él.

Marisol junto al Dúo Dinámico

Durante los 60 se la vinculó con Mel Ferrer, el Cordobés o Palomo Linares, entre otros. Ese mismo año, además de La nueva cenicienta rodó Búsqueme a esa chica, junto al Dúo Dinámico. Se ha relacionado a Pepa Flores con uno de los integrantes del grupo, pero no es un dato confirmado, por lo que podría ser también fruto de las habladurías del momento.

En 1965 rodó Cabriola (Everyday is a holiday para el público estadounidense) en este caso bajo la dirección de Mel Ferrer. Un conocido actor que era, además, marido de Audrey Hepburn. La película se inserta dentro de un tópico cinematográfico común durante el franquismo: las películas de toreros. En ellas, en esencia, se mezcla romance y tauromaquia, que es lo que ocurre en Cabriola.

La Marisol juvenil se mantuvo como un fenómeno de masas, lo cual repercutió en la salud de Pepa Flores, que con 15 años sufrió una úlcera de estómago causada por el estrés y las largas jornadas laborales a las que era sometida. Jornadas laborales interminables, falta de libertad y de contacto familiar y obligaciones que, probablemente desbordasen a una niña y adolescente -como la de cantar delante del dictador Francisco Franco-, afectaron a la salud de Pepa Flores. El contacto de Marisol con su familia era limitado. Además, la sombra de los abusos sexuales y el maltrato físico pesan sobre esta etapa de su vida, aunque esto es algo que no se descubrirá hasta años después. Los hijos de Goyanes eran, por otra parte, su única compañía en cuanto a personas de su edad.

En ese contexto, el roce hizo el cariño entre Carlos Goyanes, hijo de Manuel Goyanes, y Pepa Flores. Carlos, que había crecido junto a Pepa como hermanos, comienza a cambiar su visión de ella y ambos comienzan una relación. En mayo de 1969, con 21 años, contraía matrimonio con Carlos Goyanes, hijo de su productor. Su hermano adoptivo pasaba ahora a ser su marido. La boda, como cabría esperar, fue uno de los eventos más sonados del momento. Los fans se agolparon en la entrada de la iglesia. Las imágenes de la boda invadieron la prensa rosa de la época. El rostro de la niña bonita de la España franquista vestida de novia inundó los periódicos.


Boda de Pepa Flores y Carlos Goyanes

La perfecta casada: el matrimonio de Marisol con Carlos Goyanes

Marisol comenzó a encarnar, entonces, el papel de lo que Fray Luis de León denominó, durante el siglo XVI, La perfecta casada, el ángel del hogar que había copado la literatura decimonónica y cuyo relevo había sido retomado por el sector más tradicionalista del franquismo. A ojos de la opinión pública, Marisol era una esposa feliz que acataba los valores del matrimonio (y, con él, los del régimen) con buena disposición. Marisol llegó a hacer declaraciones al respecto ante la prensa:

«No sé si seguiré trabajando después de la boda porque pienso que la responsabilidad económica del hogar ha de recaer sobre el hombre. Si Carlos me manda que deje el cine, estoy dispuesta a hacerlo aunque preferiría seguir con mi carrera»

A nivel profesional, en ese lapso temporal Marisol había rodado otra de sus películas más conocidas, Las cuatro bodas de Marisol y Solos los dos (1968), otra película relacionada con el mundo de la tauromaquia. De hecho, la protagonizó junto al torero Palomo Linares. Junto a Las cuatro bodas de Marisol sea, probablemente, la primera película en la que la imagen de la actriz corresponde con la de una joven de 20 años. Los esfuerzos de su representante por mantener la imagen infantil y adolescente de Marisol ya no servían. Incluso el registro de su voz ha cambiado.

Marisol pasó de ser la niña con voz aguda y angelical a tener una singular y personal voz raspada que será un sello personal de la cantante. En Las cuatro bodas de Marisol interpretó una peculiar versión de La tarara, un poema infantil de Federico García Lorca que ha pasado a la memoria colectiva como canción popular. En este caso, la versión de Marisol tiene el sonido pop del momento.



Sin embargo, a pesar de la boda con Carlos Goyanes, la relación entre Marisol y su representante se resentía. Siendo aún adolescente, un fotógrafo intentó abusar de Pepa Flores durante una sesión de fotos. Si bien ella logró evitarlo, su representante puso en duda la palabra de Pepa en un principio. Después, cortó su relación profesional con dicho fotógrafo. Sin embargo, la desconfianza hizo mella en Pepa.

Además, le había ocultado la muerte de su abuela para no estropear la gira de Marisol por el extranjero. Los rencores comenzaban a acumularse y Manuel Goyanes se sirvió del matrimonio con su hijo para contenerlos. Carlos Goyanes comenzó a ser el representante de Marisol, si bien su padre seguía al mando de todo en la sombra.

La Marisol adulta

Marisol había dado, pocos años antes (pues habían intentado estirar su imagen infantil todo lo posible) un paso sin retorno hacia una carrera juvenil. Ahora, casada, seguía avanzando hacia una más adulta. La niña bonita de la sociedad franquista había crecido en un contexto que cambiaba constantemente. Mientras el resto de occidente explotaba en movimientos culturales y contraculturales, España salía de los años más oscuros de la dictadura, algo que se refleja en la carrera artística de la propia Marisol. La carrera de Marisol y su figura tuvieron que adaptarse al desarrollismo. A medida que creció, el enfoque de la carrera de Marisol fue cambiando. Esta nueva etapa más adulta tuvo como punto de partida Carola de día, Carola de noche, en la que Pepa Flores encarna a una princesa de la Europa oriental que huye de un golpe de Estado comunista y se refugia en la España franquista.

Marisol en Carola de día, Carola de noche, donde representa a una princesa huida de un cruento golpe de Estado comunista que decide refugiarse en la España de Franco.

Además, tiene un pequeño papel en El taxi de los conflictos, donde canta uno de sus grandes éxitos, Corazón contento. Se trata de una Marisol mucho más madura y, por ende, mucho más sensual. Dentro de los parámetros de lo respetable para una mujer de la España franquista, se explota la faceta más sexy de Marisol. También es una Marisol más cercana al pop europeo y norteamericano de la época. Todo ello corre en paralelo a la España desarrollista del momento.



A nivel personal, sin embargo, su matrimonio empieza a flaquear. La vida personal de Marisol y su matrimonio se tambaleaban, con las consiguientes repercusiones sobre su carrera profesional. Marisol se queda embarazada, pero sufre un aborto que la empuja hacia una depresión ante la pasividad y la poca atención de su marido. De hecho, se comenta que la propia Pepa confesó a su marido estar realmente enamorada de Joan Manuel Serrat, con quien había compartido un affaire. En la discografía de Pepa Flores aparecen temas compuestos por Serrat, como Tu nombre me sabe a hierba.

Marisol se separa de Carlos Goyanes, a pesar de que el divorcio aún no es legal en España. Carlos Goyanes, exmarido de Marisol e hijo de Manuel Goyanes estuvo, años más tarde, implicado en la redada de la Operación Nécora. Fue uno de los primeros golpes contra el narcotráfico gallego. La operación se puso en marcha por el entonces juez central de instrucción de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón. En estos momentos, en lo que respecta a Marisol, su situación personal acaba por emborronar su vida profesional y pasa varios años sin actuar en ninguna nueva película. Sin embargo, la separación no disolvía el contrato con su, a efectos legales, suegro.

En este lapso temporal, Pepa Flores conoce a Antonio Gades, un bailarín y coreógrafo que se encontraba en una situación similar a la de Marisol. Estaba separado de Marujita Díaz, pero tampoco podía divorciarse de ella. Antonio Gades se había significado políticamente de forma pública. Si bien no militaba oficialmente en ningún partido de corte marxista (complicado en la España de finales de los 60 y principios de los 70), sí que se declaraba como tal.

Ambos comienzan una relación que cambiará el rumbo de la vida de Marisol no solo a nivel personal, también a nivel profesional. La relación que se iba forjando entre Pepa Flores y Antonio Gades la decide a romper sus vínculos con los Goyanes definitivamente, aunque no sería un proceso fácil para ella.

Cartel promocional de Corruption of Chris MillerCartel promocional de Corruption of Chris Miller

En 1972 rodaría, junto a Jean Seberg, La corrupción de Chris Miller, un filme de terror dirigido por Juan Antonio Bardem, tío del conocido actor Javier Bardem y activo militante comunista. Sin embargo, el contrato con Goyanes padre e hijo seguía activo, por lo que todo lo que Marisol ganaba con el rodaje de esta película fue a parar a su exmarido y antiguo representante. Sin embargo, su separación dañó su imagen pública. Además, al romper el corsé de los Goyanes, Pepa Flores iba convirtiéndose, poco a poco, en una mujer con un carácter reivindicativo.

De Marisol a Pepa Flores

Desde que me sacaron de Málaga yo fui un producto de esa época que se vendió. Me doy cuenta y soy consciente de para qué sirvió aquella imagen, la imagen que quisieron dar sin preocuparse del ser humano. En el franquismo me robaron mi personalidad. Ahora yo no tengo nada que ver con aquella. Ni siquiera me llamo Marisol. No quiero ser Marisol. Yo soy Pepa Flores, y de ese ser maravilloso que crearon, nada de nada (“No quiero ser Marisol’”, entrevista a Pepa Flores en Interviú, nº 108, 1978)

Pepa Flores no quería seguir siendo Marisol. Consciente de los significados políticos con los que habían rellenado su figura (Rincón, 2018: 355), el giro en la carrera de Marisol es más que evidente. En 1972 representó a España en el Festival de la OTI. Era la primera edición de la Iberoamericana, como también se conocía a este festival, en el cual Marisol fue la elegida para representar a España. Obtuvo el tercer puesto.

Al año siguiente, protagonizó su última película musical, La chica del molino rojo, una película que rompía con la imagen de la Marisol angelical que se había popularizado. Tras su tránsito de niña angelical a ángel del hogar, Pepa Flores arrasaba, al aparecer en La chica del molino rojo, con la imagen modélica que tanto había agradado a la sociedad conservadora del franquismo. Dejó, incluso, de teñirse el cabello de rubio.

Marisol, con una imagen mucho más adulta y sensual, en La chica del Molino Rojo

En 1973 su relación sentimental con Antonio Gades se consolida y, un año más tarde graba El poder del deseo con Juan Antonio Bardem. En esta película aparecen los primeros desnudos de Marisol, lo cual continuó denostando la imagen de Pepa Flores ante algunos sectores de la sociedad del franquismo más tardío. Además, convivía sin casarse con Antonio Gades. El mito de la Marisol infantil se comenzaba a derrumbar para la opinión pública.

Sin embargo, en 1975, Francisco Franco muere y, con su muerte, el aparato institucional (y el ideológico, si bien más despacio) de la dictadura comienza a derrumbarse. La censura se relaja y llega la etapa del Destape. La implicación de Pepa Flores en política no hizo sino aumentar. En 1975, Pepa Flores participó en la primera huelga de actores en España. En ella se reclamaba la reducción de la jornada para los actores de teatro.

“Los actores se han levantado contra un mecanismo social que los condenaba a la doble función diaria, a la pasividad política, a la sumisión de la empresa y al eterno temor a quedarse sin trabajo” (Primer plano, 1975, recuperado en ABC Historia, 2010)


 
El desnudo protagonizado por Marisol en la portada de Interviú fue el Wrecking Ball de la generación boomer: el despertar adulto (y polémico) de una estrella infantil.

Es en este momento cuando ven la luz unas de las fotografías más famosas de la actriz. En 1976, la revista Interviú publicaba, sin el permiso de Pepa Flores, unas fotos en portada en las que aparecía desnuda. Habían sido tomadas cuando aún mantenía su relación con Goyanes. El autor de las mismas fue César Lucas. Las fotos se habían tomado en 1970 para un book que tenía como destino Bernardo Bertolucci. La intención era que Marisol trabajase con Alain Delon, pero el proyecto se congeló.

El fotógrafo habría decidido sacarles partido años después, acompañado del titular «Marisol, desnuda y joven. En el interior iba acompañado de un reportaje: “Marisol: el bello camino hacia la democracia”. Sin embargo, no tuvo en cuenta los problemas que podría traer esa portada en una España que seguía anclada en el franquismo. La portada estuvo muy cerca de ser secuestrada y el autor de las fotos tuvo problemas con la justicia. Hasta 1981 no se le absolvió de los cargos por escándalo público.

Pepa Flores nunca emprendió acciones legales contra el fotógrafo ni contra la publicación, a pesar de que habían vuelto a lucrarse de su imagen sin su consentimiento. El trabajo de Marisol, y su imagen, seguían manteniendo hilos con la que fuera su familia, por mucho que intentase zafarse de ellos. Por su parte, la portada de Marisol causó sensación y escándalo a partes iguales. La adorable niña rubia del franquismo se había convertido en un icono sexual del Destape. De hecho, las fotos de Marisol han sido unas de las que han reportado mayores beneficios a la revista. En 1991 volvió a publicarse para conmemorar su 15 aniversario. Cuando la publicación echó el cierre en 2018, fue la última portada en ver la luz.

Pepa Flores y Antonio Gades en Los días del pasado

En 1978 protagonizó Los días del pasado, de Mario Camus, con Antonio Gades como compañero. Era el año en que se promulgaba la Constitución y en el que, por lo tanto, podría comenzar a tocarse con libertad ciertos temas. Esto empujó a Marisol aún más hacia ambientes politizados. Su trabajo en el cine también toma tintes más políticos, como se observa en la película mencionada. En ella, Antonio Gades y Pepa Flores interpretan a un guerrillero (que había liberado París del nazismo) y a una maestra. Por Los días del pasado obtuvo el premio a la mejor actriz en el Festival Internacional de Karlovy Vary. Era el último trabajo que firmaba bajo la marca Marisol. Después de ello, comenzaría a usar su nombre real, Pepa Flores, también como nombre profesional

Pepa Flores: una obrera de la cultura

En los 80, Marisol se reafirma como un rostro activo en la vida política de una agitada Transición. Su discurso se había ido tornado reivindicativo, tanto desde su perspectiva de mujer como desde la de clase. Se posiciona públicamente como una mujer marxista-leninista y llega a ser bastante crítica con el eurocomunismo.

“Una entiende el marxismo-leninismo de una manera visceral, un poco a lo bruto, si quieres, porque lo intuyo. Porque ¿quién en este país ha tenido la oportunidad de leer a Marx y a Lenin? ¿Quién ha tenido acceso a eso? Y más en mi caso, que tuve que salir a trabajar desde los 10 años. Mi preocupación es más simple, más lineal. Sólo entiendo lo que es justo y lo que no lo es.”

“¿Cómo se puede ser eurocomunista y al mismo tiempo comunista? Que venga alguien a explicarme qué es el eurocomunismo. Cuando un partido o un grupo de gente no tiene una línea ideológica fija se va al carajo todo, que es lo que está ocurriendo.” “Mira lo que le ha pasado al PCE por renunciar a sus principios, por salirse de ellos. Se ha dejado contaminar. Más que contaminar. Se ha vendido en muchas cosas.” “Soy marxista-leninista, pro-soviética, pro-Cuba, pro-Nicaragua y pro muchas cosas más. Yo lo que no voy a ser nunca es pro-(norte)americana o pro-Reagan. Porque lo que jamás me van a meter en la cabeza es que son dos bloques, pero que uno es igual al otro. No, porque la moral y los principios son otros».


Estas citas se atribuyen a Pepa Flores. En ellas, además de declararse como marxista-leninista, ataca el eurocomunismo frontalmente, como se mencionaba. De hecho, llegó a pronunciarse contra él en el momento en que el PCPE se escindió del PCE. También fue muy crítica con el PSOE de los 80 y se posicionó contra la entrada a la OTAN. Además, se declaró pro-soviética, abiertamente a favor de la Cuba de Fidel Castro o favorable a la independencia del Sahara. También cercana a la izquierda abertzale de la época.


Pepa Flores durante su actuación en el campo de fútbol de Torrejón. En él concluía una marcha anti-OTAN (1982)

Sus simpatías políticas son muy claras, lo cual no la situaba en muy buena situación en un país que estaba a punto de sufrir un intento de golpe de Estado. Marisol llegó a ser conocida como “La niña de Moscú” y ella misma hizo reivindicación de sus ideas declarándose como “una obrera de la cultura”.

«Soy una obrera de la cultura. Me fusilarán antes que traicionar a mi clase».

En 1981, además del intento de golpe de Estado por parte de Antonio Tejero, España aprobaba la Ley de Divorcio. Esta permitía que Pepa rompiese definitivamente, a todos los efectos legales, sus vínculos con los Goyanes. No obstante, su matrimonio con Carlos Goyanes había recibido la nulidad eclesiástica. Sin embargo, regulado el divorcio, no sólo Pepa se divorcia, también lo hace su pareja. La que había sido conocida como Marisol y Antonio Gades contrajeron matrimonio, poco después (1982) en Cuba. Tras años de convivencia sin pasar por el altar, pudieron hacerlo y sus padrinos fueron la bailarina Alicia Alonso y Fidel Castro.



Boda de Pepa Flores y Antonio Gades. En la imagen, acompañados por sus padrinos, una coreógrafa de renombre y el líder comunista Fidel Castro.

A la altura de 1981, además, Pepa daba a luz a su tercera hija. Su carrera profesional no había impedido que también fuese madre. Sus tres hijas son fruto de su relación con Antonio Gades. Ese mismo año protagonizó la adaptación cinematográfica de Bodas de Sangre. Junto a Carmen (1983), también de Carlos Saura, y Caso cerrado (1985), de Rafael Moreno alba, fueron las últimas películas protagonizadas por Pepa Flores. Este último director dirigió también Proceso a Mariana Pineda, una serie sobre la vida de Mariana Pineda, la liberal española ejecutada durante la Década Absolutista, protagonizada por Marisol (1984).

Sin embargo, en 1986 Pepa Flores se divorcia de Antonio Gades. Poco después, Marisol desapareció de la vida pública. Su activismo político se relaja, además. Pepa Flores había simpatizado con el PCE y, posteriormente, el PCPE. Marisol pasó de ser el tótem del franquismo a una comunista convencida, que defendió públicamente el marxismo. Fue el rostro conocido, probablemente de manera involuntaria, de las movilizaciones contra la entrada en la OTAN.

La implicación política de Pepa Flores fue tan fuerte que llegó incluso a donar las placas conmemorativas de oro que Franco le había entregado en su niñez durante las fiestas del Caudillo en La Granja al Partido Comunista. Había recibido esos premios cuando aún era el instrumento perfecto para la dictadura y se deshizo de ellos para contribuir con los partidos comunistas de su tiempo. Al divorciarse por segunda vez en 1986, Marisol se desvinculó de todo partido político y de un activismo «público». No lo hizo, sin embargo, de sus ideas.


Pepa Flores durante su intervención en el congreso fundacional del PCPE (Partido Comunista de los Pueblos de España), escisión prosoviética del PCE, entonces alineado con las tesis eurocomunistas), a principios de 1984

Marisol, lejos de los focos

Marisol se retiró completamente de la vida pública y regresó a la Málaga que no hubiera querido dejar nunca. Desde entonces vive allí, con su actual pareja, y sus apariciones públicas son limitadísimas. Su deseo de vivir como una persona anónima después de casi treinta años de exposición pública se ha mantenido a rajatabla. De hecho, no acudió a recoger el Goya de Honor en una gala que se celebraba en su Málaga natal y en la que su hija Celia y Amaia Romero interpretaron canciones de su pasado como artista.



El asesinato de Marisol y el renacimiento de Pepa Flores había envuelto a la artista en un halo de misterio que su implicación en la política de los 80 y su desaparición total no hicieron más que reforzar. Su figura ha seguido generando interés hasta la actualidad, si bien sus apariciones han sido muy escasas.

El interés por la figura de Marisol repuntó, además, al salir a la luz una de las últimas entrevistas que concedió. Fue al escritor Francisco Umbral (que redactaba por aquel entonces una biografía de la artista que no llegó a publicarse). En ella, confesó haber sufrido abusos sexuales durante su infancia. Muchos años antes de que el fenómeno del #MeToo estallase y de que un gran número de actrices denunciara abusos sexuales, Pepa Flores había dejado caer, en varias ocasiones, que ella también los había sufrido. De hecho, antes de la entrevista con Umbral, en Interviú llegó a afirmar que «A los ocho años no era la niña angelical que todo el mundo creía… ya estaba más sacudida que una estera».

En esa misma entrevista afirmaba que a veces no podía salir a los escenarios por la cantidad de hematomas que le habían provocado. Habló de secuestro, maltrato y vejaciones sexuales. Llegó a afirmar que su vida hasta que conoció a Antonio Gades fue una película de terror. Según reproduce El Confidencial, en la entrevista con Umbral llegó a narrar esos abusos, a pesar de no querer continuar contando más en dicha entrevista.

“Me llevaban a un chalet del Viso y allí había gente importante, gente del régimen, a verme desnuda, a mí y a otras niñas. A mi madre, cuando venía a verme, los Goyanes la ponían a comer en la cocina».

La sombra de los abusos sexuales, si bien nunca se ha esclarecido el caso, recayó en un momento de eclosión del feminismo en el que los testimonios de violencia sexual han comenzado a salir a la luz. Sin embargo, independientemente de ello, Marisol sigue siendo un reclamo para el público.

Portada de Beat Girls Español! 1960s She-Pop From Spain. El lado femenino del pop español

Portada de Beat Girls Español! 1960s She-Pop From Spain. El lado femenino del pop español (2018)

Una de sus últimas apariciones públicas fue en 2016, para cantar Tómbola junto a su hija pequeña. En 2018 se publicaba un recopilatorio titulado Beat Girls Español! 1960s She-Pop From Spain. El lado femenino del pop español, incluidos algunos ejemplos del Sonido Torrelaguna, es decir, lo ye-ye. En él, junto a Concha Velasco o Rocío Durcal aparecían dos canciones de la época adulta de Pepa Flores, Corazón Contento y la prácticamente onírica versión de La Tarara que había interpretado en Las cuatro bodas de Marisol.

Marisol y Pepa Flores entusiasmaron al público desde su primera aparición en 1960. Su figura ocupó un lugar protagonista en el terreno artístico y mediático del país hasta su retirada. Los veinticinco años de carrera de Pepa Flores fueron testigo del intenso proceso de transformaciones sociales, políticas, económicas y culturales de la España de los años 60, 70 y 80. Durante todos esos años, la figura de la intérprete mostró una enorme versatilidad para adaptarse a los cambios que la rodeaban. En algunos casos, a merced de la maquinaria que rodeaba a Marisol como producto artístico. En otros, como la respuesta de Pepa Flores a una infancia y juventud monitorizada por la mencionada maquinaria (Rincón, 2018: 356).

Durante el periodo desarrollista, que alumbró una España optimista y con ansias de «progreso» (al menos en lo económico) el aspecto de Pepa se adaptó a la idea de “modernidad aceptable” que cobijó el régimen. Lo hizo con la intención de dar un lavado de cara a una España que seguía bajo una dictadura. Esa modernidad aceptable también salpicó la figura de Marisol desde una perspectiva de género. Marisol fue un buen reflejo de los modelos de feminidad que se manejaron en ese contexto. Años más tarde, en la Transición, su desnudo fue prácticamente la alegoría de una sociedad nueva, liberada. Su voz fue la de un discurso, en cierto modo, feminista, que daba los primeros pasos durante el Destape y la Transición. También la de un movimiento obrero que salía de la clandestinidad y podía, finalmente, expresarse en relativa libertad (Rincón, 2018: 356).

Finalmente, en los años 80, la artista se convirtió en metáfora de lo que algunos sectores de la izquierda radical vivieron como el retiro del activismo combativo que había caracterizado el final del franquismo. Durante su trayectoria, en paralelo a ella, España se transformaba. La figura de la actriz adquirió significados distintos acordes a cada contexto histórico. Su imagen estuvo siempre cargada de significados políticos, lo que le permitió mantenerse ligada a la sociedad de su tiempo. Esto convirtió a Marisol en un dispositivo cultural que interpeló siempre a la opinión pública con mucha eficacia (Rincón, 2018: 356).

La figura de Marisol, su devenir desde el papel de niña bonita del franquismo hasta el de activista comunista, es un reflejo del propio devenir de España. Continua muy presente en el recuerdo de un país que transitó con ella desde una dictadura hasta la Transición, del franquismo sociológico hacia la modernidad de una España democrática. Marisol ha sido revisitada, versionada, contemplada por generaciones de españoles que no han perdido de vista a la niña rubia de ojos azules que constituye la imagen mental arquetípica de la artista. La vida de Marisol es el envés de la historia reciente de España. Una mujer que rompió los corsés de su tiempo en directo y que quiso apartarse del estrellato absoluto para que, definitivamente, Marisol dejase paso a Pepa Flores.


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Marisol: de niña prodigio del franquismo a militante comunista. Rating: 4.5 Diposkan Oleh: La Voz de la República
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