Proyecto Faq Gladys del Estal, un crim de la transició que l'estat no reconeix

viernes, 5 de junio de 2020

Gladys del Estal, un crim de la transició que l'estat no reconeix

 
 El documental 'Ez, Eskerrik asko! La ventana de Gladys 'reivindica la figura y la lucha ecologista y antinuclear de la activista de veintitrés tres años asesinada por un guardia civil el 3 de junio de 1979

Gladys del Estal, un crimen de la transición que España no reconoce

Esta semana, el 5 de junio, estaba prevista una proyección, que ha sido aplazada, el documental Ez, Eskerrik asko! La ventana de Gladys en el Ateneu Barcelonès, coincidiendo con el Día Mundial del Medio Ambiente y el aniversario del asesinato de la joven activista. En febrero se pudo ver en los Cines Girona de Barcelona en una sesión única.

El film se estrenó en Tudela y Pamplona y se han hecho proyecciones y debates a base centros culturales y cines del País Vasco con una afluencia de público notable. Es dirigido por Bertha Gaztelumendi, con idea y guión de Sabino Ormazabal, compañero de lucha de Gladys, un activista histórico del ecologismo y el antimilitarismo en el País Vasco. La ha producido Tentazioa Produkzioak y, entre más instituciones, ha colaborado la Dirección General de Paz, Convivencia y Derechos Humanos del gobierno de Navarra.

La obra restituye la memoria de la joven activista y del movimiento ecologista y antinuclear de los años setenta y ochenta en el País Vasco Sur, en consonancia con la expansión internacional del movimiento. Unos años y un movimiento pacífico que fue muy activo, popular y decisivo a la hora de detener la proliferación de proyectos de construcción de centrales nucleares en el país

Bertha Gaztelumendi i Sabino Ormazabal, directors del documentari. Fotografia: Hiru Damatxo.

En 1979 en la costa vasca había tres centrales nucleares a punto de construirse. También estaba previsto instalar otra en Arguedas, Navarra, que además estaría cerca del campo de tiro aéreo militar y de bombardeo con fuego real de las Bardenas Reales, el único de los que dispone el ejército español y de los más importantes de la OTAN en Europa. Un campo hoy activo donde ha habido  accidentes, lo que hacía aún más peligroso de construir una central nuclear.

Para protestar contra el proyecto de la nuclear y pedir el desmantelamiento del campo de tiro se organizó la protesta pacífica de Tudela el 3 de junio de 1979. La concentración era autorizada y tenía un carácter festivo y pacífico. La policía española y la Guardia Civil se presentaron y cargaron. Gladys fue asesinada por un disparo del guardia civil José Martínez Salas.

Desde entonces, cada tres de junio el País Vasco recuerda su muerte. La central de Arguedas (en la merindad de Tudela) nunca se construyó.

Camp de tir aeri de les Bardenas Reales. Fotografia: Hiru Damatxo.

Sabino Ormazabal: 'El estado español debe reconocer el daño causado'

Para conocer más a fondo y recordar de primera mano esta historia, hablo con el guionista del documental, Sabino Ormazabal, compañero de lucha antinuclear de Gladys del Estal y un referente, también, de la lucha antimilitarista vasca. Sabino conocía Gladys desde que eran pequeños, eran vecinos del barrio donostiarra de Egia.

-Como era Gladys, la persona y la activista?

-Gladys del Estal Ferreño tenía veintitrés años cuando la mataron en Tudela en una gran fiesta-concentración convocada con motivo del Día Internacional del Medio Ambiente. Ella era ecologista y antinuclear, muy activa. Fue quien organizó el autobús que llevó a los antinucleares de Egia en las llanuras de El Prado, junto al río Ebro. Pero ella no volvió viva. Terminó de estudiar Informática y se matriculó en Químicas. Además daba clases de ciencias en un aula de adultos y también creó un grupo de medio ambiente con niñas y niños, ambas actividades en el barrio. Y todo esto lo compaginaba con su trabajo.
 
 
 
-Como os conocisteis y empezasteis a militar juntos en el movimiento antinuclear? 
 
 -En aquel tiempo yo vivía en Egia y conocí Gladys cuando el primer grupo ecologista de San Sebastián se constituyó en el barrio. Gladys no pasaba desapercibida, era muy inquieta y tenía convicción. Esto hacía que fuera una de las que hacía charlas sobre la energía nuclear y Lemoiz allí donde nos lo solicitaban. A los comités antinucleares participaba en la coordinadora de barrios.

-¿Qué significa en 1979 la lucha antinuclear del País Vasco? Fue un año clave?

-Fue un año clave en todo el mundo. En marzo hubo un accidente grave en un reactor de Three Mile Island, cerca de Harrisburg (Pensilvania, EEUU). Fue el accidente nuclear más severo y peligroso hasta entonces, un hecho que la industria nuclear negaba que pudiera pasar. Después vendrían los de
Chernóbil (1986) y Fukushima (2011).

Cartell de la concentració a Tudela el 3 de juny de 1979. Fotografia: Hiru Damatxo.

El movimiento antinuclear mundial se reunió en Basilea -nosotros estuvimos presentes- y se decidió convocar una jornada antinuclear en tantos lugares como fuera posible. En el País Vasco ya habíamos hecho manifestaciones y marchas multitudinarias en 1976 (Plentzia-Gorliz), 1977 (Bilbao) y 1978 (Troka e Itziar). Como cerca de Tudela se proyectaba otra central nuclear, los comités y ADMAR (Asamblea para la Defensa del Medio Ambiente de la Ribera) nos pusimos de acuerdo para llevar la llamada internacional a la ribera navarra, juntándose lo además con la petición de desmantelar el polígono de tiro de las Bardenas, que era muy cerca de donde se proyectaba la nuclear de Arguedas-Tudela.


-La central de Tudela no se construyó. ¿Qué otros proyectos conseguisteis paralizar?

-Además de la de Tudela (Soto de Vergara, Navarra), a lo largo de la costa vasca había programadas tres centrales nucleares más: en Deba, a Ea-Ispaster y en Lemoiz (en construcción desde 1972). A cuarenta kilómetros de Bayona (País Vasco norte) se proyectaba otra nuclear a Piedra Horadada, en el lado de las Landas. Y por si fuera poco, a esta misma distancia respecto de la capital alavesa habían construido en Burgos la central de Santa María de Garoña. Era una locura. Sólo esta última, Garoña, llegó a ponerse en funcionamiento una vez Francisco Franco la inauguró en 1970. Finalmente, en 2017 se consiguió paralizarla y se calcula que la demolición durará entre ocho y diez
años. Ahora, se ignora qué harán con los residuos radiactivos y cómo se financiará el desmantelamiento.

La central nuclear de Lemoiz que mai no va arribar a funcionar. Fotografia: Hiru Damatxo.

-En aquellos días aún había poca información para la sociedad en general sobre el peligro de las centrales nucleares. Como encarábamos las acciones de protesta para ser efectivos y popularizar la lucha?

-Hay que tener en cuenta que cuando se anunció el boom nuclear aún eran años de dictadura. No era fácil de organizarse y luchar. En cada uno de los proyectos la oposición se organizó con estrategias diferentes. En algunos lugares pusieron más énfasis en la densidad de población que vivía en torno a la central programada y la forma en que dañaría el medio ambiente y la economía local. Y en otros, sin pasar por alto la anterior, se empleaba un discurso más antinuclear.

Deba. Fotografia: Hiru Damatxo.

En cuanto a la falta de información, se crearon varias iniciativas. Los de Deba se recorrieron media Europa hablando con todo tipo de grupos académicos y científicos. Los de Tudela y Lemoiz contaron con pioneros de la lucha antinuclear y ecologista que habían estudiado en EE.UU., el Reino Unido y Francia, como José Allende, y nos transmitieron los debates y la controversia que había allí sobre la nuclearización. A la vez, con una parte del dinero que se sacaba de vender chapas y adhesivos del sol sonriente antinuclear, se financiaban publicaciones con información internacional, como el Wise, que se traducían del inglés los antinucleares catalanes.


Filmació a Dinamarca, amb Anne Lund, dissenyadora del sol antinuclear. Fotografia: Sabino Ormazabal.

-Como era la relación entre los movimientos antinucleares vasco y catalán?
 
-Los activistas antinucleares catalanes venían a las manifestaciones del País Vasco y antinucleares vascos hemos participado en marchas y actos realizados en Cataluña contra Ascó o Vandellós. También coincidíamos en las coordinadoras de la Cean (Coordinadora Estatal Antinuclear) con Jordi Bigues, Jaume Morrón, Jaume Serrasolses ... Incluso Santi Vilanova hizo un documental sobre Lemoiz.


-Volviendo a Tudela, vosotros estabais. Parece que todo era perfecto hasta que llegó la policía. No había ningún motivo para que se presentaran?
 
-Se trataba de un acto pacífico y que tenía las autorizaciones pertinentes. No hubo ningún motivo para la irrupción policial en el recinto festivo, donde había familias, con niños pequeños, intervenciones de música, teatro y sobre la temática que nos había llevado. El sociólogo Mario Gaviria lo consideró una provocación.
 

Gladys del Estal.

-Como se entiende el despliegue violento de la policía? 

-El movimiento antinuclear vasco había demostrado una gran capacidad de movilización y estábamos en un momento clave para la construcción de Lemoiz, tras el accidente de Harrisburg. Ese día se pretendió de cortar esta pujanza con una provocación? Se quiso impedir una marcha hacia el polígono de tiro programada para la tarde? ... Es evidente que no fue casualidad. Ya a primera hora, los controles de la Guardia Civil desviaron todos los autobuses hacia el otro lado del río Ebro y se obstaculizó el acceso. El despliegue policial fue desproporcionado. A ninguna de las movilizaciones citadas anteriormente no hubo violencia. Entraron con sus vehículos donde se hacía el acto, después de la comida, y enseguida comenzaron los disparos. Organizadores y cargos institucionales trataron de parlamentar a él, pero no hubo manera.

Estrena a la Filmoteca Basca. L’equip i els entrevistats. A primera fila, dreta, els directors. Fotografia: Sabino Ormazabal.

-¿Qué pasó entonces y cómo murió Gladys?
 
-A quien no eran de Tudela los obligaron a dirigirse a los autobuses y les impidieron entrar en el núcleo urbano. Los policías en cerró la entrada. Como protesta por lo que se percibía como una injusticia, porque no había ningún motivo para este comportamiento violento, un grupo pensó en hacer una sentada junto al puente del Ebro. Entre esta gente se encontraba Gladys. Es entonces cuando entran en escena los guardias civiles. Unos cuantos se dispusieron a cargar para desalojarlo. Se sintió que sacaron los fiadores de las armas. Mientras Gladys intentaba levantarse, uno le pegó con el arma en la nuca y sonó un disparo. La bala le salió por debajo del ojo, cerca de la nariz. El cuerpo de Gladys cayó tendido en la calzada, pero los agentes no dejaron acercarse a nadie mientras se desangraba.

-Hubo miedo a que disparasen contra más personas? ¿Cómo reaccionasteis?
 
-Cualquier podía haber recibido el disparo. No tenían armamento de antidisturbios. El enfado de los presentes se volvió furia y mucha gente se encaró a policías y guardias civiles. Hubo choques, manifestaciones y protestas, primero en Tudela mismo y luego a base localidades. A continuación hubo dos días de huelga general. Entonces conseguí entrar en Tudela, y con dos amigos más hicimos velar el cuerpo de Gladys hasta que llegaron sus padres, Eugenia y Enrique. Alguien bajó un vestido de su hija para a Gladys, que estaba totalmente empapada en su sangre. Mientras tanto, en el ayuntamiento se convocó un pleno de urgencia, en el que se aprobaron mociones de gran importancia, que al día siguiente se volvieron a ratificar: se exigió la dimisión del ministro del Interior, del gobernador civil y mandos policiales responsables; la retirada de la policía; la recuperación de las tierras del polígono de tiro de las Bardenas y que se paralizaran todas las centrales y planes nucleares. Más de sesenta ayuntamientos se adhirieron.
 

El cos de Gladys dessagnant-se a terra. No van deixar que ningú s’hi acostés.

-Hubo un juicio en el que el guardia civil responsable de la muerte tuvo una sentencia mucho menor a pesar que los hechos eran muy graves y evidentes.
 
-No es fácil de llegar a juicio en este tipo de casos, pero se consiguió de llegar al juicio oral. Aunque la acusación solicitó que los hechos fueran considerados como asesinato, el agente que mató a Gladys, José Martínez Salas, fue condenado a dieciocho meses de prisión por un delito de imprudencia temeraria con resultado de muerte '. Por lo menos se consiguió algo: que la sentencia refuta la versión oficial que Gladys había intentado arrebatarle el arma. Este guardia civil después ha sido condecorado dos veces, con la Orden del Mérito del Cuerpo de la Guardia Civil con distintivo blanco y con la Cruz con distintivo blanco de la Orden

-Gladys del Estal es una víctima que España todavía no ha reconocido. ¿Por qué? Se podrá nunca conseguir el reconocimiento para ella y las otras víctimas de la transición?
 
-A Gladys del Estal le pusimos un monolito en un parque que hay en el barrio. Muy pronto pusieron una bomba, que fue reivindicada por el Batallón Vasco Español. Pero hicimos reconstruirlo y se ha mantenido en pie hasta ahora. El ayuntamiento puso el nombre de Gladys del Estal a una pasarela que une el parque con un barrio de San Sebastián y le concedió la Memoria de Oro de la ciudad en el 2003.

El Ayuntamiento de Tudela solicitó al congreso español que fuera reconocida como víctima de la violencia policial, pero nunca ha recibido respuesta. El año pasado, el gobierno de Navarra le organizó un acto de memoria y reconocimiento, pero la ley de víctimas que había aprobado en 2015 fue revocada por el Tribunal Constitucional español. En la Comunidad Autónoma del País Vasco, la Ley 12/2016 de Reconocimiento y reparación de víctimas de vulneraciones de derechos humanos en el contexto de la violencia de motivación política también fue rebajada, pero todavía puede cumplir su función.

Gladys no debe ser una víctima de segunda categoría. No puede haber discriminación entre las víctimas, todas tienen los mismos derechos; es por ello que las máximas autoridades de España deben reconocer el daño causado.
 

Cartell del film. Fotografia: Hiru Damatxo.



Fuente → vilaweb.cat

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Gladys del Estal, un crim de la transició que l'estat no reconeix Rating: 4.5 Diposkan Oleh: La Voz de la República
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