Proyecto Faq Hacia un 8M de clase y antifascista

viernes, 6 de marzo de 2020

Hacia un 8M de clase y antifascista


 El encuentro del Bloque No-Mixto Antifascista tendrá lugar el próximo domingo 8 de marzo en la Cuesta de Moyano (Madrid) a las 16:00h.

Hacia un 8M de clase y antifascista: El encuentro del Bloque No-Mixto Antifascista tendrá lugar el próximo domingo 8 de marzo en la Cuesta de Moyano (Madrid) a las 16:00h. No es el primer año que mujeres de colectivos barriales y universitarios tejen redes de unidad con el fin de crear un Bloque No-Mixto de cara a la manifestación del 8M, una unión puntual que se produce en torno a tres ejes: la reivindicación de los espacios no-mixtos, la necesidad de desmarcarse del feminismo institucional incidiendo en un mensaje de feminismo de clase y un tercero eje orientado a converger la lucha feminista y el antifascismo. Como explican mujeres integrantes del Bloque: “Hemos visto la necesidad de desmarcarnos del feminismo institucional y organizarnos en un bloque feminista alternativo”.

¿Por qué un Bloque No-Mixto?

En primer lugar, la necesidad de reivindicar los espacios no-mixtos pasa por asegurar una organización política libre de sesgos. Esto es perfectamente aplicable a cualquier otro tipo de lucha de una minoría que pretenda tomar partido dentro de la colectividad política y liderar, de este modo, su propia lucha frente a una opresión concreta.

Un caso análogo serían los espacios únicamente integrados por personas racializadas que, en el caso concreto de las mujeres, no encuentran su posición representada ni una pretensión inclusiva por parte del feminismo blanco-occidental.

Se trata de incentivar la autoorganización y la socialización política de las mujeres, reivindicar el papel de liderazgo que esta lucha
Pese a que la primera idea que se nos puede venir a la mente sea una deriva aislacionista o exclusivista de estos colectivos, el efecto que se persigue es totalmente opuesto. En esencia, se trata de incentivar la autoorganización y la socialización política de las mujeres, reivindicar el papel de liderazgo que esta lucha les ocupa, construir y crear desde abajo las estrategias y dinámicas a seguir lejos de todo sesgo o filtro que pueda provocar una presencia masculina. Romper, en definitiva, con la barrera que nos separaba de tomar acciones decisivas para nuestras vidas. En este sentido, habilitar espacios donde compartir, debatir y tejer lazos de unión es fundamental para la toma de conciencia como sujeto político. Establecer redes de seguridad y autoconfianza es el paso previo a toda lucha. Por ello es preciso que sean las mujeres quienes tomen la iniciativa del proceso de liberación para tomar conciencia en tanto que mujeres y en tanto que obreras.

“Se necesitan espacios seguros para las mujeres, consideramos que en el día de la mujer trabajadora debe mostrarse a las mujeres en la cabecera, liderando su propia lucha por la liberación”. explica una de las integrantes del Bloque.

La idea de desmarcarse del feminismo institucional nace a raíz del vaciamiento de la condición de clase que en su origen dio razón de ser al anteriormente llamado Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Esto se explica por la paulatina mercantilización del feminismo que ha ido adoptando lógicas liberales con discursos igualitaristas que no abordan la raíz del problema: el sistema capitalista y el sistema patriarcal

La igualdad debe ser el fin último, pero, ¿de qué igualdad estamos hablando? Difícilmente puede llegar a existir una igualdad efectiva cuando las condiciones materiales de los individuos, independientemente del género, no lo son.

Frente a la línea del feminismo liberal, que insiste en separar lo público y lo privado, el feminismo de clase considera que este es el eje principal de la opresión de las mujeres

El feminismo de clase pone el foco en esta cuestión porque considera que es el eje principal de la opresión de las mujeres. Frente a la línea del feminismo liberal, que insiste en separar lo público y lo privado en aras de promover la libertad individual, no tiene en cuenta las relaciones de clase y económicas a la hora de examinar el poder. Un ejemplo de ello sería la reivindicación del acceso a puestos directivos mejor remunerados. Para el feminismo de clase, en cambio, el poder tiene sus raíces tanto en el patriarcado como en el capitalismo. El patriarcado se define por ser un patriarcado capitalista y tener base económica. Ni el capitalismo ni el patriarcado son autónomos.

La formación del nuevo Gobierno parece haber supuesto un suspiro de alivio para la clase trabajadora. Nunca antes ha habido un Gobierno tan paritario, con un Ministerio de Igualdad compuesto íntegramente por mujeres, entre ellas Irene Montero, quien viene directamente del activismo. El salto del movimiento feminista de la calle a las instituciones se traduce en medidas y políticas más agradables. Entra en juego aquí el cuestionamiento al papel del Estado. ¿Y ahora qué?, ¿es esto suficiente?. La realidad es otra: mientras que las mujeres de clase alta ganan en derechos, la situación de las mujeres de clase obrera se mantiene intacta. Más aún si nos aproximamos a los trabajos más precarizados, desempeñados en su mayoría por mujeres migrantes u otras realidades como la situación de las trabajadoras sexuales o las internas en centros penitenciarios, que parecen no tener cabida en ninguna agenda.

Estas razones son las que llevan al Bloque No-Mixto Antifascista a organizarse y hacer eco de todas estas cuestiones buscando establecer una línea diferencial con el feminismo institucional por considerarlo insuficiente y cómplice de la opresión sistémica

“Las mujeres hemos comprobado cómo las instituciones, la educación, la sanidad y la legalidad nos dejan desamparadas e incluso nos generan aún más situaciones de violencia. La liberación real no se hará efectiva mientras lo hagamos de la mano de nuestro opresor”- Añade una de las militantes de Comando Antipatriarcal, colectivo feminista del centro de Madrid.
Feminismo y antifascismo

Dadas las condiciones actuales, urge incidir en la idea de que el feminismo y el antifascismo no son luchas paralelas, sino que han de ir en una misma dirección en la medida que el fascismo ataca directamente a los intereses de la clase trabajadora y por otro lado busca continuamente negar la violencia que sufren las mujeres en tanto que mujeres.


Fuente → elsaltodiario.com

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