Proyecto Faq A mí me espanta la desmemoria

sábado, 12 de octubre de 2019

A mí me espanta la desmemoria


A mí me espanta la desmemoria: En estos ya más de cuarenta años transcurridos desde el inicio de la llamada Transición democrática, se ha construido un relato tendente a calificar de modélica esta etapa, con la Corona dotando de estabilidad al sistema y con una derecha persuadiendo a la población de que, para que este estado de cosas siga así ad aeternum, es preciso no mirar hacia atrás y hacer borrón y cuenta nueva de todo lo acaecido durante el largo y aciago periodo de la Guerra Civil y la dictadura franquista. 

En ese contexto de olvido y perdón impuestos, primero con Rajoy en el Gobierno y ahora con una derecha que abraza, cada vez más notoriamente, posiciones ultraderechistas, los dardos envenenados se dirigen hacia la Ley de Memoria Histórica. 

Como botón de muestra, la reciente salida de tono de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Ayuso, con motivo de la sesión de control en el Parlamento de esa Comunidad, haciendo alusión a que le 'espanta' (sic) la Memoria Histórica y sacando a colación el manido tema de la quema de iglesias y conventos durante la II República. (Le recomiendo, por cierto, que lea La forja de un rebelde, de Arturo Barea, en donde encontrará respuestas al porqué del incendio de alguna de esas iglesias en el barrio de Lavapiés, en Madrid.). Su vicepresidente, Ignacio Aguado (Ciudadanos), no quiso ser menos y expuso a continuación a los periodistas que harán lo posible para que no se quemen iglesias en 2019. Estas lamentables y torpes declaraciones tuvieron su continuidad, como es sabido, en un cine de Valencia, donde radicales de extrema derecha boicotearon la película Mientras dure la guerra, de Amenábar, al grito de 'Arriba España' y 'Viva Cristo Rey'. 

Esta derecha cada vez más ultraderechista se desliza hacia unas cotas de cretinismo y debilidad intelectual preocupantes, sin duda. Y son especialmente preocupantes porque si de algo está necesitada la democracia española es precisamente de romper amarras con el pasado franquista. Quedan aún demasiados residuos del franquismo en las instituciones y en la sociedad. Poso de franquismo sociológico que se nutre, además, de la inhibición del poder legislativo, durante estos años, para condenar la dictadura y dejar sin efecto las actuaciones extrajudiciales e ilegales que llevaron a la muerte, al exilio y al oprobio de sus semejantes a cientos de miles de españolas y españoles. Está muy bien sacar la momia del dictador de Cuelgamuros (actuación, por cierto, dificultada por la familia con una sucesión de recursos sin fin), pero este gesto del Gobierno se nos antoja insuficiente mientras en España sigan campando a sus anchas la impunidad y la ignominia. La presencia en las calles del torturador Antonio González Pacheco, (a) 'Billy el Niño', varias veces condecorado, y la concesión del Ducado de Franco a la nieta del dictador son cuestiones lacerantes, que hieren la sensibilidad de cualquier persona demócrata. 

El presidente del Gobierno calificó de triunfo democrático la decisión del Supremo (el mismo Tribunal que reconoció a Franco como jefe del Estado desde octubre de 1936) de permitir el traslado de los restos del dictador. Pero esa decisión no va más allá: faltan otros gestos que nos lleven a pensar que la democracia española está dispuesta, por fin, como decía arriba, a romper amarras con el franquismo. 

Hay que decirlo con rotundidad: mientras no se derogue la Ley de Amnistía de octubre de 1977 y se ilegalicen la dictadura y las fundaciones franquistas, en España no será delito la apología del franquismo, como sí lo es la del terrorismo. De ahí que tantos y tantos ultraderechistas campen a sus anchas por calles y plazas de España; de ahí la anomalía de que exista un mausoleo en el que el dictador comparte espacio con sus víctimas, algo inaudito en Alemania e Italia. El Foro de la Memoria de Guadalajara opina, a este respecto, que habría que desmontar la Cruz, desacralizar la basílica, disolver la congregación de monjes y exigirle a la familia de Franco que devuelva lo que cobró indebidamente desde que el dictador fue expulsado del Ejército el 22/7/36. 

Desde instancias internacionales no cesan las 'recomendaciones' al Estado español para que juzgue o extradite a los principales responsables de la dictadura. En una comparecencia ante el Congreso de los Diputados en septiembre del pasado año, invitado por el intergrupo de Memoria Histórica de las Cortes, Fabián Salvioli, relator especial de Naciones Unidas para la promoción de la verdad, la justicia y la garantía de no repetición, abordó, una vez más, la situación de impunidad de los crímenes de la dictadura franquista y de la Guerra Civil. 

El relator, muy crítico con la Administración española, instó al Estado, como su antecesor en el cargo, Pablo de Greiff, al cumplimiento de sus obligaciones jurídicas. Ya en 2014, De Greiff emitió un informe donde instaba a España a reparar a las víctimas del franquismo, a lo que el Gobierno del PP indicó que la voluntad de reconciliación solo sería posible a través del olvido, la amnesia y el perdón. Unas declaraciones que, para el relator, suponían un profundo desprecio a las víctimas. Al año siguiente, Salvioli advirtió a España ante el Comité de Derechos Humanos que debía derogar la Ley de Amnistía, investigar, juzgar y condenar a los responsables. Pero ese mismo año, el Consejo de Ministros presidido por Rajoy rechazó las extradiciones de una veintena de imputados por la justicia argentina. 

Es fundamental actuar sobre esa ley de Amnistía, que, hoy por hoy, es incompatible con todo el andamiaje jurídico internacional. Pero incluso desde el PSOE vienen oponiéndose a ello, por todo lo que conlleva (se supone que el 'edificio' de la Transición se tambalearía) y por lo que en su día significó. 

A la espera de esa actuación, urgente y necesaria, es evidente que la actual Ley de Memoria Histórica, aun con sus limitaciones, se erige como una salvaguarda contra el olvido y la impunidad. Me rebelo particularmente contra este franquismo redivivo que, atacándola y desnaturalizándola, trata de retrotraernos a una España en blanco y negro. 

Porque a mí, al contrario que a Isabel Ayuso, me espanta la desmemoria.

Fuente →   laopiniondemurcia.es

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A mí me espanta la desmemoria Rating: 4.5 Diposkan Oleh: La Voz de la República
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