Proyecto Faq Remedios, 83 años esperando esta llamada: "Hemos identificado el ADN de su padre en una fosa común"

sábado, 10 de agosto de 2019

Remedios, 83 años esperando esta llamada: "Hemos identificado el ADN de su padre en una fosa común"


Remedios, 83 años esperando esta llamada: "Hemos identificado el ADN de su padre en una fosa común": Remedios ha encontrado a su padre. Llevaba 83 años buscando su cuerpo. Una muestra de ADN ha identificado a Juan José, víctima del franquismo. Remedios lo podrá enterrar junto a su madre. Está "feliz". Pero vive la noticia entre "contradicciones". Porque también busca a su hermano y la ciencia no ha podido confirmar que Antonio, ejecutado con 17 años, esté entre los huesos de las 14 personas exhumadas en Castro del Río (Córdoba).

"Ha sido muy especial encontrar a mi padre en una fosa común, no lo esperaba en la vida", confiesa Remedios Gómez Márquez en una entrevista con eldiario.es/andalucía. Y allí estaban los restos óseos, arados y removidos durante décadas en el paraje de Santa Rita. Como demostró el trabajo arqueológico.

Entre la tierra estaba Juan José Gómez Gálvez, asesinado por los golpistas de Franco. Tenía 46 años. Su hijo Antonio Gómez Márquez, menor, tenía 17 años. Ambos fueron ejecutados el 20 de julio del 36. Remedios se acuerda de su madre, Dolores Márquez de la Fuente. Una mujer que "murió de negro", a los 86 años. Una mujer que, desde aquellas muertes, nunca celebró "nada" en casa.

Una llamada desde la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía ha informado esta semana a Remedios del resultado positivo de las muestras genéticas cotejadas en el Banco de ADN de la Universidad de Granada. Los restos hallados en la fosa y los que ella misma entregó son compatibles. Remedios preguntó por su hermano, pero la respuesta fue negativa. Las 14 víctimas exhumadas eran hombres, dos de ellos menores de edad. Ahora un par tienen nombre y apellidos. Uno es el padre de Remedios. El otro es el hermano de una mujer del mismo municipio.

Remedios, ha encontrado a su padre. ¿Qué siente?

Ha sido muy especial encontrar a mi padre en una fosa común, no lo esperaba en la vida. Lo que siento es una emoción muy grande. Incluso hoy ando regular de salud. Y ayer me dio un ataque de nervios, lo mismo lloraba que reía. Algo extraño en mí, que siempre acepto las cosas muy tranquila, pero ayer me pilló de sorpresa después de tanto tiempo esperando.

El arqueólogo Jesús Román toma la muestra de ADN a Remedios Gómez.El arqueólogo Jesús Román toma la muestra de ADN a Remedios Gómez.

¿Cómo fue recibir la llamada anunciando el resultado positivo, tras más de 80 años de búsqueda?

Me preguntaron cómo me llamaba y dije para qué. Ya me dijeron que era para eso, que tenían la prueba de ADN y había dado positivo. Le pregunté de quién y me dicen de su padre. Me dio mucha alegría. No sabía qué contestarle, me puse nerviosa. Lo primero que hice fue preguntarle por mi hermano, tenía un interés especial en que apareciera, era un niño de 17 años. Pero me dijeron que solo mi padre. Pensé que serían los dos… ahora me queda eso, por qué mi hermano no, después de tanto tiempo. Estoy muy alegre por un lado, y por otro con muchas contradicciones.

¿De quién se acuerda en estos momentos?

De mi madre. Ella los vio atados a los dos cuando los cogieron en la Santa Crucita, en una aldea. Murió de negro y nunca la vi reír ni celebrar nada en mi casa, ni un cumpleaños. Nada, ni Nochebuena. Yo sigo igual, no celebro ni mi cumpleaños.

¿Qué le contaba?

No contaba nada, no podíamos hablar. Había mucho miedo. En mi casa una conversación normal de lo que pasó… eso nunca. No se podía. Si contaba algo decía que no se entere nadie, que si preguntan no vayas a decir que a tu padre lo han matado, di que se ha muerto.

Remedios junto a Antonio, ejecutado por los franquistas con 17 años, y el resto de sus hermanos.Remedios junto a Antonio, ejecutado por los franquistas con 17 años, y el resto de sus hermanos.

¿Cómo era su padre?

Era guitarrista de carrera, estuvo estudiando en el conservatorio en Córdoba. A él le conocían como el Bandurria, y así nos conocen a todos en el pueblo. Era una persona especial. Siempre tenía tiempo para tocar en todas las bodas y bautizos. Pero mi madre contaba poco.

Y su hermano…

Era un niño, con 17 años lo mataron. Y había otro más chico del pueblo, con 16. Se lo llevaron porque estaba con mi padre. Una mujer vio cómo los ataban y se los llevaban. Y ya está. Ninguno había hecho nada.

¿Cómo los detienen los golpistas?

Había un cortijo cerca del pueblo donde repartieron tierras para que algunas familias las pudieran labrar. Ellos dormían en una era que teníamos allí. Por la mañana llegaron unos camiones y como mi padre no tenía nada se levantó, y mi hermano, que estaba con él. Pero tenían una lista. Sabían a quién se iban a llevar. A los que no tenían a mano, como mi padre, los buscaron.

Cuando mi madre se entera fue a buscar a otras mujeres, de los que se habían llevado, y fueron a Montilla, donde le dijeron que los habían trasladado. Mi madre estaba embarazada de siete meses, cogió un mulo, y al llegar le dicen que no, que están en Espejo. Allí los vio atados de las manos, a pleno sol. Es lo último que sabemos de ellos. A las mujeres cuando volvieron al pueblo las pusieron a barrer la plaza y a alguna la pelaron y le dieron aceite de ricino. Yo lo vi. Y esta mujer murió a los pocos días, también la vi muerta.

¿Sabe si hablaron sus padres en aquel momento?

Mi padre le dijo coge a los niños, que éramos cinco, y vete cuanto antes del pueblo. Y eso hizo. Llega a Santa Cruz y nos coge, con una cabra para por lo menos darnos de comer por ahí, y llegamos así hasta Jaén andando, en pleno julio. Mi madre se puso tan malita que abortó. La ingresaron en el hospital de Jaén y nos quedamos un mes solitos, en una finca. Nos ayudaron un poco por lo menos para comer. Dormíamos a veces en el pajar con los animales, solo con una mantita.

Los años de la guerra pasamos mucha hambre y necesidades. Lo mejor para comer eran aceitunas secas, y lo poco que daba el campo. Para dos de mis hermanos y yo incluso tenían los papeles para enviarnos a Rusia, pero un tío mío se hizo cargo y nos quedamos. No sé lo que sería mejor.

Luego, cuando volvimos al pueblo, un falangista se había metido en nuestra casa, una casa que hicieron mis padres… Le daría un poquito de remordimiento y nos dejó que nos metiéramos, pero en una habitación abajo, porque él se quedó en la casa, ya la consideraba suya. Muchos años después fui al pueblo, porque vivo en Córdoba, y quienes compraron la casa me dejaron entrar a verla.

Y, del secuestro, a una cuerda de presos y la ejecución.

Estaban atados con sogas. Los mataron en un olivar, pidiendo agua con voz lastimera, según contó Francisco Merino en un libro. Ese testimonio dice que al momento escuchó una ráfaga y vio como les daban el tiro de gracia. Que los dejaron allí tirados, no hicieron fosa. Otro decía que vio cómo se los comían los perros, pero no quiero ni pensarlo. Lo que pasa es que eso es lo que se ha contado. Es la historia nuestra, sé que hay muchas, pero es triste, de esto no te repones nunca. Y fue uno del pueblo el que tuvo la culpa.

Remedios Gómez, con la muestra genética que ha facilitado la identificación de su padre.Remedios Gómez, con la muestra genética que ha facilitado la identificación de su padre.

¿Qué diría precisamente a las víctimas que siguen buscando a sus familiares en fosas y cunetas?

Que tengan ánimo y hagan como yo, que sigan y sigan, que  llevo muchos años con esto. Que mantengan la esperanza.

Y a quienes hablan de abrir heridas…

Hay quienes hablan de venganza, sí. Les diría que no entienden. Esa es la excusa que tienen, que hace mucho tiempo. Pues yo tengo 87 años y me sigo acordando, no me han anulado aunque quieran.

O eso que dicen que todos hicieron igual, que todos mataron… Pues no. Mentira. El golpe de Estado lo dieron ellos y no pararon de matar nunca. Otros se defendieron y es normal, si te van a matar, te defiendes. Es la realidad de lo que pasó.

¿Qué opina entonces de todo el camino que queda por recorrer en España?

Que no se ha hecho nada, nunca. Y nada es nada. Todo esto se podía haber hecho hace mucho tiempo. Y lo que se ha hecho es con la fuerza de los familiares.

Trabajos en la fosa de Castro del Río (Córdoba) donde se han hallado los restos de seis fusilados en 1936. (Foto. Ayto. Castro del Río)Trabajos en la fosa de Castro del Río (Córdoba). |

AYUNTAMIENTO DE CASTRO DEL RÍO

Y, dicen, una fosa común es un libro abierto, que explica la historia. Usted estuvo en la excavación.

Yo he estado allí muchos días. Los huesos eran tan pocos, tan arados… Ha sido como encontrar una aguja en un pajar, en el sitio que estaba era muy difícil encontrarlo, pero tuvimos suerte. Al final no han podido confirmar nada más que a mi padre, eso no lo esperaba yo.

Pero el trabajo de los arqueólogos ha sido… tengo un gran agradecimiento que no les voy a pagar nunca. A Jesús (Román) y Juanma (Guijo) les tengo un cariño especial. No solo es el trabajo, sino en lo personal, cómo se comportan con las personas. Son únicos. De estas personas hay muy pocas.

“Ojalá todos los familiares pudieran dar un entierro digno a sus seres queridos”

En la "alegría" de Remedios cabe un recuerdo especial al equipo científico encargado de la exhumación, dirigido por el arqueólogo Jesús Román y el antropólogo Juan Manuel Guijo, junto a la arqueóloga Elena Vera y Antonio Domínguez.

"Hoy es uno de esos días en los que te sientes orgulloso de tu trabajo, ves que se cierran heridas que nunca dejaron de sangrar", apunta Jesús Román. "Remedios es de esas personas que te marcan para siempre” aunque "su felicidad no es completa, aún falta su hermano, pero, al menos, ha podido recuperar a su padre", matiza el arqueólogo. "Ojalá todos los familiares pudieran dar un entierro digno a sus seres queridos que 83 años después continúan desaparecidos", confiesa.

Los trabajos arqueológicos fueron coordinados desde la extinta Dirección General de Memoria Democrática de la Junta de Andalucía. El Gobierno andaluz y la consejería de Cultura, hasta el momento, no han informado del resultado positivo de la identificación genética de dos víctimas del franquismo.


Fuente → eldiario.es

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