Proyecto Faq La herencia franquista de Felipe González

sábado, 18 de agosto de 2018

La herencia franquista de Felipe González


La herencia franquista de Felipe González

De aquellos polvos, estos lodos. No cabe duda de que Felipe González hizo mucho por modernizar España tras asumir el poder en octubre de 1982, pero le faltaron muchas cosas importantes por resolver: la democratización y depuración del Ejército y la Policía, la Justicia, la Banca, las fuerzas económicas provenientes del régimen franquista o derogar los acuerdos con la Iglesia Católica que fueron firmados en julio de 1976 antes de aprobarse la Constitución española en diciembre de 1978 y que fueron refrendados en enero de 1979, en sustitución del Concordato de 1953 firmado en plena dictadura fascista del General Franco con la Santa Sede bajo los principios del nacionalcatolicismo. Con los cuatro acuerdos firmados por el presidente Adolfo Suárez en 1979 se mantenían los privilegios fiscales de la Iglesia Católica, que suponen todavía un trato diferencial para la religión católica en detrimento de los principios de neutralidad y aconfesionalidad del Estado español que consagra el artículo 16.3 de la carta magna. La opacidad y confusión que rige en la aplicación del punto V relativo a los acuerdos económicos, provoca un creciente rechazo social. Ahora los privilegios financieros que tiene la Iglesia Católica al amparo de los acuerdos entre el Estado Español y la Santa Sede en 1979 ha recibido un severo varapalo, un fuerte correctivo por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que en una reciente sentencia, establece que las bonificaciones y exenciones fiscales son contrarias al derecho comunitario si están relacionadas o sirven para financiar una actividad económica. Siempre que se de esa circunstancia, a valorar en cada caso por un juez español, deben ser consideradas ayudas estatales prohibidas. La sentencia ha sido dictada a raíz de una cuestión prejudicial planteada por un juzgado español y tiene una enorme trascendencia en el pulso que mantiene la jerarquía eclesiástica para hacer valer unos privilegios cada vez más cuestionados.

También es discutible que el Estado siga contribuyendo al sostenimiento de la infraestructura de la Iglesia Católica, incluida la casilla del 0,7 % del IRPF que le reporta ingresos directos, cuando otras confesiones no gozan de tal privilegio. Se da la circunstancia de que la mayor parte de los ingresos que reciben las organizaciones humanitarias vinculadas a la Iglesia como Cáritas, no proceden de esa casilla, sino de la que figura como “actividades de interés social” destinada a financiar las organizaciones no gubernamentales. De otros asuntos/trasuntos innombrables de la Iglesia Católica, como los obispos y curas pederastas, los escándalos de pedofilia, con casos gravísimos como el del fundador de la congregación ultraconservadora Los Legionarios de Cristo el padre Marcial Maciel, que llevaba una triple vida con dos mujeres y varios hijos, y su caso empañó incluso el prestigio del Papa Juan Pablo II, quién durante muchos años se negó a escuchar a las víctimas y lo defendió con uñas y dientes, hasta que el Papa Benedicto XVI lo relevó del sacerdocio por haber abusado de menores. Un buen macho machote este legionario de Cristo. Referirnos con detalles de sus falacias a los cardenales Antonio María Rouco Varela y Antonio Cañizarez Llovera, entre otros, fascistas y retrógrados por antonomasia, no vale la pena, mejor pasar de estos impresentables.

Otrosí: Cómo ya me he ocupado bastante de la Santa Madre Iglesia Católica Apostólica y Romana, no quiero seguir apuntando y reseñando cosas muy criticables eclesiásticas porque al fin y al cabo uno viene de familias cristianas y además fui monaguillo en la Iglesia de La Luz, y no es cosa de zaherir demasiado a muchos seres cercanos y amigos que siguen creyendo en la Iglesia Católica, y aunque el Papa Francisco me cae muy bien, hay otras cuestiones que desde hace año me han separado de tal organización. Por eso ahora me voy a dedicar un poco a criticar a la Justicia española, con mucho cuidado que a uno lo pueden empitonar dentro de poco por negarse a rezar el rosario o por no cantar el Cara al Sol. Decía y lo mantengo que Felipe González hizo cosas buenas en los inicios de su oposición a Adolfo Suárez y luego en los primeros años de su mandato cuando la gran victoria socialista de 1982, pero al llegar al Poder permitió que los jueces del Tribunal de Orden Público, el temido y sanguinario TOP de la dictadura, pasaran a la Audiencia Nacional como quién va de veraneo. Y la mayoría de los jueces que habían participado en la fundación del tribunal franquista en diciembre de 1963, que tenía como objetivo empurar a todo socialista, comunista, republicano, demócrata en definitiva que moviera un dedo o abriese la boca, los vimos en la Audiencia Nacional cuando se creó en 1977 sustituyendo al TOP. Con la flamante y muy democrática AN se puso en marcha la continuidad de la Justicia franquista, y de los diez jueces que ostentaron plaza titular en el TOP, todos ellos fueron magistrados en la Audiencia Nacional y/o en el Tribunal Supremo. A esta cruda realidad debe sumarse el hecho que todos mantuvieron la Cruz de Raimundo de Peñafort, una medalla al mérito jurídico instituida en 1944 cuando la represión y asesinatos de los franquistas era feroz en toda España.

Como prueba del nueve para demostrar la conexión del TOP con la AN, vemos que el presidente del tribunal franquista, Enrique Amat, fue ascendido al Tribunal Supremo, y otros dos magistrados, José F, Mateu y Antonio Torres Dulce también pasaron al Supremo y a la Audiencia Provincial de Madrid respectivamente; el juez de Instrucción del TOP famoso por la dureza de sus instrucciones, José Garralda, al Tribunal Supremo, y los dos fiscales, Antonio González y Félix Hernández, igualmente ingresaron en el Supremo, y aquí no ha pasado nada. El parecido jurídico de los miembros del TOP y los de la AN nos puede ayudar a comprender desde un punto de vista general, el conservadurismo imperante en los altos órganos de la estructura y, desde un punto de vista concreto, el porqué de las reticencias por parte de la Audiencia Nacional para acatar la sentencia del Tribunal de Estrasburgo sobre la retroactividad de la doctrina Parot o la inhabilitación del juez Baltasar Garzón por parte del Tribunal Supremo. En este sentido el refranero popular español expresa de forma magistral la situación de la alta judicatura española porque cobra sentido el dicho “de aquellos polvos, estos lodos”. Y que me la piquen menúo que como no soy juez no entiendo muchos asuntos/trasuntos jurídicos, pero que conste que hay jueces y jueces, y juezas y juezas, buenos, regulares y malos, como mis colegas periodistas. Digo.

Otrosí: pasando de la Iglesia Católica y la Justicia, no sea que me vayan a excomulgar y/o empurar, analicemos las cuestiones de armas tomar, en este caso el Ejército y la Policía franquista. En este asunto/trasunto reconozco que había que actuar con pies de plomo para evitar que nos dieran plomo, y en octubre de 1976, cuando Santiago Carrillo vino a Las Palmas y Tenerife con peluca y todo, asistí a una reunión en la sede del PCC/PCE en la calle Prudencio Morales del Puerto de La Luz, y en ella Carrillo y Mauricio nos comunicaron que Adolfo Suárez y Manuel Fraga les habían advertido que si no se portaban bien habría otro golpe de estado y la prolongación de la dictadura, y que por lo tanto nada de bandera republicana, ni de reivindicación de un referéndum República/Monarquía, y que había que renunciar a todo eso para la consolidación de la democracia. Dos meses después Carrillo sería detenido en Madrid en una reunión del partido junto a los dirigentes Manuel Ballesteros, Pilar Bravo, Jaime Azcarate, Simón Sánchez Montero, Santiago Álvarez y otros líderes comunistas, y en la vorágine del inicio de la llamada transición, el 9 de abril de 1977 Adolfo Suárez legalizó el Partido Comunista con una gran tensión en el Ejército. Se destacaron muchos generales en su oposición a la autorización de los odiados “rojos comunistas”, pero entre ellos sobresalieron Gabriel Pita da Veiga y Fernando de Santiago y Díaz de Mendivil, a los cuales tuvo que frenar constantemente el general Manuel Gutiérrez Mellado, muy fiel a Adolfo Suárez.

Entre 1976 y 1982, año de la gran victoria de Felipe González, se sucedieron muchos hechos preocupantes impelidos por la extrema derecha con la anuencia del Ejército y la Policía, entre otros los sucesos de Vitoria el 3 de marzo de 1976, los de Montejurra el 9 de mayo de ese mismo año, con asesinatos de trabajadores, la matanza de Atocha el 24 de enero de 1977 de abogados laboralistas, en medio de una gran lucha del pueblo épica, gloriosa, y que tras el paréntesis del gobierno de la Unión de Centro Democrático, llevaría por fin a la victoria del Partido Socialista Obrero Español en 1982. Pero Felipe González lo primero que hizo fue utilizar a la Brigada Político Social franquista, que fue reestructurada creándose la Brigada Central de Información, en donde figuraron policías franquistas represores como el comisario Roberto Conesa, feroz, torturador y asesino jefe de la BPS, Miguel Planchuelo, José Amedo, Michel Domínguez, posteriormente estos dos integrantes del GAL, y también figuraron en la policía del ministro José Barrionuevo, Antonio González Pacheco, alias “Billy el Niño”, que todavía se pasea por Madrid con gran arrogancia y cuatro condecoraciones al mérito policial lo que le da derecho a cobrar un cincuenta por ciento más de su pensión. Si a principios de 1983 Felipe González se decidió a crear el GAL utilizando a la policía franquista, encargando este menester a su ministro del Interior, José Barrionuevo, nada hizo como hemos apuntado para democratizar a las Fuerzas Armadas, la Justicia, a la Banca, al entramado empresarial mayormente proveniente de la dictadura.

Otrosí: de la Banca sólo diremos que la desaparición de las Cajas de Ahorro me parece la mayor aberración de la historia de la España financiera“moderna”. Durante los siglos VII y XIII surgieron los Montes de Piedad que eran lugares donde las personas pobres podían conseguir un pequeño préstamo a cambio dejar algo en depósito, se podía dejar algún bien o alguna prenda en garantía y recuperarlo una vez devuelto el préstamo. A partir de los Montes de Piedad surgieron las Cajas de Ahorro, unas entidades sin ánimo de lucro, donde los trabajadores depositaban sus ahorros y pedían pequeños préstamos. A partir de la primera Caja de Ahorro, establecida en Jerez de la Frontera en 1834, se consolidó una estructura que con el paso del tiempo se convirtió en la Confederación de Cajas de Ahorro de España. No me voy a extender en este asunto/trasunto lamentable, simplemente resumir que ha sido el capitalismo salvaje quién ha eliminado con las Cajas de Ahorro y su Obra Social, que se convirtieron en Bankia, cuyo inicio fue la fusión de siete cajas, Caja Madrid, Bancaja, La Caja de Canarias, Caja de Ávila, Caixa Laietana, Caja Segovia y Caja Soria, y recibieron un crédito del Fondo de Reordenación de Ordenada Bancaria (FROB), que depende del Ministerio de Hacienda y Empresa, es decir, dinero de todos los contribuyentes. No hace falta recordar las grandes “operaciones” que hicieron en Bankia Rodrigo Rato y Miguel Blesa, que terminó suicidándose.

Con todo este panorama, y a modo de resumen, creo que en 1986, cuando España ingresó en la Unión Europea, fue cuando Felipe González debió abordar todos estos problemas del Ejército, Policía, Judicatura, estructura financiera y bancaria herederas de la dictadura, y además impulsar la Memoria Histórica. Al contrario, impulsó el GAL, permitió los robos de dinero público con los Fondos Reservados como gran ejemplo, no voy a citar de nuevo los robos de Luis Roldán, Director de la Guardia Civil, Malesa, Filesa, Time-Export, Flick, (reseñarlos todos de nuevo alargaría tremendamente este trabajo) y entre otras “grandes decisiones” vendió Galerías Preciados a su gran amigo el millonario venezolano Gustavo Cisneros, y ha empañado su inicial imagen de estadista con muchas amistades peligrosas, al principio con Carlos Andrés Pérez, Bettino Craxi, Georgiu Papandreu, y ahora con Mossack&Fonseca, Enrique Sarasola, Jesús Barderas,  Carlos Slim, Gustavo Cisneros, Álvaro Uribe, Farshad Zandi, y largo etc, que le han reportado mucho bienestar personal, pero un gran desprestigio político. Su metamorfosis política, humana, social, empezó cuando utilizó el yate del dictador, el Azor, con gran escándalo de toda la izquierda y otros grupos políticos, y más tarde su paso por Gas Natural y su defensa de las puertas giratorias es una muestra más de su cambio personal. Y aunque es perfectamente legal que se dedique a los negocios, sus empresas Ialcon Consultoría y  Oyauri Investiment, en las que tiene como socios a sus hijos María, Pablo y David, y que ha facturado más de seis millones de euros anuales, no son muy éticas ni estéticas  ni siquiera para un socioliberal, porque evidentemente los contratos que consigue parten de su influencia como ex presidente del Gobierno. Y muchos contratos no son muy cristalinos, más bien bastante opacos.

Estoy convencido, como otros muchos historiadores, politólogos, economistas, periodistas, etc, que si González en 1986 hubiese hecho una política de izquierda, o al menos de centro/izquierda, el Ejército español no hubiese movido un dedo ni un tanque al estar ya España en la Unión Europea. Y si hubiese sacado a Franco del Valle de los Caídos, ahora Pedro Sánchez podría dedicarse a otras cosas más menesterosas y productivas en los tiempos presentes. Me parece que entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias van a hacer mucho más de aquí a 2020 que Felipe González en catorce años de presidencia. Las contradicciones a nivel de política internacional han sido escandalosas, primero cuando era el líder de la oposición estuvo contra la OTAN, y luego de presidente se hizo un atlantista furibundo, con Javier Solana de mayordomo. Con respecto al Sáhara, primero apoyó al Frente Polisario, y ahora es un gran amigo del sátrapa Mohamed VI. Todo un ejemplo de fariseo y farsante. Algunos políticos cuando llegan a cierta edad dan un cambio radical normalmente hacia la derecha. Menos mal que no todos caen en el conservadurismo al cumplir años, como por ejemplo Julio Anguita.

Fuente →  eldiario.es

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