Proyecto Faq Dónde están enterrados los presidentes de la II República

miércoles, 15 de agosto de 2018

Dónde están enterrados los presidentes de la II República

Dónde están enterrados los presidentes de la II República

Leyendo la prensa hace unos días, y, con la posible retirada de los restos del dictador del valle de los caídos (cosa que veo necesaria, tal y como he indicado en otras entradas previas), me encontré este artículo de mi admirada Nieves Concostrina (@NConcostrina) publico.es en el que se menciona los lugares en los que están enterrados los cinco presidentes que tuvo la II República Española (tres de ellos fueron presidentes de la República en el exilio, entre 1939 y 1977). Ninguno de ellos tuvo un funeral de Estado, y únicamente tres de ellos (Niceto Alcalá Zamora, Diego Martínez Barrio y José Maldonado) están enterrados en nuestro país. Manuel Azaña y Luis Jiménez de Asúa lo están en Francia y Argentina, respectivamente.


Niceto Alcalá Zamora

 Vinculado a la derecha liberal, Niceto Alcalá Zamora (Priego de Córdoba, 1877 – Buenos Aires, 1949), fue presidente de la II República entre abril de 1931 y mayo de 1936. El golpe de Estado del 18 de julio de 1936 le sorprendió en viaje por el norte de Europa y ya no regresó a España. Se exilió en Francia y finalmente en Argentina, donde falleció en 1949. Sin embargo, pidió que sus restos volvieran a España cuando el país volviera a ser una democracia. Pero no fue tan sencillo, por dos veces, en 1977 y 1979 el entonces presidente Adolfo Suárez (1932 – 2014) se negó a ello, a no ser que se hiciera de forma discreta.

Y así pasó. Los restos de Niceto Alcalá Zamora regresaron a España de forma anónima en el verano de 1979 a través del puerto de Barcelona. Fueron enterrados en el madrileño cementerio de la Almudena el 11 de agosto de ese mismo año, en la más estricta intimidad. El diario El País recogió en un breve artículo días después la llegada de los restos del presidente así como las quejas de algunos políticos republicanos por el poco eco que tuvo dicho evento. Eduardo Prada, presidente de Acción Republicana Democrática Española (ARDE) dijo que:

“Ha debido hacérsele el entierro que se merece por su significación política, como ocurrió en el caso del entierro de Francisco Largo Caballero. Los republicanos españoles, en su momento, le rendiremos el homenaje que se merece, y lamentamos que las presiones de toda índole que estamos sufriendo sirvan para desconcertar a la opinión pública sobre la actitud, de determinadas personas ligadas con la causa republicana”.


Manuel Azaña

Manuel Azaña (Alcalá de Henares, 1880 – Montauban, 1940) perteneciente a Izquierda Republicana, fue presidente de la II República entre mayo de 1936 y marzo de 1939. Exiliado en Francia desde febrero de ese mismo año, tuvo que ver como su salud empeoraba al mismo tiempo que las tropas alemanas iban ocupando el país vecino. Hubo temores de que iba a ser detenido por agentes de Franco y alemanes y deportado, cosa que al final no se produjo. Azaña falleció en Montauban, en el sur de Francia el 3 de noviembre de 1940, víctima de un infarto cerebral.
El presidente de la Francia colaboracionista y amigo de Franco, Philippe Pétain (1856 – 1951), quiso impedir que Azaña se le enterrasen con la bandera republicana y exigió que se emplease la de la dictadura. Sin embargo, el entonces embajador mexicano en Francia Luis I. Rodríguez (1905 – 1973), que ya había ayudado antes a Azaña al impedir ser capturado por agentes de la Gestapo y falangistas al alquilar parte de un hotel y colocarlo bajo jurisdicción mexicana, declaró al prefecto petainista de la zona que:

“Está bien, lo cubrirá la bandera de México, para nosotros será un privilegio, para los republicanos, una esperanza, y para ustedes una dolorosa lección”.

A día de hoy, Manuel Azaña continúa en el cementerio de Montauban porque así lo quiso, además, le pidió a su mujer Dolores de Rivas Cherif (1904 – 1993) que no lo movieran de allí. En 2008, el departamento francés al que pertenece Montauban embelleció su tumba con una escultura del artista Christian A. Acquier.


Diego Martínez Barrio

Diego Martínez Barrio (Sevilla, 1883 – París, 1962) de Unión Republicana, fue el primer presidente de la República española en el exilio, primero de forma interina tras la dimisión de Azaña mientras se reconstruía el organigrama político republicano, y ya de forma oficial entre 1945 y 1962, año en que falleció en la capital francesa, donde se encontraba la sede del gobierno republicano en el exilio.

En 1960, dos años antes de morir, le pidió a su mujer que sus restos fueran trasladados a España en cuanto la democracia volviera a nuestro país. Sin embargo, hubo que esperar hasta el año 2000 para que eso sucediera. A principios de enero sus restos, junto con los de su mujer y su cuñada fueron trasladados a Sevilla. Dichos restos, tras ser expuestos en el ayuntamiento de la capital andaluza (donde estuvieron presentes una de sus sobrinas y el entonces alcalde sevillano Alfredo Sánchez Monteseirín) fueron trasladados al cementerio de San Fernando. Tuvo un funeral laico y durante la ceremonia sonó el Himno de Riego. Fue homenajeado por el ayuntamiento de su ciudad en 2008.


Luis Jiménez de Asúa

El socialista Luis Jiménez de Asúa, abogado y jurista (Madrid, 1889 – Buenos Aires, 1970), uno de los autores de la Constitución Española de 1931, fue presidente de la República en el exilio entre 1962 y 1970. Murió en su exilio de la capital argentina el 16 de noviembre de 1970, siendo enterrado en el cementerio de La Chacarita, aunque siempre quiso regresar a España. En sus últimos tiempos llegó a decir que:

“Quiero volver a España con dignidad. Cuando desaparezca Franco nuestra obligación será volver y poner al servicio del país todas nuestras fuerzas. Cuando el avión se vaya acercando a Madrid entraré en la cabina y pediré al piloto ser el primero que pise tierra española”.


José Maldonado

José Maldonado (Tineo, 1900 – Oviedo, 1985) republicano liberal, fue el último presidente de la República en el exilio, entre 1970 y 1977, y el único que pudo regresar con vida a España (junto con su mujer Rosalía) cuando retornó la democracia a nuestro país. Fue el encargado de disolver el gobierno de la República en el exilio el 15 de junio de 1977 en un manifiesto en el que reafirmaban la legalidad del gobierno republicano español de 1931 y la validez de las elecciones generales de ese año en España (pese a que no permitió presentarse a los partidos republicanos) por lo que procedían a su disolución indicando que:

“Las Instituciones de la República en el exilio ponen así término a la misión histórica que se habían impuesto. Y quienes las han mantenido hasta hoy, se sienten satisfechos porque tienen la convicción de haber cumplido con su deber”.

Decidió regresar a nuestro país en ese mismo 1977, si bien no se instaló de forma definitiva en Oviedo (Asturias) hasta 1980. Sus últimos años los pasó con tranquilidad, aunque se le podía ver con frecuencia en la tertulia del café Rialto y dando largos paseos por la ciudad. Murió en Oviedo en 1985, víctima de una neumonía. Poco después fue enterrado en el cementerio de La Espina, en el concejo de Salas (Asturias). Posteriormente el ayuntamiento ovetense le rendiría honores con una calle en su honor en el barrio de La Ería.

Espero que esta breve entrada sirva como homenaje a la memoria de estas personas que lucharon por la democracia en España. Estos españoles y muchos otros (y también muchas) tuvieron que exiliarse y vivir como refugiados (al igual que una gran cantidad de personas hoy en día) debido a una dictadura. Espero por un lado que poco a poco se vayan reconociendo las aportaciones y el legado de la etapa democrática republicana. Es muy difícil explicar en Europa que los presidentes de un país democrático hayan tenido este destino y que un dictador tenga todavía ese enorme mausoleo. Italia y Alemania, que tuvieron regímenes similares, no tienen monumentos funerarios como los que hay aquí con esa significación política.

Bibliografía:

-Ángel Viñas (ed.) “En el combate por la Historia” Pasado y Presente, Barcelona 2012
-Julián Casanova y Carlos Gil Andrés “Historia de España en el siglo XX” Ariel, Barcelona 2009
-Xavier Flores “El Gobierno de la República en el exilio, crónica de un imposible retorno”  Espacio, Tiempo y Forma, Serie V, Historia Contemporánea. 14,2001, págs 309 – 350
-José Antonio Ferrer Benimeli “Historia de la II República en el exilio”
-El muy discreto regreso de Alcalá Zamora puede escucharse en el siguiente enlace del programa de RNE Polvo eres, presentado por Nieves Concostrina:  rtve.es

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