Proyecto Faq Un estado de cobardía

viernes, 27 de julio de 2018

Un estado de cobardía

Nos dan la golosina de la exhumación del infecto asesino Franco de su macabro mausoleo de piedra de sangre, que por cierto, financiamos todos, haciéndonos creer que brilla la democracia


En estos tiempos de indignación supina sientes una gran tristeza por tener que volver una y otra vez a explicar lo mismo. Repetición y reiteración que se resume en el franquismo cotidiano que nos convierte en elefantas y no precisamente por la gran memoria que se le atribuye a la paquiderma, más bien por la piel tan gruesa que estamos desarrollando y porque somos objeto de caza y no solo real. Aunque igual la mejor comparación sería la del caracol, con cornamenta, arrastradas y resbalándonos todo como si las babas nos hubieran reblandecido las neuronas, y dentro del caparazón de las redes sociales con autocensura, eso las más atrevidas. Bueno, quienes no tienen para permitirse ni techo, ni conexión, esas, serían babosas en riesgo de exclusión, pero a quien le importa ¿no?. Toda esta zoología viniendo de la teoría de la rana que se cuece a fuego lento no nos tiene que extrañar. Podríamos hablar también de la avestruz, igual un día asomamos la cabeza por nuestras antípodas, espero que no políticas.

Después de esta visita por el zoo humano, puede que os hagáis la pregunta de a qué viene tanta disertación animal, pues a que es julio y que el fascismo campa por sus fueros a placer mientras nos introducen en el laberinto zanahoria de las nuevas medidas de Memoria. Nos dan la golosina de la exhumación del infecto asesino Franco de su macabro mausoleo de piedra de sangre, que por cierto, financiamos todos, haciéndonos creer que brilla la democracia. Pero al mismo tiempo los fascistas salen a pasear por el tétrico Valle de los Caídos en número de cientos, brazo en alto, cantando cara al sol envueltos en la bandera del aguilucho, pasándose la ley de la Memoria por el forro. A estos franquistas la Benemérita solo les insta a entonar sus himnos falangistas a menor volumen, será para no desvelar a Franco de su glorioso sueño de la España más aberrante, nuestra pesadilla. Aquí no hubo reparto de hostias más que las del prior de la congregación que custodia la infernal cueva. Monjes que desde el poder otorgado por el dictador, que aun les asiste, han convertido la montaña en el baluarte del fascismo patrio, que ahora brilla bajo el lema el “Valle no se toca”. Todo esto mientras los medios que se venden como progresistas, en aras de la pluralidad y supuesta profesionalidad, ofrecen minutos de oro a la Fundación Francisco Franco, que ha salido en la tele los últimos meses más que en cuarenta años. Y encima se creen que son la BBC.

Al tiempo, mientras el esperpento judicial hunde sus escuadras por Europa adelante, aquí siguen los últimos de Filipinas sin dar crédito a que tenemos presas políticas y exiliadas en este estado de inseguridad jurídica flagrante. Y encima tenemos que estar contentas porque unas cuántas intelectuales y artistas se han atrevido en el estado del miedo a firmar un documento donde no piden impunidad para las políticas presas, más bien caridad jurídica para que no anden con la provisional entre rejas porque tienen familias. Razones humanitarias. La cuestión es que no han cometido delito de rebelión y 9 meses después hay que seguir explicándolo. Pero más triste es que los partidos políticos del Govern siguen sin entender la cuestión y mirándose el ombligo pensando en las próximas elecciones municipales. Olvidan que fue la gente quien defendió urnas, instituciones y calles y quienes recorrieron todo un camino de años de movilizaciones impecables para exigir democracia y República. Ahora se creen que el mérito es suyo porque tienen circunstancialmente y hasta nueva orden una silla. Qué miseria. La misma clase política que en un momento de pequeñas victorias se acobarda y acata agachando la cabeza, mientras el pueblo que les votó les pide unidad de acción para que sus derechos electorales no sean rebanados por sentencias judiciales. Muy grave. Toda la gente que creyó que una república era posible y estaba dispuesta a defenderla está en riesgo de desánimo por los espectáculos tan lamentables que se están dando. Esa clase política excepto honrosas excepciones quiere hacer creer por activa y por pasiva que ella debe tutelar, cuando en realidad debe acatar pues debe estar al servicio del pueblo.

Las acusaciones de traición circulan, pero lo cierto es que la traición se ha llevado a cabo, pero a las personas que votaron república. Y la campeona de las decisiones vergonzosas ha sido ERC con su descubrimiento del ensanchamiento de base después de su dialéctica de otoño, llamando a la gente a la calle, táctica que para el invierno ya era historia. Ya no hay interés en que la gente se autoorganice porque hay miedo, es como cuando en otro julio la gente pidió las armas para defender la legalidad republicana y o les fueron negadas o entregadas muy tarde por temor al pueblo. Septiembre está a la vuelta de la esquina y será la prueba de fuego del independentismo, que debe reclamar república con la misma fuerza o más que la libertad de las presas, que es una demanda que se ha comido la exigencia de república. Lo que se debe entender es que una idea o un proyecto no puede ser rehén ni de presas, ni de exiliadas, que lo son justamente por defender el mismo, aunque suene duro. Y peor todavía es que una vez levantado el 155 se sigue con el síndrome de Estocolmo y para no ser acusadas de partidistas hasta TV3 se está escorando al nivel de las televisiones privadas con tertulianas chillonas dando voz a personajes infumables y fascistas en detrimento de la calidad. Y si Catalunya se rinde, la España republicana pierde, aunque muchas no lo entiendan.

Vivimos las horas más bajas de una monarquía corrupta, con intento de dinamitarla desde la derechona, porque hay republicanas de muy derecha, y no oigo comentarios del tipo no estoy con la república porque hay ultras que la defienden, como se oye desde cierto republicanismo, que se escuda en que no se puede estar por la república catalana porque es un invento burgués para su supervivencia. Una corona siempre protegida por el bipartidismo, ahora es el escudo vasallo del PSOE quien la blinda. Este momento es una gran oportunidad para que las que se sienten herederas del Frente Popular de la República se organicen más allá de aisladas futuras consultas populares. Bienvenidas sean, pero coordinadas, con apoyo en las calles y por la clase política en los parlamentos. Aquellas que critican la situación de buena salud del franquismo, que transita alegremente por la paupérrima democracia española y los que se lanzaron con el hit parade rompamos el candado del 78 deberían ser la palanca para derribar el armazón de la transición empezando por el Régimen hijo del Régimen. Debería ponerse con contundencia sobre la mesa la república federal o confederal, monarquía y autonomías a la papelera de la historia. La regeneración del estado español pasa por este proceso, por la desprogramación del castrante nacionalismo español, orgullo vacuo y fanfarrón, para dar paso al reconocimiento de todos los países que conforman este estado y de sus derechos nacionales. Ni somos la república francesa, ni su jacobinismo tiene sentido aquí, si es que lo tiene allí. Un futuro loable sería poder construir de mutuo acuerdo algo basado en la solidaridad de los pueblos desde el respeto a las diferencias enriquecedoras, a las lenguas y a la cultura, en vez de escupir a tan rico patrimonio.

Para acabar querría denunciar que llevamos más de 130 agresiones fascistas en Catalunya y no pasa nada, las rotativas del odio no han parado. Si alguien de Ciudadanos estornuda es porque las que fracturan Catalunya y por ende España son unas terroristas y salen irresponsablemente en todos los medios fomentando la animadversión a los catalanes por un puñado de votos. Un partido ultra y peligroso. Pero cuando gente pacífica por llevar lazos amarillos es agredida en la calle a plena luz del día no tiene ninguna importancia, es más, surge aquello de si no lo llevara no le pasaría nada, como si luciera una invitación a ser apaleada. O peor, aparece la noticia pero para decir que hombre ha mordido perro. Algunas de estas agresiones han sido llevadas a cabo por miembros de los cuerpos de seguridad del estado. El fotoperiodista Jordi Borràs ha denunciado que un policía nacional le rompió la nariz al grito de Viva Franco y Viva España, todo un inspector de Investigación del CNP como ha destapado La Directa. El susodicho tiró de placa identificándose puede que buscando el atentado a la autoridad, presentando a su vez denuncia contra Borràs y en el surrealismo prevaricador judicial en el que nos hallamos se pueda abrir otro Altsasu. Borràs ha dedicado años a documentar gráficamente y a través de sus trabajos periodísticos los grupos fascistas en Catalunya, lo que le ha valido más de una amenaza.

Es tan grave, tan indecente, tan degradante lo que está pasando a todos los niveles que es increíble que tengamos tantas tragaderas, cosa de lo que se valen para seguir aplastándonos vilmente gracias a la pasividad y la cobardía de las que solo piensan en los cálculos electorales y solo tuitean de cara a la galería. A veces tengo la sensación de que este país es una gran cuenta de twitter donde vivimos virtualmente como en un gran diván de psicoanalista, puede que sea terapéutico, pero no resuelve nuestros problemas.

Hace poco leí que las viejas consignas de “vencer o morir” que durante tanto tiempo ondearon en banderas y los lemas como “antes muertos que esclavos”, ya no servían en estos tiempos, estaban demodés. Lo que se podría llamar progreso o evolución sin tanta testosterona épica, que sería loable, en el fondo es cobardía y falta de compromiso, base del capitalismo devora principios, nuestra desunión su fuerza. Y no es tengas que morir, que no matar, para defender lo que es de justicia social, pero tampoco renunciar a la lucha con costes por lo que uno cree. Eso se aprende leyendo las biografías de quienes nos abrieron camino u otorgaron derechos a base de su gran sacrificio personal en tiempos más difíciles, mientras, nosotras dilapidamos su esfuerzo vital creyéndonos que nuestros tiempos históricos no son equiparables. Que se lo pregunten a los represaliadas por defender sus derechos y libertades, a las de los CIES, a las trabajadoras de Amazon, a las cuidadoras del hogar, a las trabajadoras que no lleguen ni a medio mes, a las desahuciadas, a las agredidas por su condición sexual o color de piel, a las que se ahogan en el Mediterráneo, a todas aquellas que han caído de la gran rueda de hámster que es el neoliberalismo reinante. Habiendo terrazas y tertulias para que moverse y menos en período estival en lo que todo se para menos la injusticia.

Y saludos a la RAE.

Fuente de la noticia → loquesomos.org

Un estado de cobardía Rating: 4.5 Diposkan Oleh: La Voz de la República
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